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Retazos de un archivo

El padre eterno de Fuentespina

Máximo López Vilaboa / Aranda - domingo, 3 de junio de 2012
Foto coloreada de la ermita tomada hacia 1960. - Foto: Archivo Máximo López
A comienzos del siglo XVIII, coincidiendo con cierta prosperidad económica en la villa por el comercio de la uva, se acomete la gran empresa de construir la actual ermita barroca, cuya obra se culmina en el año 1721

Hoy es la Solemnidad de la Santísima Trinidad, jornada festiva muy emblemática en la Ribera del Duero por celebrarse el Padre Eterno en Fuentespina. Su ermita se encuentra a las afueras del pueblo, junto al histórico camino real toledano de los arrieros. Es el límite norte del término municipal de Fuentespina con el de Aranda de Duero. Esta coincidencia no es casual ya que cuando el rey Felipe IV concede a Fuentespina el título de villa, cesando la jurisdicción de Aranda, la ermita sirve para delimitar dónde empieza y dónde acaba cada uno de los términos municipales, al igual que sucede en la actualidad. A partir de entonces el culto al Padre Eterno será un elemento definidor de Fuentespina como entidad local propia.
La Cofradía de la Santísima Trinidad ya contaba con constituciones desde el 20 de marzo de 1622, en que el obispado de Osma había aprobado un texto articulado en 20 disposiciones. Los cofrades se comprometían a entregar anualmente una parte de la producción de vino para sufragar los gastos de mantenimiento de la ermita, la celebración de los cultos y las disposiciones pías de la propia hermandad.
Desde tiempo inmemorial ya existía una sencilla ermita junto a un pequeño poblado llamado Casasola. A principios del siglo XVIII, coincidiendo con cierta prosperidad económica por el comercio de la uva, se acomete la gran empresa de construir la actual ermita barroca. En 1721 se culmina la obra, destacando la fachada que es obra de Domingo de Izaguirre. En 1728 se contrataría la realización de las espectaculares bóvedas del interior y de la decoración de la cúpula, dos años después se encargó todo el amueblamiento interior en el que destaca la concepción unitaria de los distintos retablos.
La fachada está presidida por la imagen de la Santísima Trinidad: el Padre Eterno coronado, sujetando un gran crucifijo y la paloma como imagen visible de Dios-Espíritu Santo. Esta obra es de 1736 y fue realizada por el escultor Antonio Gautica de Mendoza. Entre el arco y la espadaña destaca un gran escudo con los símbolos regios de la corona y del toisón de oro, las armas de Castilla y León, y la simbología heráldica de la villa: la fuente y el espino, tal como sigue apareciendo ahora en el escudo del municipio. Este escudo fue realizado por el escultor Francisco de la Vega en 1722.
Por Decreto 67/1992, de 9 de abril, la Junta declaró Bien de Interés Cultural con categoría de monumento esta ermita, dotando al entorno de una protección especial. El entorno siempre ha sido un paraje muy cuidado. Así, el célebre Diccionario de Madoz (1845-1850) dice que Fuentespina cuenta con «una hermosa ermita con el título de la Santísima Trinidad, situada a un cuarto de hora de la población en sitio sumamente delicioso por el mucho arbolado que hay a sus alrededores».
Hoy reproducimos dos imágenes de la tradicional procesión.  En la que aparece el inicio de la procesión con la cruz parroquial es de alrededor de 1965. En la otra vemos los bailes que se realizan a San Isidro y a la Virgen del Rosario. Es de 1970. La imagen del Padre Eterno permanece en el altar mayor y no sale nunca en procesión, salvo casos muy puntuales. La última vez fue en 1939 con motivo del “Te Deum” de acción de gracias  por el final de la Guerra Civil.

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