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Arqueología

Un estudio explica cómo se ha producido la evolución de la cara

ICAL - lunes, 7 de diciembre de 2015
Aparece publicado hoy en la revista científica "Nature Communications" y cuenta con el análisis de varios fósiles de Atapuerca

Un artículo que se publica hoy en la revista ‘Nature Communications’ refleja cómo un equipo internacional de paleoantropólogos con amplia participación española estudia la evolución del esqueleto de la cara humana en los últimos dos millones de años basado en gran parte en fósiles de Atapuerca. El método utilizado en este trabajo es laborioso y consiste en examinar con el microscopio electrónico y confocal la superficie de los huesos de la cara de individuos en proceso de desarrollo, para distinguir así las áreas en las que se está depositando hueso de otras en las que se está reabsorbiendo el hueso.
 
Durante el desarrollo facial, los huesos de la cara crecen principalmente en las áreas donde se produce depósito de hueso. En zonas donde predomina reabsorción, el crecimiento es mucho más limitado. Esa diferencia en la dinámica de estos procesos hace que la cara humana moderna tenga relieve, que esté “esculpida”, con pómulos salientes, por ejemplo, y que sea vertical en vez de proyectarse hacia adelante en un morro. En los grandes simios, en cambio, solo hay deposición de hueso, y por eso toda la cara avanza durante el crecimiento.
 
Los investigadores de este estudio concluyen que el patrón histológico que se observa en el Homo sapiens, con amplias áreas de reabsorción ósea en la superficie facial, es único en la evolución humana. El modelo de crecimiento de la cara del Homo erectus, de los neandertales y de los fósiles de la Sima de los Huesos en la Sierra de Atapuerca sigue, en cambio, un patrón primitivo, en el que el prácticamente solo hay depósito de hueso en la cara y la reabsorción no existe o es mínima. Únicamente en el caso de Homo antecessor de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca, el modelo de crecimiento podría parecerse al moderno, pero de momento solo hay un individuo, bastante incompleto, en el que pueda estudiarse, parcialmente, la histología de la superficie de la cara.
 
El primer autor del trabajo es Rodrigo Lacruz, un español profesor en la Universidad de Nueva York, que comenta: “Este estudio muestra que fósiles neandertales descubiertos hace 90 años todavía nos permiten avanzar aspectos nuevos sobre la evolución humana. Nuestros resultados revelan que los patrones de crecimiento facial en neandertales y humanos de la Sima de los Huesos de Atapuerca son diferentes del humano y explican por qué estas especies fósiles son tan distintas del hombre actual”.
 
Juan Luis Arsuaga, uno de los participantes principales en el estudio y director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos, dice al respecto: “Se trata de un descubrimiento muy relevante porque confirma que la especie humana actual presenta muchas originalidades, rasgos únicos que no se encuentran en los neandertales y las demás especies humanas que han existido. Una de ellas es cómo se desarrolla la cara y cuál es el resultado final. La expresión popular que dice que “la cara es el espejo del alma” también se aplica a la evolución humana”.

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