Los detectives privados se multiplican por 5 en una década

Ical
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El fraude a las mutuas y los litigios por la custodia de los hijos centran la actividad de los 75 despachos de detectives de la Comunidad

A pesar del estereotipo cinematográfico que rodea a la profesión, los actuales detectives privados nada tienen que ver con universales personajes de la literatura como Sherlock Holmes o Hércules Poirot. Ahora, al menos en la mayoría de los 75 despachos de detectives habilitados en la Comunidad, más del 95 por ciento de los casos que llegan están relacionadas con fraudes laborales a mutuas o empresas y con litigios por la custodia de los hijos tras el divorcio.

El secretismo, el mismo con el que deben trabajar los detectives, rodea a una profesión que en los últimos años se ha visto salpicada de algunos escándalos como las escuchas ilegales a políticos de la agencia Método 3 o por la polémica que rodeó al informe sobre la vida de la víctima de ‘La manada’. Sin embargo, el desempleo y los efectos de la crisis han pasado de largo sobre un sector que en la última década ha visto como el número de habilitados en el conjunto de España se incrementó más de un 50 por ciento, al pasar de los 2.280 de 2008, a los 3.523 del pasado año. En el caso de Castilla y León, el crecimiento ha sido mucho mayor, ya que de los 47 detectives privados repartidos en 23 despachos que había en 2008, se ha pasado a 216 profesionales que ejercen en la actualidad en 75 despachos, según datos facilitados a la Agencia Ical desde el Ministerio del Interior.

Las mutuas y las compañías de seguro se han convertido en los mejores clientes de los detectives privados, e incluso algunos como la agencia leonesa Acción Directa Investigación se ha especializado en los fraudes relacionados con bajas laborales y ha trasladado su despacho a Cataluña.

“Cuando las empresas solicitan una investigación es porque ya tienen claro que el trabajador les está engañando. Lo que pasa es que necesitan pruebas para presentarlas en el juzgado”, apunta el director de la Agencia Global de Investigación de Valladolid, Ricardo Vivas, que señala que en este tipo de casos no es raro descubrir como después de salir del reconocimiento médico oportuno el presunto lisiado, que tiene el coche aparcado a la vuelta de la esquina, se baja de la silla de ruedas y, con todo el descaro, la guarda en el maletero del coche, o hace lo mismo con las muletas y el collarín, o personas de baja por una lumbalgia haciendo todo tipo de deportes.

Para Exuperancio Benito, director y fundador de Adexu Detectives, empresa que nació en 1999 en Salamanca y que también cuenta con despachos en Valladolid, Madrid y París, los fraudes a las mutuas y los intentos de engaño a las compañías de seguro suponen el 70 por ciento de los casos que llegan a su despacho, mientras que más del 25 por ciento están relacionados con incumplimientos del convenio regulador de la custodia de los hijos después de un divorcio.

De la misma manera se pronuncia el director de la agencia leonesa Gadea Detectives, que en su caso indica que los fraudes laborales a la mutuas suponen el 90 por ciento de su trabajo. Además, también apunta que el ‘modus operandi’ de los defraudadores se repite continuamente, por lo que el patrón de las investigaciones apenas cambia, “aunque lo que sí esta cambiando es el mercado, cada vez más globalizado”.

Infidelidades

Pero la lista de casos que asumen los detectives privados es larga y de vez en cuando siguen llegando a sus despachos algún que otro caso de infidelidades, encargos de barridos electrónicos en busca de micrófonos ocultos en despachos de ayuntamientos que han cambiado de color político, impagos de alquiler, morosos, localización de personas, control de menores, herencias, abusos de horas sindicales, control de servicio doméstico, competencia desleal y todo tipo de fraudes como el de un comercial que además de vender productos de la empresa para la que trabajaba, bajo cuerda también ofrecía otros de la competencia a sus clientes.

