Diario de Burgos
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Fuerza y honor 19

Las pequeñas cosas

@LouMatilla - jueves, 21 de enero de 2016
"Me parece muy triste que tengamos que llegar a este extremo para darnos cuenta de lo que realmente merece la pena y todos olvidamos: la vida"

Creo que todos en algún momento hemos llegado a escuchar eso de que después de tener un cáncer te cambia la vida o la empiezas a mirar con otros ojos. Pues bien, algo de cierto sí hay en ello, pero a mi modo de ver, me parece muy triste que tengamos que llegar a este extremo (al de tener una enfermedad grave que podría matarte) para darnos cuenta de lo que realmente merece la pena y todos olvidamos: la vida.

Cuando te diagnostican algo así y pasas el trauma inicial, de alguna manera comienzas a vivir en “pause” porque no puedes hacer todo lo que hacías antes ya sea por los tratamientos, tu estado físico o de ánimo… y empiezas a observar a los demás desde tu nueva situación; unos viven en “play”, algunos hasta en “fast forward” (esto ya es mucho peor).

Nuestro día a día se ha convertido en un devenir de tareas y responsabilidades: casa, niños, trabajo, compras, comidas, gestiones; obligaciones y más obligaciones que consiguen quitarnos todo o casi todo el tiempo que podríamos tener para el disfrute personal. Llegamos a estar tan metidos en ese bucle que de verdad conseguimos quedarnos completamente ciegos; no somos capaces de ver más allá. Y siempre con prisa a todas partes, ¡siempre! y ahí es donde aparece el estrés, ese enemigo de todos que nunca viene solo pues siempre trae alguna consecuencia de la mano; y nunca buena.

¿De verdad estáis seguros de que queréis vivir así? Yo me he hecho esa pregunta y mi respuesta es: NO. Y ahora observándoos a vosotros en ese “fast forward” en el que hace poco vivía yo, me doy más cuenta aún. No podemos pretender ser perfectos, tener la casa perfecta, ser los mejores en todo, los más rápidos, los más reconocidos… basta con ser humildes personas y trabajadores sin pretender estar por encima de nadie, cuidar de los nuestros y estar orgullosos de dar siempre lo mejor de nosotros sin que ello nos suponga un problema de infelicidad o de salud porque si esto sucede, es que algo estaremos haciendo mal.

Desde mi “pause” pienso en volver a mi “play” de una manera calmada, sosegada y en él intentaré disfrutar de las pequeñas cosas; esas que no vemos o no queremos ver, esas a las que no dedicamos tanto tiempo como debiéramos: un café con los amigos, un paseo, un libro, los momentos con nuestros hijos, una cena especial, un viaje, un concierto, una obra de teatro, una película, la música o una llamada de teléfono y no un mensaje para poder escuchar la voz que hay al otro lado; esas cosas que son tan pequeñas y tan grandes…

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