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René Payo

Del Ayer al Hoy

René Payo


El obispillo

28/12/2021

Cuenta Juan Albarellos, uno de los mejores cronistas de los hechos y formas de vida del pasado burgalés, que la costumbre de gastar bromas y recordar de manera jocosa el día de los Santos Inocentes tiene una larga tradición, siendo la fiesta del obispillo el acontecimiento más singular de todos con los se conmemoraban a aquellos infantes, primeros mártires del Cristianismo. Aunque el ilustre periodista e historiador indica que esta práctica tiene su origen a mediados del siglo XV, la reciente catalogación del archivo catedralicio nos permite conocer que ya se celebraba en 1399. Consistía en la elección de un niño de coro, el día de San Nicolás, que era revestido con todos los ornamentos episcopales y que era paseado, el 28 de diciembre, a lomos de una mula blanca por las calles de la ciudad en donde todos estaban obligados a rendirle pleitesía episcopal. En aquellos tiempos estas bromas eran muy serias y en ocasiones daban lugar a malentendidos y enfrentamientos como los que acontecieron en 1454 cuando el comendador y 'freires' del Hospital del Rey no cumplieron con las obligaciones de agasajo a la festiva comitiva lo que propició un largo pleito interpuesto por el Cabildo, que se falló en contra de esa institución asistencial burgalesa y que desde 1455 se vio obligada a cumplir decorosamente con el niño investido por unas horas de tan alta dignidad prelaticia.

Esta vieja costumbre -en declive a partir del Concilio de Trento, cuando no se podía 'atentar' de ninguna manera contra la autoridad del obispo- se recobró hace unos lustros y vuelve a llenar de alegría y de sentimiento de inversión del orden establecido las calles burgalesas. Esperemos que este día se celebre con el júbilo de antaño, siempre guardando las tan traídas y llevadas medidas de seguridad sanitaria colectiva. Aunque muy probablemente la angelical sonrisa del obispillo quede vetada a las vistas de los transeúntes, disfrutemos del día de los Inocentes en un tiempo en el que me temo que muchos hemos perdido buena parte de una inocencia añorada.