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Gomá: "Aranda tiene unos ratios de delincuencia bajos"

A. del Campo/ B. Antón/ I.M.L. - domingo, 25 de noviembre de 2018
Gomá: "Aranda tiene unos ratios de delincuencia bajos"
El comisario jefe de la Policía Nacional en Aranda considera que "es una población muy segura, con ratios de delincuencia bastante por debajo de la media nacional"

Diez meses lleva el nuevo jefe de la Comisaría de la Policía Nacional de Aranda al frente de su equipo y ya se ha convertido en una persona a la que es habitual cruzarse por la calle, haciendo la ronda, como diríamos en el lenguaje coloquial.
Detrás de su uniforme, con casi cuatro décadas de vivencias a sus espaldas, José Joaquín Gomá Torres acumula una amplia experiencia profesional y personal que ahora intenta trasladar a la capital ribereña y a su equipo, con el objetivo claro de que la seguridad ciudadana sea una de las señas de identidad la villa. 

¿En qué etapa de su vida profesional se encuentra?
Si fuera un cohete, estoy en fase de aterrizaje en la luna, es decir, he cubierto ya toda una trayectoria profesional, por edad y por carrera profesional. Antes se ingresaba muy joven en la Policía, con 22 años, después del Servicio Militar Obligatorio. Y soy un policía de promoción interna, es decir, he ido ocupando plaza de policía, de oficial, de subinspector, de inspector y de inspector jefe. Eso ha hecho haya estado en múltiples destinos. 

¿Qué puestos destacados ha tenido a lo largo de su carrera?
Mis primeros destinos fueron Protección y Escoltas, luego fui a Bilbao donde estuve en la sección de Motos, hacía orden público y escolta de políticos, sobre todo de la entonces figura del gobernador civil. De Bilbao fui a Madrid ya como oficial a la Unidad de Guías Caninos y era jefe de un equipo de detección, búsqueda y localización de explosivos.
En ese momento, hice la carrera de Ciencias Políticas y pasé al Centro de Promoción como profesor titular de Técnicas de Intervención Policial, e hice un máster en Comunidades Europeas, justo en los años en los que España entraba en la Comunidad Europea y los policías nos integrábamos en sistemas totalmente novedosos como la supresión de fronteras y la cooperación en el territorio Schengen, con lo cual viajé mucho a Bruselas y conocí a policías de otros países.

¿Cuál ha sido el momento más duro que ha tenido que vivir?
Los más difíciles han estado vinculados a la pérdida de compañeros en el País Vasco, sin duda. Hay cosas de las que no puedo hablar sin cierta emoción. Una de ellas fue un atentado en un garaje en Santutxu donde mataron a un teniente de la Policía y a un cabo, que iba con su mujer embarazada. El comando intentó secuestrar al teniente, que era un hombre muy corpulento, muy fuerte , con lo cual tuvieron que hacerle mucho daño para reducirle. En ese momento, bajaban al garaje el cabo y su mujer ajenos a lo que ocurría, con lo cual se vieron involucrados. Aquello terminó siendo una cosa muy dura, al estar en la sección de Motos llegaba casi el primero a muchos sitios y encontrarme aquella imagen… Los momentos más duros y desagradables en esta profesión están vinculados con violencia, sangre, cadáveres,… 

¿Y los más satisfactorios?
Eso es difícil, porque ha habido varios. Sin duda alguna, alguno de esos momentos son los ascensos, que te llenan de satisfacción.
Posiblemente también las grandes catástrofes, por su lado más humano. Una cosa que guardo en la cabeza, y todavía me emociona, es el incendio en Almacenes Arias, cuando era guía canino en Madrid. Murieron diez bomberos. Esa noche los guías caninos trabajamos muy intensamente para localizar los cadáveres entre los escombros, y los localizamos. Eso conllevó un reconocimiento público, fue una cosa emotiva a nivel personal y profesional. 
Igual que me emocionan otras grandes catástrofes, por ejemplo, en Bilbao me tocó vivir la recogida de los restos del avión que se estrelló en el monte Oiz. Posiblemente las grandes satisfacciones, cuando uno es profesional por vocación, las dan los momentos de mayor riesgo y peligro, o de mayor intensidad. 

Ahora que hemos conocido su pasado, vamos a mirar a su presente profesional y a los retos a los que se enfrenta desde el marzo. ¿Esta Comisaría arandina está dotada suficientemente de personal y medios?

En cuanto a efectivos, siempre nos gustaría tener más, cuanta más gente y más medios, mejor trabajo puedes hacer, pero con lo que tenemos nos apañamos. Podíamos demandar más personal y medios pero es lo que hay, contamos con lo que nos da la administración. 
En la actualidad tenemos cubierto aproximadamente cerca del 80% de la plantilla. Eso supone que tenemos que hacer un sobreesfuerzo para dar respuesta a todas las demandas. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, las múltiples concentraciones de personas, por el hospital, por el tren,… que tenemos que cubrir y eso nos suponen un sobreesfuerzo a la actividad natural y normal.
¿Cuáles son los principales objetivos que busca cumplir durante su cargo como comisario jefe aquí?
Alguno de ellos los estamos cumpliendo ya y otros no. Empezamos por los que no, no tenemos capacidad para hacer frente a algo como los delitos de estafas por internet. Cada vez más hay gente que se siente estafada en sus compraventas por internet. 
Contra esa delincuencia cibernética, las policías en el trabajo tradicional lo tenemos bastante difícil porque en una localidad pequeña como esta se producen muchas denuncias pero tenemos poca capacidad de respuesta. Eso nos dispara las estadísticas hacia arriba y estamos intentando combatirlo con la mejor arma que tenemos: la educación, es decir, que la gente sepa utilizar las herramientas de las TICs.
El objetivo que sí que estamos logrando y manteniendo es hacer que Aranda sea una ciudad muy, muy segura. Este año hemos rebajado mucho la estadística de todo lo que son delitos contra las personas y con violencia. Sin embargo, todo lo que es pequeña delincuencia, como robos en el interior de los vehículos, cuesta más controlarlo, posiblemente debido a la derivada de la falta de presencia policial en la calle, al no tener toda la plantilla completa. 

¿Cómo se encuentra Aranda en cuanto a delincuencia se refiere?
Aranda, a pesar de los titulares más o menos llamativos, tiene unos ratios de delincuencia bastante por debajo de la media nacional. Estamos satisfechos en ese sentido, es una población segura, de hecho, es una población muy segura.

¿Cuál es el mayor reto al que se está enfrentando?
Mantener la seguridad en viviendas. Si algo tiene Aranda es que es un enclave geográfico que invita a la delincuencia itinerante y eso hace que, de vez en cuando, aparezcan determinadas bandas profesionales y el asalto a viviendas crezca demasiado. Tenemos que hacer un esfuerzos muy importante en este tema. 

¿Cree que los ciudadanos valoran su trabajo?
Si, por lo menos cuando me paseo por las calles de Aranda, todo lo que estoy recibiendo son muestras de apoyo y afecto, no personales sino profesionales, al CNP, lo cual desde aquí agradezco.
Los policías somos ciudadanos que servimos a los ciudadanos y nuestro trabajo es por y para los ciudadanos, por lo tanto, sin los ciudadanos no tendría sentido.
Así que uno de nuestros mayores esfuerzos está en esa presencia en la ciudadanía, en la colaboración a nivel institucional y a todos los niveles. Noto que hay una respuesta positiva de apoyo, franca y abierta, tenemos un gran apoyo que espero seguir manteniendo y fomentando. 

 

(Más información en la edición impresa)

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