El misterio del órgano desmembrado

R. Pérez Barredo / Burgos
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Piden la restauración de un órgano de coro cedido por los maristas a la ciudad en 1986 que nunca se usó y se halla hoy despiezado

Los tubos se encuentran sobre la cúpula de la actual sala de conciertos de la Escuela Municipal de Música. - Foto: Ángel Ayala

Sobre la cúpula de la actual sala de conciertos de la Escuela de Música ‘Antonio de Cabezón’ se arrumban, coleccionando polvo, los tubos de metal de un órgano antiguo. El resto de su estructura se encuentra, también languideciendo, bajo una manta en los almacenes municipales de Villalonquéjar. No se trata de un órgano cualquiera.Es una pieza procedente de una de las casas más importantes en la fabricación de estos instrumentos de los siglos XIX y XX en España: Amezua, que se ubicó en la localidad guipuzcoana de Azpeitia.

¿Cuál es el origen de este órgano hoy desmembrado? ¿Cómo llegó a esta situación?¿Por qué está desmontado y sin uso? Muy pocos conocen o recuerdan la historia que en el transcurso de una investigación para un libro se encontró el historiador burgalés Jesús Ojeda.Inmerso en la redacción de un estudio sobre la historia del solar que en su día ocupó el Liceo Castilla en la calle Concepción, halló Ojeda noticia de la cesión que los Hermanos Maristas hicieron de un órgano al Ayuntamiento en 1984, año en el que se trasladaron de la calle Concepción a Pozanos. ¿Dónde estaba ese órgano?, se preguntó el investigador.

Tras varias indagaciones, dio con él. «Los tubos están amontonados en una sala sobre la cúpula de la sala de conciertos de la Escuela de Música Municipal, mientras que la consola -los teclados- está bajo una manta en los Almacenes Municipales de Villalonquéjar», señala. El instrumento, según sus pesquisas, fue adquirido en 1945 por los Maristas. Se trata de un órgano de coro, con dos teclados manuales y uno de pies. Cuando se produjo el traslado de centro, los religiosos decidieron donarlo al Ayuntamiento de Burgos con expreso deseo de que se empleara en el Conservatorio Municipal de Música.

Jesús Ojeda ha encontrado los expedientes de la época. En uno de ellos, fechado entre marzo y abril de 1986, se resuelve el asunto de la posible restauración de este órgano y se toman diversas posturas en consideración. «Tras consultar al experto en órganos José Manuel Fraga Estévez y al director del Conservatorio, Salvador Vega Carreras, se toma la decisión de optar por la restauración del órgano.El presupuesto asciende a 1,9 millones de pesetas frente a los 5,1 que supondría uno con nuevo material», señala Ojeda. En abril de ese año, se determinó en comisión y por unanimidad a la vista de los informes que se aproveche «el órgano en su estado actual, con incorporación de un motor silencioso, aun cuando su instalación deberá efectuarse en un local distinto al de la sala de conciertos del Conservatorio, ello sin perjuicio de proceder en su día, si las circunstancias son favorables, a la adquisición de otro órgano».

En su informe, Fraga Estévez fue claro al respecto: «Todo órgano es un instrumento único y con individualidad propia, por lo que merece ser conservado tal y como fue concebido por su autor.Es cierto que el sistema tabular puede considerarse hoy superado, por su escasa fiabilidad y duración, pero ello no significa que los órganos tabulares existentes no merezcan atención y respeto, pues constituyen un hito más en el largo proceso de evolución de la organería».

Por su parte, el director del Conservatorio remitió otro informe en la misma dirección: «La categoría del órgano se puede calificar de bastante buena y con las mencionadas mejoras es de suponer que quedaría un instrumento en óptimas condiciones, tanto técnicas como de estética exterior».

Restitución. Tras el hallazgo, Ojeda ha remitido un escrito al Ayuntamiento solicitando que se tome alguna resolución para que el órgano esté en un lugar adecuado y digno «para su contemplación y uso». Y pide que se estudie la posibilidad de montarlo y restaurarlo para que pueda ser utilizado en la Escuela de Música.