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Desenmascarar al embaucador

ALMUDENA SANZ
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La Asociación de Profesionales de Bibliotecas orquesta un taller para discernir la información verdadera en la era de las noticias falsas. Se realiza este sábado en el Monasterio de San Agustín

Fernando Jerez, bibliotecario del centro cívico Río Vena desde el año 2014, impartirá este taller abierto a perfiles laborales que trabajan con información. - Foto: Patricia

Sin que uno la busque e incluso la quiera, la información le llega a montones. Basta con tener uno de los llamados teléfonos móviles inteligentes. Estos mensajes se suman a los tradicionales y los ciudadanos se juntan con una abundancia en la que se mezclan churras con merinas, gatos y liebres. Hace ya tiempo que los bibliotecarios se percataron de la necesidad de adquirir las herramientas adecuadas para guiar a los usuarios en un mejor acercamiento a este material. Con este objetivo, la Asociación de Profesionales de Bibliotecas de Burgos organiza un taller de 'competencias y habilidades en información en la era de las fake news'. Uno de sus miembros, Fernando Jerez, licenciado en Documentación por la Universidad de Barcelona y testigo de esta realidad desde 2014 en el centro cívico Río Vena, lo impartirá este sábado en la sala capitular del Monasterio de San Agustín (de 10 a 13.45 horas, 10 euros, gratuito para los socios). 

Se dirige a bibliotecarios, docentes, trabajadores y educadores sociales y cualquier otro perfil profesional, e incluso lectores inquietos, que trabajen a diario con información. Inscripciones en formacion@apbiblioburgos.es

«La idea es ver los conceptos principales que rodean a las fake news, distinguir a los actores implicados y plantear distintas actividades formativas que se pueden hacer, sobre todo desde las bibliotecas, desde el punto de vista de la alfabetización informacional y mediática», introduce Jerez sobre este curso que nace tras observar «la necesidad creciente y la demanda de la gente tras la explosión informativa que hay desde hace unos años», que ha llevado a acuñar términos como infodemia o infoxicación. «Las bibliotecas tenemos la responsabilidad, además de ser nuestra razón de ser, de no solo democratizar el acceso a la información, sino hacerlo en unas condiciones óptimas. Debemos saber explotar que somos un servicio bien valorado y tenemos la etiqueta de referentes en el manejo de la información», agrega y advierte que cada día ven como a los usuarios les cuesta hacer este ejercicio de discernir información contrastada de la que no lo es. 

«Al igual que los periodistas, los ciudadanos tenemos el deber de no creernos todo lo que nos llega y desarrollar un pensamiento crítico. Al final, incorporar a nuestro día a día estas habilidades es una actitud», sostiene y vira su mirada hacia los muchos bulos que se reciben por WhatsApp. ¿Cuáles serían grosso modo las claves para detectarlos? «Aparentemente no hay nada que distinga una noticia falsa, se presenta como una verdadera, por eso debemos cuestionar lo que leemos, comprobar su veracidad en otro sitio, contrastarla en otras fuentes creíbles, saber de dónde viene esa información y quién la ha producido...», aboceta sabedor de que requiere un esfuerzo por parte del receptor. Apela ahí a la responsabilidad ciudadana. «Al final acabamos manipulados emocionalmente y puede llegar a dañar nuestros derechos, al honor, la libertad de expresión...», alerta consciente de que «la labor de concienciación es ardua» porque la inmediatez de estos tiempos es una dura enemiga.