scorecardresearch

Mucho más que un mapa

R. PÉREZ BARREDO
-

El documento robado no sólo es la primera cartografía del Caribe: revela la influencia y poder de Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos

El mapa robado ubica las Canarias junto a las Antillas: una maniobra puramente política. - Foto: DB

El robo del mapa que iba a haberse exhibido en la muestra Burgos, legua cero del viaje de Magallanes-Elcano constituye mucho más que la pérdida de un legajo patrimonial único. Porque no sólo se trata del primer mapa conocido del Caribe, sino porque ese documento cartográfico revelaba la importancia de la hegemonía castellana en tierras de ultramar y la trascendencia de un personaje capital en la política americanista del incipiente imperio: Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos, hombre tan culto como poderoso, personaje a la sazón crucial en aquellos años no menos cruciales de la historia.

Adelaida Sagarra, profesora de Historia de América de la Universidad de Burgos -amén de la persona que alertó sobre la desaparición del mapa- y una verdadera eminencia en la figura de Fonseca y su protagonismo como gestor, diplomático y político, subraya que el mapa hoy en paradero desconicido refleja «todos los esfuerzos que se hicieron hasta 1514 por encontrar el paso entre el Atlántico y el Mar del Sur. En él aparecen dibujadas todas las costas del Caribe: se ve la península de Florida, la costa sur de los Estados Unidos, el seno del Golfo de México, la costa centroamericana y parte de la costa norte de Sudamérica, así como las Antillas Mayores. Y con una curiosidad, una trampa político-cartográfica fundamental: aparecen en un sitio en el que evidentemente no están las islas Canarias y el estrecho de Gibraltar».

Explica Sagarra que esto debe entenderse como una legitimación de la navegación castellana tras los acuerdos de Tordesillas con Portugal en la que ambas Coronas se repartieron las tierras existentes en el Atlántico por medio de una raya trazada de polo a polo, quedando el hemisferio occidental para la Corona de Castilla (incluyendo las Canarias, aunque estas estuvieran en el hemisferio oriental).

Rodríguez de Fonseca visto por Valentín Carderera. Rodríguez de Fonseca visto por Valentín Carderera. - Foto: Real Academia de la Historia

El mapa, apunta Sagarra, fue realizado por Pedro Mártir de Anglería y el propio obispo Fonseca, que era un experto cartógrafo. «Sabía mucho. Fue capaz de cotejar con Cristóbal Colón los mapas que trajo cuando regresó en 1496. Este mapa es también importante por eso, porque refleja una vez más la autoría política de Fonseca; no sabemos si él hizo el trazo, pero sí que representa toda la estrategia de distinto viajes que el obispo programó para ir explorando distintas zonas en busca de un posible paso».

Adelaida Sagarra señala que este mapa se encontraba en la Catedral de Palencia después de que ésta recibiera una donación de libros de la historia de América en el siglo XVII. El legajo cartográfico se encontraba en el interior de La Legatio Babilonica, obra magna de Anglería, «que fue un humanista, historiador y cronista. Una vez que el mapa se hizo, se introdujo en la edición de esa obra, pero años después de la publicación de la misma, ya que la edición es anterior».

Destaca Sagarra que el valor de la obra es incalculable, por más que sea una mapa apenas bosquejado, hecho de trazos, una suerte de mapa mudo aunque en él aparezcan nombres. No hay escala, no hay grados, no hay rosa de los vientos. Como si fuera un boceto para mapas futuros.«Da la impresión de que es un mapa de trabajo». Su desaparición, apostilla la historiadora, es un drama. «Se trata de una pieza única». 

Otros dos historiadores, Jesús Varela y Luis Vasallo Toranzo, ambos de la Universidad de Valladolid, analizaron en 2016 este singular mapa en su estudio La cartografía americana en el testamento de Fonseca que publicó la Revista de Estudios Colombinos en su número 12. Y coinciden en la opinión de Sagarra. «eEstamos ante una composición cartográfica donde no se respeta La geografía y parece estar diseñado en función de una idea política». El que aparecen casi juntas las islas del Cariba con las Canarias y Gibraltar muestra «una idea de unidad, de un todo español en los descubrimientos. Como si estos geográficamente fueran el desarrollo lógico de su espacio físico».

En el mismo estudio, ambos historiadores recogen que en su La Legatio Babilonica escribe Anglería: fui a verme con el prelado de Burgos, patrón de estas navegaciones. Encerrándonos en una habitación, tuvimos en las manos muchos indicadores de estas cosas, una esfera sólida del mundo con estos descubrimientos, y muchos pergaminos que los marinos llaman cartas de marear. Hete aquí a Anglería y a Fonseca en torno a la cartografía del nuevo mundo. 

«La cita nos aclara también el interés por el tema de ambos personajes, y la fecha, posterior a 1514, año en que fue nombrado Fonseca obispo de Burgos. Si Mártir fue a ver a Fonseca y hablaron de cartografía del Nuevo Mundo, y poco después aparece una nueva versión de La legatio Babilónica con una carta muy política, como veíamos, parece que el político que coordinó la elaboración del dibujo cartográfico fue Fonseca. No nos queda más remedio que dar el papel de coautor a Mártir de Anglería, aunque sólo fuese por haber pedido publicarlo en su libro.

La autoría de Fonseca en hacer cartografía política de los nuevos descubrimientos no era nueva para este obispo político, pues ya había actuado de forma similar en la elaboración del conocido como mapa de Juan de la Cosa de 1500».

Rematan Varela y Vasallo: «Con la exposición de la forma de actuar de Fonseca en política, usando la cartografía para apoyar las pretensiones españolas frente a las informaciones cartográficas pubLicadas en Europa con el Walseemuler, parece más que probado la capacidad cartográfica de Fonseca, lo que le permitía recomponer la cartografía mundial según sus intereses, informando a Europa del estado momentáneo de los descubrimientos mundiales. Además, lo hace contando con un medio de difusión superior a las imágenes sueltas de mapas, pues emplea la imprenta y con ella el libro de Anglería que aseguraba la difusión por Europa, al tratarse de una obra de éxito ya contrastado.

Fonseca, fundamental. Adelaida Sagarra defiende el papel fundamental, y acaso no del todo reconocido por la historia, de Rodríguez de Fonseca en estos años nucleares posteriores al Descubrimiento. «No es suficientemente reconocido.Todo el mundo sabe quién es Colón, pero no quién fue Fonseca. Programó numerosos viajes a América mientras que también fue un gran político en Castilla, gestionando la política matrimonial de los Reyes Católicos, interviniendo en la Guerra de las Comunidades... Fue un personaje decisivo en las distintas Cortes: con los Reyes Católicos, después sólo con Fernando, Juana I y el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Sin embargo, es poco conocido».