Unas 3.000 personas salen a la calle en un día de paro laboral tibio

I.M.L. / N.L.V. / Aranda
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Los sindicatos convocantes desarrollaron su función con piquetes informativos en la puerta de las principales factorías industriales, en las que el seguimiento de la huelga fue dispar

La nutrida manifestación reunió en su cabecera a los responsables sindicales de la zona y los máximos representantes del PSOE y de IU locales. - Foto: Eva Martínez Carazo

De un seguimiento bastante tibio en los paros laborales a una participación masiva en la manifestación convocada contra la reforma laboral. Con esta frase se puede resumir el devenir de la jornada de Huelga General en la capital ribereña, donde no hubo que reseñar ningún altercado de importancia.

Fueron las zonas industriales las primeras en notar el paro. Hasta las principales instalaciones fabriles se desplazaron los piquetes organizados por los sindicatos para,  aprovechando el inicio de los turnos de noche, comenzar sus labores informativas. Michelin, Pascual, Glaxo o TecnoAranda fueron los lugares por los que se repartió el centenar de sindicalistas implicados en esta labor que consistió básicamente en el reparto de folletos explicando su postura y convocando a la manifestación vespertina a los coches que se detenían en el acceso o salida de las instalaciones y sonoras pitadas, acrecentadas en momentos en que alguien entraba a trabajar, y frecuentes encendidos de petardos.  Una tarea que se repitió en cada cambio de turno y que, después del de las 06:00 de la mañana, culminó con cortes intermitentes de la N-122, a la altura del Parque de Bomberos, que se prolongaron durante casi una hora.

Apenas superada la medianoche, además, algunos sindicalistas  se esforzaron en conseguir el cierre de las gasolineras, consiguiendo su objetivo en la única que encontraron abierta. Un comportamiento que mantuvieron una vez amaneció con los comercios y oficinas abiertos al público que, mayoritariamente, una vez se alejaba el piquete, volvían a abrir al público. Esta circunstancia hizo que la actividad en el casco urbano fuese casi la de un día normal, a excepción de algunos establecimientos hosteleros que permanecieron cerrados al haber cambiado el día semanal de descanso.

DISPARIDAD DE CIFRAS

En su única comparecencia pública, los sindicatos mayoritarios en la comarca, CCOO y UGT, estimaron un seguimiento de la huelga del 70% en el sector industrial y en torno al 40% en hostelería y servicios, reconociendo que son porcentajes algo inferiores de los nacionales pero «satisfactorios para la zona en la que estamos y la dificultad que entraña esta comarca», comentó Rubén Moro, responsable ribereño de CCOO, quien destacó la ausencia de incidentes.

Por su parte, la patronal ribereña evitó pronunciarse, alegando que solo se estaban recogiendo datos y posponiendo cualquier valoración a un análisis posterior. Sin embargo, desde la Federación de Asociaciones Empresariales, equipararon el seguimiento del paro en Aranda al registrado en Burgos, situándolo en torno a un 5%. A nivel individual Michelin aseguró que con 361 ausencias de un total de 889 trabajadores convocados, el seguimiento de la huelga en la factoría se cifra en un 40,6%, «aunque si de lo que hablamos es de producción, se habría visto afectada en torno al 50%», señalaron fuentes de la empresa.

Una disparidad de datos que ya reconoció el coordinador de la huelga de UGT, Modesto Rioseras, quien consideró que «siempre va a haber guerra de cifras, pero el mensaje cala mucho más, y nosotros somos conscientes de que hay grandes empresas que han cerrado al 100% a excepción de los servicios mínimos».

En lo que no hubo discusión fue en el seguimiento masivo de la manifestación celebrada a partir de las 18:30 horas y en la que participaron tres millares de personas -2.500 según la Delegación del Gobierno-. Una marcha que se convirtió en casi una fiesta, al ir precedida por una batukada que marcaba el ritmo de la protesta. Tras la preceptiva pancarta, con la leyenda Huelga General contra la reforma laboral’ y portada por representantes de sindicatos y partidos políticos de izquierdas, se formó una larga serpiente multicolor que, tras partir de la plaza del Trigo, recorrió las principales calles del casco histórico hasta volver al origen donde los principales donde tanto Moro como Rioseras tomaron brevemente la palabra para felicitarse por el discurrir de la jornada y advertir que no se está dispuesto a aceptar una reforma laboral sin negociación, por lo que si el Ejecutivo no cambia de postura, se seguirán convocando movilizaciones como la de ayer.