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«Jodorowsky no se define, porque así logra ser inmortal»

Javier Villahizán (SPC) - lunes, 24 de diciembre de 2012
Entrevista a Diego Moldes (Pontevedra, 1977), escritor, ensayista, periodista, publicitario, crítico e historiador de cine. Es autor de libro Alejandro Jodorowsky, sobre el clásico artista.

Pronunciar el nombre de Jodorowsky significa adentrarse en tierras movedizas que llevan al espectador de sus películas o al lector de sus textos a un universo puro de arte, de surrealismo, de creación y de imaginación. Diego Moldes se ha atrevido con este monstruo y ha intentando reflejarle en un libro.


¿Cómo se aborda un libro sobre un personaje como Alejandro Jodorowsky?
El libro es la reescritura de mi tesis doctoral, convenientemente remozada para que pueda ser leída por cinéfilos de cualquier tipo y aficionados a Jodorowsky.


¿Es un hombre que es polémico o que busca la polémica?
No busca la polémica, la polémica le busca a él. Es un adelantado a su tiempo y su cine sigue siendo transgresor, lo que significa que está vivo.


¿Cómo le definiría?
No definición. Así se define él. Y aconseja: No te definas. No eras nada, no eres nada, no serás nada. Solo así serás todo. Dilúyete en la nada, en esa no definición. Solo así se alcanza la inmortalidad.


¿Se centra únicamente en su faceta cinematográfica o aborda todo su espectro artístico?
Me he centrado en sus siete películas. No obstante, se podría hacer otro libro similar sobre su teatro, su literatura o sus cómics, que son más de un centenar.  Obviamente, el libro relaciona todas sus facetas, pues el artista no es un compartimento estanco, desde sus primeros trabajos, en los años 40, hasta la actualidad.  


¿Cuál fue lo más difícil de plasmar?
Lo más difícil, imposible, diría, es describir los símbolos visuales de sus películas. Se cae en una tautología, pues los signos y las alegorías describen una realidad que está más allá de lo material, es algo trascendente, metafísico, más allá de las palabras.

¿Qué destacaría especialmente de su obra?
Que es suya. Guste o no, es uno de los pocos autores fieles a su visión del mundo, sin ningún tipo de concesión industrial o monetaria. Hacerlo durante más de 60 años y mantenerse honesto a unos principios artísticos ha sido patrimonio de muy pocos.  


¿Qué es Pánico?
Un invento, una broma, un epígono bastardo del surrealismo, que languidecía cuando se fundó en 1962 en París, junto a Topor y Arrabal. Como el dadá y tantos otros ismos, Pánico rechaza lo institucional, lo burgués y lo que ellos llaman las enfermas mentes universitarias. Duró una década, hasta 1973, cuando Jodorowsky lo disolvió en aquel Festival de Cannes, el más escandaloso que se recuerda.


¿Por qué el cine de Jodorowsky no ha sido suficientemente valorado en España?
Lo digo en el libro, parafraseando a Ortega y Gasset en La deshumanización del arte: El hombre español es realista, como Unamuno, Baroja, Clarín y tantos otros. El género fantástico siempre ha estado denostado por la alta cultura española. Aunque, por fin, ahora comienza a cambiar y solo las nuevas generaciones, de menos de 40 años, han comenzado a valorarle.


¿Cuál es su película y su obra preferida? ¿Por qué?
The holy mountain (La montaña sagrada), filmada en inglés en México en 1972, y que le produjo Allen Klein, manager de los Beatles y los Rolling Stones. Es mi preferida porque es una enciclopedia de símbolos, la más vasta y compleja de la Historia del cine en ese campo.


¿Cuáles son las particularidades de su filmografía?
Lo resumiría en la imaginación simbólica, sin límites.


¿Cómo se perciben las influencias surrealista y de la contracultura en su obra?
En el caso del surrealismo, la influencia es palpable, Buñuel y, sobre todo, Cocteau, por la escenificación de lo onírico. La contracultura le sedujo tanto a él como a la inversa. No hay que olvidar que El topo, su filme más célebre, fue un éxito en Estados Unidos y solo se proyectaba a medianoche, creando, por vez primera, en 1970, el concepto cult movie o cine de culto.


¿Cómo está presente su origen en su trayectoria artística?
Más que su origen, orígenes. Nace en Chile, de padres judío-ucranianos. Vive en Francia, México y Estados Unidos. Él dice: todo me ha influido, pero nada en particular. Sin querer caer en generalizaciones, creo que su potente imaginación proviene de la inteligencia y perseverancia de sus raíces hebreas fruto de la diáspora, lo contracultural de la Norteamérica de los años 60 y 70 y los trazos vanguardistas de la cultura francesa, fudamentalmente  de París.


¿Por qué rehúsa de Chile?
No rehúsa de Chile. No cree en el concepto nacional. Dice que no le traten de chileno, porque en su ser esencial no tiene nacionalidad. Creo que responde al concepto de extraterritorial, según acuñó George Steiner.


¿Cómo es actualmente?
Sabio, activo, generoso…, más lúcido que nunca. Y bondadoso.


¿Y su obra reciente?
Publica mucho. Algunos dicen que demasiado. 33 libros en las últimas dos décadas. En todos los géneros, y sin contar los tebeos. Respecto a su regreso al cine, habrá que esperar. Pero confío en que nos volverá a sorprender con su inmenso talento.

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