Tierra de escombro

L.M.
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Andrés (i.) y Rodrigo conviven a diario en la Granja Palomares con la basura y con el viejo secadero. - Foto: Jesús J. Matías

Vecinos de la Granja Palomares y del barrio de Cortes denuncian la proliferación sin control de vertederos y basureros en plena naturaleza, junto al pinar, y en mitad del casco urbano

Si uno sube hasta la Granja Palomares, en las traseras del barrio El Crucero, se puede encontrar multitud de vertederos ilegales repartidos a lo largo y ancho del territorio, junto a la A-1 y a escasos metros del pinar de Cortes, uno de los pulmones de la ciudad. Ángel y Rodrigo son 2 de los 10 vecinos que aún habitan en este enclave de manera regular y llevan años denunciando la proliferación de dichos 'puntos negros', donde se vierten residuos de construcción, colchones, sofás, garrafones de plástico o se vislumbran restos del botellón. Son muchos los jóvenes que suben andando hasta este lugar y acceden saltando el muro de hormigón -no hay otra opción, está completamente cercado- al antiguo secadero de embutidos, levantado por Campofrío en los 60 y que lleva dos décadas abandonado.