El misterio de las banderas rusas

B.G.R. / Burgos
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Un edificio de la Plaza Mayor luce desde hace días enseñas del país y de Crimea, que han molestado a algunos ciudadanos ucranianos

No han pasado desapercibidas para muchos ciudadanos e incluso aquellos que no las han visto in situ han recibido fotografías a través de sus teléfonos móviles. Desde hace al menos diez días, un edificio de la Plaza Mayor, el que hace esquina con la calle Sombrerería, luce en sus balcones cinco banderas de Rusia, a la que se suma una de Crimea, península ucraniana que este país se anexionó hace ahora un año.

La enseñas han llamado la atención de viandantes, vecinos, comerciantes y hosteleros, que se preguntan, sin obtener respuesta alguna, el porqué de su colocación. Entre ellos, ciudadanos ucranianos que se han sentido especialmente molestos con los emblemas, teniendo en cuenta el conflicto que se vive al este de su país con las fuerzas prorrusas, a pesar de los recientes acuerdos de paz negociados.

Fiesta nacional. Las banderas pueden verse al menos desde el pasado 22 de febrero. Y en esa fecha podría estar la explicación, ya que al día siguiente se celebra el Día del Defensor de la Patria en Rusia, conocido también como el Día del Hombre. Esta conmemoración, de especial significado en el país, se remonta a la época soviética y en ella se rinde homenaje a los militares y veteranos de guerra con desfiles, conciertos y una ofrenda floral por parte del presidente como actos más relevantes. Además, es tradición que durante la misma las mujeres rusas hagan regalos a los hombres.

También coincidió en el tiempo que ese mismo fin de semana tuvieron lugar en la capital burgalesa las Jornadas de Jóvenes Europeos EPM (European Planning Meeting), que reunieron en la capital a más de 300 asistentes de distintos países para debatir, precisamente, sobre las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Sin embargo, la asociación organizadora (AEGEE) se «desmarca totalmente» de las enseñas e incluso muestra la «indignación» que su instalación causó entre algunos participantes ucranianos.

Lo cierto es que los emblemas seguían ayer en los balcones y que hay quien vio cómo las colocaban hace «unas semanas» en la segunda y tercera plaza del edificio, cuyas persianas se mantienen bajadas. Nadie responde tampoco en el portero automático.