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Tres grandes clásicos para un doble estreno

diariodeburgos.es - lunes, 15 de octubre de 2012
Unas 400 personas asistieron al evento que abría el curso musical 2012-2013. - Foto: Ángel Ayala
La Sinfónica de Burgos actúa por primera vez en el Fórum en la inauguración de la temporada de conciertos

No estaba nada mal el menú para la primera velada en la que la Orquesta Sinfónica de Burgos tocaba en el Fórum Evolución. Beethoven, Strauss y Mozart, por este orden, componían el primer plato, segundo y postre que pudieron degustar los alrededor de 400 asistentes al nuevo contenedor cultural del que disfruta la ciudad.
El concierto de ayer suponía un doble estreno. Por un lado, la llamada Sala Sinfónica acogía a la Orquesta burgalesa homónima, y por otro lado inauguraba la temporada 2012-2013 de este colectivo que, tras 7 años de existencia, vivía uno de sus días más especiales. Unas pocas horas antes del evento, recién terminado el ensayo matutino, así lo reconocía su director, Javier Castro Villamor: «Estamos ilusionados, claro, porque supone un cambio a mejor».
Hasta el momento la Sinfónica ha actuado siempre en el Teatro Principal, «un lugar en el que nos hemos encontrado muy a gusto y en el que el personal nos ha tratado muy bien», añadía el director. Pero el cambio al Fórum y su estudiada acústica es como pasar de jugar al fútbol en un campo de tierra, donde uno puede demostrar sus habilidades pero siempre estará limitado, a uno con la hierba recién cortada y regada, lista para el lucimiento de los artistas.
Y frente a la novedad del estreno, tres grandes clásicos fueron los elegidos para el concierto. El primero de ellos, la Obertura de Coriolano, una reivindicación del llamado «periodo medio» de Ludwig Van Beethoven que remite a la epopeya de un caudillo latino volsco que se rebeló contra la Roma de su época.
La parte central fue para el Concierto para Oboe y Pequeña Orquesta en Re Mayor, con el onubense Lucas Macías como solista en una pieza especialmente exigente para el oboísta. Esta obra de un anciano Richard Strauss, de 1947, fue pensada para una orquesta de reducidas proporciones como la de 40 componentes que ayer presentaba la Sinfónica de Burgos. Y para concluir, la Sinfonía 41 en Do Mayor Jupiter de Mozart, , una de las tres obras que en 1788, y producto de la conmoción por la muerte de su pequeña hija Teresa, el rechazo del público y el agravamiento de los problemas económicos, compuso el genio austriaco con una sobreabundancia de temas melódicos.
Tras la actuación de ayer, la Sinfónica de Burgos espera ya su próximo concierto, el 1 de noviembre en Segovia. Regresará al Fórum, pero esta vez a la Sala Principal que inauguró la Reina Sofía, para interpretar ya en un formato mayor de hasta 70 miembros de la orquesta y bajo el título ‘Burgos 2012, Ciudad de la Convivencia’, obras como la Sinfonía Castellana de Antonio José y la obertura de Candide de Bernstein.

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