Las infidelidades de pareja es un tema residual pero siempre es constante, asegura Ricardo Vivas. “Tanto hombres como mujeres, vienen con sospechas y necesitan pruebas, no tanto para ellos mismos sino para mostrarlas a amigos o familiares y convencerles de que no son paranoias suyas”, asegura. Además, son casos que suelen dar pie a anécdotas. Así, Exuperancio Benito recuerda un caso en el que sus investigadores a punto estuvieron de darse por vencidos. Al despacho acudió una joven que sospechaba que su pareja mantenía una relación con otra mujer. Después de numerosos seguimientos del hombre, no encontraron nada extraño, ya que habitualmente solo se veía con la clienta que había acudido a la agencia. Las imágenes no dejaban lugar para la duda y cuando el caso estaba a punto de darse por cerrado, se enteraron de que la joven que había contratado los servicios tenía una hermana gemela y que ella y su cuñado mantenían una relación paralela. 

Las nuevas tecnologías y en especial las redes sociales, se han convertido en unas herramientas imprescindibles que, a veces, permiten al detective resolver un caso sin poner un pie en la calle, ya que hay mucha gente que cuelga en las redes sociales todo lo que le pasa en la vida, explica el responsable de Adexu Detectives.

Pero a pesar de Internet, la investigación a pie de calle, los seguimientos, las horas de espera a las puertas de un domicilio o de un hotel o la instalación de cámaras ocultas de grabación configuran el caballo de batalla de los detectives, ya que en la mayoría de los casos los vídeos son la prueba fundamental que reclama el cliente.

Interés legítimo

Todas las investigaciones que un detective privado emprenda deben tener un interés legítimo y no pueden investigar a una persona solo porque a otra le caiga mal o quiera ridiculizarla. “Cada investigación que nosotros hacemos debe quedar registrada en un contrato. Y, cada cierto tiempo, la Policía supervisa nuestro trabajo. Estamos muy controlados”, apunta Ricardo Vivas, que recalca que cuando estamos ante un delito flagrante la obligación es comunicárselo a la Policía.

A su vez, también explica que los detectives pueden llegar en su investigación hasta donde públicamente haya llegado la persona a investigar. “No podemos entrar en la intimidad de la persona bien sea su domicilio, su teléfono móvil o sus datos personales en redes no abiertas al público”.

Las tarifas de los detectives oscilan en función de los casos, pero una jornada entera de seguimiento ronda los 350 euros al día, sin incluir dietas, mientras que en asuntos urgentes la tarifa puede subir hasta lo 50 euros a la hora.

Provincias

Por provincias, Salamanca se sitúa a la cabeza con 24 despachos y 69 detectives, por delante de Valladolid, con 21 despachos y 54 profesionales habilitados, y León, donde ejercen 31 detectives repartidos en trece empresas. En el caso de Salamanca y Valladolid el alto número de profesionales responde a que en ambas capitales de provincia se ofertan estudios de criminología.

En Zamora ejercen 16 detectives en seis agencias y en Segovia ocho repartidos en cuatro. En Soria sólo se contabiliza un despacho con dos profesionales, mientras que en Ávila hay 14 repartidos en dos. El mismo número de oficinas están registradas en Palencia y Burgos, aunque en la primera hay 12 habilitaciones profesionales activas y en la segunda una decena.

Formación

Para poder ejercer como detective privado, la ley de Seguridad Privada obliga a estar en posesión de un título universitario de grado en el ámbito de la investigación privada, o bien del título del curso de investigación privada reconocido por el Ministerio del Interior. En el caso de la Comunidad, las dos universidades que ofertan un grado en Criminología y que abren la puerta a esta profesión son la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) y la Universidad de Salamanca.

Para la coordinadora académica del grado en Criminología de la UEMC, Nieves Navarro Mozo, que lleva once años impartiendo clases, se trata de unos estudios que tienen un alto componente vocacional y a los que todos los alumnos llegan con una especial motivación. “A lo largo de mi carrera docente nunca me he encontrado con un alumno en clase que no tuviera claro su aspiración y qué estaba estudiando”, aseveró.