Se mantiene el 'tirón' de las piscinas de los pueblos

Alejandra G. Feijóo
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Muchos municipios han tenido que cerrar sus zonas de baño por la imposibilidad de cumplir con los requisitos sanitarios. Hasta el momento no se ha registrado ningún contagio

Las piscinas de Vilviestre del Pinar abrieron el 8 de julio y mantienen el servicio también a mediodía. A pesar de las restricciones de aforo, no hay problemas por el amplio espacio disponible. - Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz

Como un jarro de agua fría, los burgaleses acostumbrados a elegir su pueblo como destino prioritario en las fechas estivales tuvieron que asumir que nada sería en este 2020 de los pregones en la plaza o las canciones de Los Rodríguez cantadas a todo pulmón en cualquier verbena de sábado. Ante la crisis sanitaria vivida en el país, de manera irremediable la música y las fiestas en su sentido tradicional  tendrán que esperar para el próximo año si la situación lo permite, pero a base de quebraderos de cabeza y consenso por parte de los ayuntamientos, la mayoría de ellos han conseguido sacar adelante el tercer ingrediente imprescindible en las tardes de verano: las piscinas. Espacios de socialización y entretenimiento únicos que ayudan a resistir a las altas temperaturas y sentir el aire renovador de las vacaciones, especialmente en estas zonas de interior sin costa al alcance más inmediato. 
Pueblos como Lerma, Quintanilla del Agua, Villalmanzo o Torresandino, a pesar de ser uno de los mayores reclamos por parte de los vecinos, se han visto en la obligación de tener que prescindir de las zonas de baño por cuestiones de precaución y mantenimiento. Los más afortunados, en cambio,  han encontrado la fórmula que les está permitiendo cumplir con las recomendaciones sanitarias y garantizar el ocio de residentes y visitantes cercanos. Álvaro Eguíluz, alcalde de Belorado, desde un primer momento tuvo claro que si las autoridades daban luz verde a las piscinas, iban a poner en funcionamiento las instalaciones. «Desde la Junta de Castilla y León han ofrecido las directrices oportunas para que con control se garantice el servicio de forma compatible con la pandemia. Las alternativas sin esta opción de ocio podrían ser peores, creo que era lo más oportuno», señala Eguíluz. 
Con el fin de minimizar el potencial de transmisión de la COVID-19 y proporcionar un ambiente seguro y saludable en las piscinas, los criterios técnico-sanitarios exigen a los dueños un control férreo del aforo. Las opciones son heterogéneas, y a pesar de que en los pueblos no suele haber problemas en lo que a densidad de población se refiere, han inaugurado herramientas que permiten vigilar el número de usuarios de forma permanente. En ningún caso se puede superar el 75 % permitido, pero en la mayoría de las instalaciones de la provincia han optado por minimizar riesgos rebajándolo a menos de la mitad del total.
En el Polideportivo Municipal de Miranda de Ebro han establecido puertas únicas de entrada y salida en las cuales un sistema de contador de personas enumera a los 1.500 bañistas que como máximo pueden adentrarse. José María Alonso, concejal de Deportes del municipio, explica que «puesto que ni los domingos -que son los días de mayor aglomeración por excelencia- se completa la capacidad permitida, hay acceso libre también para los que no son socios y sin necesidad de cita previa». 
 Una realidad diferente están observando en Belorado, donde los vecinos de los pueblos colindantes como Pradoluengo o Briviesca se trasladan a esta villa para poder disfrutar de sus piscinas. Motivo que hace que incluso con las limitaciones no hayan apreciado una disminución de usuarios con respecto a las temporadas anteriores. Para revisar el acceso han instaurado en el vestíbulo un sistema digital que permite entrar a los abonados mediante tarjetas electrónicas.  No permiten la visita con compra de entradas individuales y diarias porque desde el Ayuntamiento lo consideran una opción inviable y poco práctica para regular las restricciones de aforo impuestas por las autoridades. Asimismo, han pintado parcelas en el suelo de diferentes capacidades y láminas separadoras en el interior de los vasos de agua. 
A las piscinas de Hontanas pueden acceder un total de 140 personas sin necesidad de ser socias de las mismas, y en función de las pulseras que reparten calculan en qué momento deben poner el freno. Aseguran que los sábados y domingos se intensifica la visita de residentes de Villagonzalo, Castrojeriz o Tardajos, pueblos que han cerrado las puertas de sus instalaciones acuáticas a sus empadronados y  aprovechan la cercanía con Hontanas para pasar el día allí. 
La particularidad de las piscinas frente a otros espacios sociales a la hora de adaptarse a las medidas higiénico-sanitarias podría estar en el cuidado de las condiciones del agua. Sin embargo, no hay evidencia de que el coronavirus SARS-CoV-2 pueda transmitirse a las personas a través del líquido en piscinas, jacuzzis o spas. Además, el uso de agentes desinfectantes en piscinas está ampliamente implantado, y esta rutina debería ser suficiente para la anulación del virus. 
Por tanto, el principal riesgo en estas instalaciones -sumado a la ausencia de distanciamiento social o el exceso de  aforo- sigue estando en no realizar una limpieza y desinfección adecuadas en las zonas comunes, así como del equipo mobiliario después de cada uso. Al igual que está ocurriendo con las piscinas municipales de la ciudad, el horario en las de los pueblos durante este verano tan atípico se está fragmentado en dos turnos -uno de mañana y otro de tarde- que permiten aprovechar la pausa del mediodía para realizar todas las pertinentes labores de desinfección. 
A pesar de las dificultades añadidas, el balance del primer mes de apertura de las piscinas de las distintas localidades de la provincia es satisfactorio. «El comportamiento de todo el mundo es ejemplar, la gente por propia voluntad respeta las distancias y se muestra totalmente comprensiva con las medidas», resalta el concejal de Miranda de Ebro. Tanto clientes como propietarios se encuentran cómodos con el funcionamiento de esta nueva normalidad que hasta el momento no ha registrado ningún contagio en de las instalaciones acuáticas.