El bum del autoconsumo energético hunde el consumo eléctrico

David Alonso
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Castilla y León tiene ya instalados más de 130 MW de fotovoltaica para autoconsumo tras duplicar la potencia en un solo año, mientras que el uso energético tradicional baja del suelo de 13.000MWh

Placas solares en el tejado de una vivienda en la provincia de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

Otro paradigma roto. Una mayor actividad económica ya no implica necesariamente un repunte del consumo energético. Castilla y León registró un 2023 de récord de exportaciones, PIB o producción industrial, pero la demanda de energía eléctrica marcó su cifra más baja en décadas y rompió el suelo de los 13.000MWh. «Se han producido profundos cambios en la sociedad y en la economía de los que la demanda de energía eléctrica no ha sido ajena, de tal forma que la relación histórica entre la demanda eléctrica y el nivel de actividad económica se ha visto alterada», reconocen desde Red Eléctrica Española (REE), que insisten en que esta relación entre la demanda y el PIB «parece haber cambiado». Y uno de los grandes culpables de esta situación se encuentra en el bum en materia de autoconsumo eléctrico que se está viviendo en Castilla y León, de igual forma que a nivel nacional.

El último dato oficial pone de manifiesto que, solo en 2022, se multiplicó por 2,5 veces la potencia instalada por particulares o empresas en Castilla y León, hasta alcanzar ya los 134 MW de energía fotovoltaica para autoconsumo. Y es que, este tipo de instalaciones está retrayendo las necesidades de energía convencional, ya que primero recurren a la propia electricidad generada por sus paneles solares, y después recurren al sistema eléctrico tradicional. Como se puede ver en la gráfica que acompaña la información, en 2023 la demanda de electricidad en Castilla y León fue de 12.997MWh, por debajo incluso que durante el 2020, la peor cifra de los últimos años, marcada por el parón total de la actividad durante el confinamiento por el coronavirus.

«La situación del autoconsumo en España está motivada por la pérdida la percepción de altos precios de la energía por parte de la ciudadanía, así como la reducción del poder adquisitivo de las familias debido al aumento de la inflación y al agotamiento de las ayudas contempladas dentro de los Fondos de Recuperación», reconoce José Donoso, director general de UNEF, la patronal del sector fotovoltaica, que señala que los datos de 2023 «avalan la necesidad de adecuar el autoconsumo doméstico a la realidad del modelo urbano de nuestro país».

Todo ello durante un año marcado por la denuncia del PSOE de Castilla y León, que criticó que cerca de 20.000 familias de la Comunidad se quedaron sin las ayudas europeas para la instalación de placas solares en sus domicilios después de que la Junta de Castilla y León, al igual que otras comunidades, no solicitó adherirse a la ampliación de la financiación del Plan de incentivos para la ejecución de instalaciones ligadas al autoconsumo, almacenamiento y sistemas térmicos renovables en el sector residencial.

En este sentido, en las últimas semanas se ha conocido que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha decidido iniciar un estudio para evaluar el impacto de las ayudas públicas (subvenciones y ayudas fiscales) al autoconsumo fotovoltaico y su impacto sobre la estructura de los mercados minoristas de la electricidad en España.

Desde la Mesa del Autoconsumo de Castilla y León, gestionada por la Consejería de Economía, recuerdan que en los últimos meses se ha ejecutado una instalación de autoconsumo de 920 kW en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid; otra de 430 kW en el Clínico Universitario de Salamanca; una 263 kW en el Complejo Zamadueñas del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.