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El Cid

MARTÍN G. BARBADILLO
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"El Cid fue un innovador empresarial, dejó de trabajar para reyes y similares y montó su propia empresa. Se hizo autónomo"

Estatua ecuestre del Cid. - Foto: Valdivielso

¿Quién es? Rodrigo Díaz de Vivar fue un guerrero castellano. Su figura, mito y leyenda son universales.

Edad. Nació, se supone que en Vivar, alrededor de 1048 y murió en Valencia 1099. Vivió, pues, medio siglo hace casi mil años.

Al Cid lo conozco, claro. Evidentemente, tú y todos, y no es fácil permanecer tan alto en el ránking de popularidad mundial durante siglos. Probablemente el secreto está en que es el protagonista de una buena historia, una con los ingredientes adecuados: épica, traiciones, lealtades y, al fin, un hombre solo frente a todo forjando su destino. Es como un western clásico, caballo incluido. Importa poco que esta historia sea más o menos fiel a la realidad que sucedió.

¿Te refieres al Cantar? Eso es. El Cantar de mio Cid, como algunas pelis, está "inspirado" en hechos reales. Se escribió un siglo después de la muerte del Cid y recoge sobre todo fuentes orales; historias que llevaban cien años de boca en boca haciéndose más grandes cada vez. Pero lo importante es que resulta un buen guion; ha perdurado.

Pero al Cid se le ha mirado desde muchos puntos de vista. Es un personaje con ángulos variados y en un milenio da tiempo a darle vueltas: ha sido ensalzado como héroe de la Reconquista, utilizado por algunos como símbolo nacionalista y racial... Pero hay otras facetas más complejas e interesantes. Por ejemplo, fue un innovador empresarial, dejó de trabajar para reyes y similares y montó su propia empresa. Se hizo autónomo.

Es una forma de verlo. Pero vamos a dejar de hablar de la vida y leyenda del personaje y centrarnos en lo que supone El Cid en Burgos, que es para lo que estamos aquí. Empecemos: el Cid tiene algo muy de esta ciudad.

¿El qué? Que no era de la capital sino de un pueblo. Ignoro si conservaba casa en su Vivar natal y si, a estas alturas de la primavera, cultivaba una huerta para relajarse de tanto guerrear.

No era de Burgos pero como si lo fuera. Bueno, hay cierto apropiacionismo del personaje pero, para ser justos, prácticamente la ciudad es un homenaje a su figura. Cuenta con todos los honores que uno pueda imaginar. ¿Te voy contando?

Por favor. Tiene una plaza, la más importante después de la Mayor, en la que tradicionalmente se queda con los amigos para luego ir donde sea. El lugar no solo luce el nombre del personaje, es en sí misma un homenaje urbanístico-escultórico. Su principal acceso es el puente San Pablo, que está jalonado de esculturas de personajes relacionados con El Cid, 8 en total. Sus nombres (Martín, Jimena, Diego, Álvar...) son los de muchos burgaleses, como yo mismo. Una vez cruzado, en medio de la plaza, aparece la estatua ecuestre del Cid, de frente, galopando con la capa al viento y la espada señalando al horizonte (y al destierro); pose épica. De hecho, a mí siempre me ha recordado a un vikingo o una divinidad nórdica, tipo Thor. Ha conseguido convertirse en un icono y en la imagen que se tiene en la cabeza cuando se piensa en cómo sería El Cid; como la estatua, está claro.

¿Es muy antiguo este conjunto? Por su aspecto clásico podría parecer que todo esto lleva ahí siglos, pero es, prácticamente, de antes de ayer. Fue inaugurado el 23 de julio de 1955 por el jefe del estado del momento, que siempre retorció la imagen del Cid hasta su versión más patriotera, en beneficio propio.

¿Puedes seguir contándome los reconocimientos? Sí, perdona, que me enrollo. Tiene una avenida, que parte de la plaza mencionada; da nombre a negocios, entidades, clubs, peñas... La silueta de su estatua ha sido impresa en banderas nacionales para darles un toque local; en las fiestas se le coloca el pañuelo rojo alrededor del cuello. A la manera de la Ruta Jacobea, existe el Camino del Cid, que atraviesa las estepas en las que transcurrieron sus aventuras hasta el Mediterráneo. Además, está enterrado, junto a Jimena, en el crucero de la catedral (zona vip plus). Y si todo esto se te queda escaso, cada año, a principios del otoño, se celebra en Burgos el Fin de Semana Cidiano, que es como las convenciones de Star Wars pero de este asunto. La ciudad vuelve a la Edad Media con desfiles, figurantes, caballos, torneos, justas... Se pone hasta arriba. Ya sabes, ganando batallas después de muerto.

Y que lo digas. De hecho, la cosa no tiene pinta de parar. Amazon ha rodado dos temporadas de una serie sobre El Cid, protagonizada por algunos de los actores con más tirón entre la chavalería; así que la leyenda continuará.

Habrá que verla. Bueno, llámame antiguo pero yo me quedo con Sofía Loren, la Jimena de la película de Anthony Mann.

Si quieres parecer integrado. Queda con alguien a las 8 de la tarde en "El Cid".

Nunca, nunca, nunca... Digas que para estatua del Cid la que hay en Nueva York. Ni punto de comparación.