La rebelión de la naturaleza

I.P. / Atapuerca
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La plantación de 700 majuelos junto al Centro de Arqueología Experimental de Atapuerca, recreando 'El grito', de Edvard Munch, pone el punto final al I Congreso Internacional de Medio Ambiente y Clima

 
 
La artista noruega Lise Wulff  ha descubierto esta semana Burgos gracias a la celebración del Congreso Internacional de Medio Ambiente y Clima, que ayer se clausuró con una iniciativa singular dirigida por ella misma: la plantación de 700 majuelos en Atapuerca, en una parcela junto al Centro de Arqueología Experimental, Carex, recreando el famoso e impactante cuadro El grito, de Edvard Munch. 
El proyecto, en el que participaron un centenar de voluntarios, además de representantes internacionales de Noruega, Francia, Italia, Holanda y Sudáfrica y del propio ayuntamiento de Atapuerca, tiene como objetivo  concienciar a la población del deterioro que sufre el planeta, pero a la vez intenta involucrar a cada uno de los ciudadanos para que nadie se calle, sino que, emulando a Munch, cada uno lance su particular grito de exaltación a la naturaleza, asegura la artista. 
La presencia de varios embajadores en este acto de ayer viene también a poner de manifiesto, como se ha expresado en el propio Congreso de Medio Ambiente y Clima, «la conciencia internacional  que existe para acabar con la contaminación y la destrucción de los ecosistemas».  
Apartir de ahora, Wulff tiene un motivo para volver cada año a este enclave, Patrimonio de la Humanidad por partida doble, por  localizarse en pleno Camino de Santiago y por acoger los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Y lo hará porque este proyecto medioambiental es de largo recorrido, ya que los majuelos serán fotografiados, filmados y documentados años tras año por la propia artista, dejando constancia de la evolución estacional y del crecimiento de estos árboles, que cada vez con mayor nitidez van a ir conformando esa cara que le grita al mundo.
Ayer, se plantó el germen. Cientos de canutos  estaban ya preparados perimetralmente dibujando la forma de El grito. En cada uno se introdujo la planta de majuelo para protegerlos de la climatología, que se irá convirtiendo en árbol, al tiempo que muchos más iban «rellenando»  la cara. Los  majuelos se caracterizan por sus hojas cuneiformes, dentadas y divididas en tres o cinco segmentos y por flores blancas y muy olorosas, por lo que se ha considerado la especie más adecuada para este entorno. 
Estos frondosos majuelos, plantados simulando El grito, se convertirán en un hermoso espectáculo para la vista. Wulff explicó que en dos años, los majuelos ya lucirán más frondosos, conformando  ese bosque que, pretende convertirse en el Kilómetro 0 de un proyecto global: un bosque que recorra el planeta, como también manifestó Jorge Extramiana, presidente de  ‘Un Bosque para el planeta tierra’.