16.000 pacientes esperando

C.M. / Burgos
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Un año de inacción deja graves deterioros en la obra del centro de salud del Silo. El suelo se ha levantado y las placas han acabado volando por los alrededores del edificio. También falta por completar buena parte del revestimiento exterior

Parte del suelo está levantado y algunas placas han acabado en los alrededores del edificio por la acción del viento. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Son muchos los paseantes y vecinos que desde 2019 han pasado por delante las obras del centro de salud del Silo y ha ido viendo su fallida evolución, de hecho han estado más tiempo paradas que en marcha. Pero a quienes más preocupa es a los titulares de las 16.120 cartillas sanitarias de vecinos de Capiscol, G-9, La Ventilla o Villafría, que llevan reivindicando esta dotación desde hace dos décadas y que deben asistir a las vetustas consulta del centro de salud Federico García Lorca, algunas de ellas en barracones por falta de espacio.

El más de un año de parón de las obras ha dejado graves deterioros en el inmueble. El vallado de seguridad está caído en varias zona, lo que hace que los curiosos se adentren en el interior. Y la imagen no puede ser más desoladora. Demuestra que la anterior adjudicataria avanzó muy poco en los trabajos. Las placas aislantes del suelo se han levantado y han acabado por los alrededores del edificio por la acción del viento.

Los cables de los distintos suministros siguen colgando al no haberse rematado los techos, así como también en el suelo. Las escaleras están inacabadas y por el interior del edificio hay palets y restos de andamios por cualquier parte. El revestimiento exterior también se dejó a medio terminar y queda mucho tajo por hacer. La anterior adjudicataria tuvo la precaución de cubrir con una malla de colores algunos de los agujeros para evitar accidentes y también con tablones.

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