El 50% de hospitalizaciones, pacientes crónicos complejos

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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Más de 20.000 personas en toda la provincia, cerca del 6% de la población, tienen esta consideración, en la que se dan dos o más patologías graves y factores sociosanitarios. También son los que más 'presionan' la Atención Primaria y Urgencias

El personal médico y de Enfermería de Atención Primaria es el encargado de atender a los pacientes crónicos complejos. - Foto: Alberto Rodrigo

No se trata de pacientes que tienen una patología crónica. Una persona con hipertensión o con diabetes controladas y sin complicaciones no entraría, por el hecho de tener esa condición, en este grupo al que tanto el Ministerio de Sanidad como Sacyl señalan como prioritario a la hora de ofrecer cuidados y seguimiento porque supone una elevadísima parte del trabajo de las consultas de Atención Primaria (entre el 60 y el 80 por ciento), al menos la mitad de los ingresos hospitalarios y un tercio de las urgencias. Un paciente crónico complejo es aquel en el que convergen dos o más enfermedades graves o/y factores sociosanitarios.

Ángel Matía, vocal de Atención Primaria del Colegio de Médicos y con años de experiencia en consulta, señala que son personas que tienen, por ejemplo, una diabetes que ha provocado una retinopatía (complicación que afecta a los ojos) y , además, una enfermedad renal crónica. Otro caso puede ser el de quien padece una insuficiencia cardíaca más una enfermedad respiratoria crónica y dificultades osteoarticulares que limiten severamente su realización de actividades de la vida diaria. «Se trata de patologías que tienen un pronóstico, a medio y largo plazo, que pueden empeorar si no se les presta atención, y que en muchos de los casos, presentan complicaciones», añade el facultativo.

En la provincia de Burgos, el 6% de la población, cerca de 21.000 personas (el 53%, mujeres) están incluidas en esa categoría, en la que, además, se tienen en cuenta otras circunstancias como que se haya sufrido al menos un ingreso hospitalario en el último año o una caída o que tengan desnutrición o lo que los expertos llaman polimedicación extrema, es decir, que tome crónicamente diez o más medicamentos. También se incluye el deterioro cognitivo, el nivel de dependencia y las características de quien se encarga de sus cuidados: que sea una persona de 80 años o más, que también esté enferma o que tenga a varios dependientes a su cargo: «Por todas estas repercusiones en el ámbito familiar y social, su atención principal depende de Primaria y en buena parte, de enfermería».

La alta prevalencia de este perfil en la provincia -que es similar a la del conjunto de España y que está muy vinculada al envejecimiento de la población- es la razón por la que existen estrategias específicas para sus cuidados, ya que estos pacientes ocupan la gran parte de los recursos y del tiempo de los profesionales. «Las estadísticas son antiguas porque hace años ya que se puso en marcha pero ya decían hace una década que suponían hasta el 80% de las consultas de Primaria, el 50% de las hospitalizaciones y hasta una tercera parte de los que van a urgencias. Desde el punto de vista de la gestión, la idea era que, como consumen más recursos, hay que tratar de prevenir complicaciones para evitar los estadíos finales más avanzados en los que necesitarán aún más atenciones que incrementarán el gasto».

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