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14 de noviembre de 2018

El derribo del viejo Club de Esgrima saca a la luz unos contrafuertes de SanGil

P.C.P. / Burgos - sábado, 9 de marzo de 2013
Vista del patio interior desde las casas de SanGil.La muralla discurría por las casas verdes y amarillas del fondo. - Foto: Luis López Araico
El nuevo aspecto del patio interior privado permite ver la fachada sur de la iglesia, por la que accedían los peregrinos hace siglos

La iglesia de San Gil Abad está considerada por los expertos en arte la segunda más importante de la ciudad, después de la Catedral. Pero también es la gran desconocida. Y tiene una fachada aún más olvidada, la sur, deteriorada y apenas visible salvo para unos pocos privilegiados, los vecinos del patio interior de los edificios que la ocultan de otras miradas que no sean lejanas y aéreas. Tan escondida estaba que acaban de salir a la luz unos contrafuertes, que respaldan el centro a cierta distancia de su fachada, y de los que nadie se había percatado hasta la fecha.  
El hallazgo se ha producido tras la demolición del Club de Esgrima, cerrado desde hace cerca de 5 años y en un estado muy deteriorado. En el patio interior privado había tres construcciones auxiliares, pertenecientes a una comunidad de bienes de una familia.Antes de que el edificio fuese declarado en ruina y el Ayuntamiento iniciase los trámites para la ejecución subsidiaria de la demolición, presentaron el proyecto y solicitaron la licencia para tirarlo abajo. Esta se les concedió en diciembre de 2012, según ha confirmado la concejala Dolores Calleja.
La marcha de la obra ha sido revisada por los técnicos municipales. Se ha removido el terreno para desconectar conexiones de agua, electricidad y otras canalizaciones. En 2008, se planteó la construcción en este patio de un aparcamiento subterráneo, proyecto que por el momento está paralizado.
Al tirarlas, se observan perfectamente unos contrafuertes que están sosteniendo, a cierta distancia, la fachada sur del templo. El propio párroco, Pedro Muga, reconoce que no tenía conocimiento de que existieran, pese a que en 2011 publicó junto a Heliodoro Revenga un libro sobre el templo.«El tema exterior lo tocados muy poco», reconoce para explicar que probablemente este refuerzo date de finales del siglo XVIII o principios del XIX, cuando se tuvieron que fundamentar los cimientos al realizar cambios en el mapa del casco histórico, principalmente en el trazado de la carretera de Santander y aledaños.
Posiblemente por ahí discurría una calleja, que llevaba hasta la puerta sur de la iglesia de San Gil Abad, por la que accedían los peregrinos.Ahora, esa entrada se encuentra cegada y la fachada muy deteriorada por el paso del tiempo y la falta de atenciones que provoca su escondida posición.
La muralla de la ciudad, que se derribó precisamente para levantar algunas de las capillas laterales del templo, discurría un poco más atrás, por lo que ahora es la calle Trinidad (las casas de fachada verde y amarilla que se ven al fondo de la fotografía principal), según explica el profesor de la Universidad de Burgos René Jesús Payo. San Gil está en el catálogo de Bienes de Interés Cultural (BIC) de la Junta desde 1931, y su austeridad exterior contrasta con las joyas artísticas del interior, como retablos atribuidos a Gil de Siloé. Su párroco lamenta que sea la «niña pobre» del arte sacro de la capital, eclipsada por la Catedral.

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