Clase magistral de antaño

I.M.L. / Fuentespina
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El CRA Riberduero fomentaba esta semana el intercambio entre alumnos y abuelos • La experiencia resultó muy enriquecedora

Juanita elaboró delante de los chavales almendras garrapiñadas, con la ayuda de su marido Juan y en presencia de otro abuelo, Ramón. - Foto: DB / Burgos

En pleno siglo XXI, los miembros de las generaciones más jóvenes están creciendo con las nuevas tecnologías, pero en su día a día conviven con personas cuya infancia se desarrolló de manera muy distinta. Aquellos que nacieron en la primera mitad del siglo XX son los abuelos de hoy y en el Colegio Rural Agrupado (CRA) ‘Riberduero’ han sabido ver el potencial de su experiencia vital y les han cedido las aulas por unos días para trasladar sus vivencias a sus nietos y sus compañeros de clase.

Aprovechando esta corta semana lectiva, los cuatro centros que componen este CRA (Fuentespina, Castrillo de la Vega , Villalba de Duero y Vadocondes) han organizado actividades para que sus alumnos conociesen cómo se vivía hace medio siglo o más. En cada sede del colegio se han aprovechado de los abuelos de sus alumnos y han desarrollado talleres interactivos. Primero hubo que aprender los oficios, como la herrería o la matanza con Ramón o la labranza y la elaboración del pan con Mercedes. Tras los deberes del día a día, los asistentes se merecían una buena recompensa gastronómica como productos de la matanza, unas croquetas de Alicia, y almendras garrapiñadas de Satur o de Juanita y Juan, que también hicieron conos de caramelo.

Durante las exposiciones, los alumnos mostraron interés sobre lo que les contaban sus abuelos, que demostraron que tener nietos les ha dado una segunda juventud. Y es que contar las travesuras que hacían o relatar su vida les hizo sentirse útiles en la educación y revivir muchos recuerdos.

Pero no todo va a ser trabajar y cocinar, sino que siempre tiene que haber un tiempo para jugar. Estos días, los alumnos del CRA ‘Riberduero’ han aparcado los juguetes tecnológicos y se han enganchado a entretenimientos como los alfileres, la rana, la petanca, las esquinas y las tabas que, sorprendentemente, tuvieron gran éxito entre los alumnos.

Los organizadores de este homenaje a los abuelos acababan la experiencia más que satisfechos por la implicación tanto de unos como de otros. «Queríamos echar mano de un recurso que tenemos muy cerca, como son las personas mayores, y ellos les han enseñado lo que tenía, lo que no y cómo vivían y los chicos han podido comprobar todo lo que tienen ahora», asegura Mª Antonia del Barrio, directora del CRA ‘Riberduero’.

Pero los que más han disfrutado han sido los alumnos y los abuelos participantes. Los pequeños lo decían todo con sus ojos abiertos escuchando y ofreciéndose voluntarios para cualquier demostración. Y los abuelos estaban encantados de enseñar cosas nuevas a los chavales. Mercedes de la Fuente, abuela de Iker, no tenía reparo en asegurar que «para mí ha sido una alegría grandísima transmitirles lo que yo sé, le pondría un 9,5 a la actividad» por la implicación de los chicos. «La experiencia ha sido bonita, ahora a ver si se han quedado con algo porque de nada sirve que se les explique si no siguen practicando», afirmaba Juan Arrabal, abuelo de Iván, mientras que Ramón García, abuelo de Claudia, coincidía en calificar esta actividad como «muy bonita, me ha gustado mucho». Juanita Santos, también abuela de Iván, reconocía que «está bien que vean cómo se hacían las cosas de antes», e Isabel Gómez, la abuela onubense de Diego y Noelia Núñez, explicaba que «los chicos han participado mucho y me lo he pasado estupendamente».

Una iniciativa que, a la vista de los resultados, lograba con creces su objetivo: tender un puente entre dos generaciones muy distintas para mantener vivas algunas de las tradiciones y recuerdos de antaño.