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La reforma del Consulado amenaza a la Academia de Dibujo

R. PÉREZ BARREDO
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La Diputación pretende reducir el espacio que hoy ocupa la bicentenaria institución académica en favor de la Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos (Sodebur)

Alumnos durante una de las clases. - Foto: Patricia González

Es una institución bicentenaria y atesora un prestigio como pocas otras en esta ciudad: en la Academia Provincial de Dibujo se formaron artistas de la talla de Marceliano Santa María, Mariano Pedrero, Luis Sáez, Felipe de Abajo, José Arija o Néstor Pavón, entre otros. En ella, además, han impartido docencia grandes maestros, como Isidro Gil, Evaristo Barrio, Luis Manero, Fortunato Julián o su actual director, Carlos Sáez. Casi nada. Desde su creación en 1796, no ha hecho sino dar lustre y esplendor, siendo cantera de artistas y gozando de una enorme reputación a nivel nacional. Pero hete aquí que las inminentes -y necesarias- obras de rehabilitación que se van a emprender en el edificio que acoge esta institución académica pueden ponerla el serio riesgo. Según ha sabido este periódico, la Diputación tiene planes para el edificio del Consulado del Mar (es su titular) que no pasan por apostar o reforzar la Academia de Dibujo.

Así, los dirigentes de la institución provincial están pensando en reducir el espacio que actualmente ocupa la academia -que no es, precisamente, muy grande- en favor de Sodebur (Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos), que se convertiría casi en la única inquilina del inmueble cuando hoy tiene sólo una oficina. De esta manera, la Academia de Dibujo pasaría a ocupar un lugar marginal en el emblemático edificio del paseo del Espolón, contraviniendo el espíritu con el que fue creado. No en vano, el Ayuntamiento de Burgos cedió el solar en el que se levantó el inmueble con la condición de que no tuviera otro destino que ser "Casa para la Escuela de Dibujo".

Las intenciones de la Diputación revelan la escasa importancia que tanto PP como Ciudadanos, los dos partidos del gobierno provincial, otorgan a la Academia de Dibujo, una estrechez de miras que sorprende sobremanera, ya que es una institución de enorme prestigio desde hace más de dos siglos y que mantiene unos criterios de calidad máximos curso tras curso. Quienes conocen los planes de la Diputación no dudan en coincidir que una decisión así -quitar espacio y relevancia a la academia- constituiría un hachazo, un golpe brutal en el corazón de la misma, una agresión a su historia, a su memoria, a su legado. Y a su futuro. Y con ello, a la ciudad. Por otro lado, una actuación de ese tenor obligaría a la Diputación a buscar la complicidad del Ayuntamiento, ya que el uso del edificio es educativo y cultural, y éste tendría que ser modificado.

"Sería una aberración y una barbaridad. Quitar espacio a la Academia de Dibujo sería una herida mortal. Espero que no se atrevan", señala a este periódico un artista burgalés que se formó allí. "Este lugar ha sido y es cantera de artistas. De artistas importantes. De artistas que, sin la academia, tal vez nunca hubiéramos llegado a serlo", apostilla. "Si ese plan de reducir la academia prospera, la sociedad burgalesa debería indignarse y echarse a la calle. Porque algo así es un atropello", concluye.

Un edificio muy especial. El edificio del Consulado del Mar, sede de la Academia Provincial de Dibujo desde hace más de dos siglos, tiene, pues, trascendencia histórica y artística: no sólo es Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento desde el año 1995, sino que existe una íntima vinculación entre el edificio y su función, "dentro del imaginario burgalés, que lo convierte en uno de los valores añadidos a su interés histórico y artÍstico que se perdería con el cambio de uso del edificio", en palabras de María José Zaparaín, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Burgos y vocal de la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.