Diario de Burgos
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Seducir a través de un objetivo

JIMENA ANTONIELLO - sábado, 4 de enero de 2014
Los trabajos del fotógrafo James Lesperance sobre la vida salvaje recogen el aplauso unánime de la crítica

La fotografía en un arte y como tal, intenta motivar e inducir al espectador en pos de una nueva concepción de la realidad expuesta. Cada artista ansía seducir a su público de un modo único y personal, y un fotógrafo tiene la capacidad de hacer de los instantes, obras de arte a prueba del tiempo. Es capaz de comulgar su perspectiva con la realidad, de ver más allá de los objetos. Me viene a la cabeza el mundo de la idea de Platón.
Hace poco, fui invitada a una muestra de fotografía en Madrid, y salí encantada. Las imágenes transmitían conversaciones directas con el observador. Lógicamente recordé con entusiasmo a James Lesperance, fotógrafo y amigo que conocí durante mi estancia en Los Angeles.
Rememoré las interminables charlas sobre perspectivas y planos, y decidí que presentároslo sería una exquisita forma de entender el mundo a través de sus ojos, o su lente, que viene siendo lo mismo.
A mi avalancha de preguntas, comienza por reconocer que su atracción por las cámaras existió siempre. Pero su inmersión en el mundo de la imagen fue a causa de un pacto con un amigo suyo, entendido en el tema. Tras pasarse varios años detrás de la barra de un bar, decidió apostarlo todo, trasladándose a Nueva York para un curso especializado. Bajo el brazo, la 7D de segunda mano que su amigo le revendió, y que aún conserva por motivos sentimentales.  Me comentó entusiasmado, que el objetivo le permite interpretar el mundo y la realidad de un modo personal. Concibiendo la fotografía como una herramienta fundamental a la hora de promover la conservación de las especies, en el caso de los entornos de naturaleza virgen. O plasmar la memoria colectiva; la historia de las diferentes sociedades. Desde luego, sonríe, disfruta plenamente cuando se trata de sacar fotos a elementos que no controla, como la vida salvaje. Una cuestión de luz, argumenta. Se crean buenas piezas en un estudio, pero la maravilla de lo natural tiene poca comparación. El ir en busca de la imagen perfecta en un marco natural, le genera una adrenalina extra que no consigue de otro modo.
Jim cree que este tipo de arte, quizá como la mayoría, debe estar provista de una causa subyacente, de un mensaje, además de una armonía estética: «Si sólo dotas a una fotografía con una de estas dos características, puedes tener suerte y que el resultado no sea tan terrible, pero es la conjunción de ambas, la que genera algo especial y único», comenta.
A través de un objetivo, la realidad se reviste de un color y una forma completamente diferentes al que se percibe con tan solo mirar. Con la cámara, el contexto se funde  en las manos del artista, liberando al fotógrafo de actuar a la par de un ser humano corriente. Jim añade que mientras trabaja, tiene un excelente pretexto para trepar a muros, árboles, o ensuciarse en el barro, incluso introducirse en extensas zonas repletas de matorrales con el agua hasta la cintura, con el fin de conseguir la imagen perfecta. La vida desde otra óptica es la que se vuelve excitante.
Frente a la elección de una buena cámara, admite que usa Canon pero únicamente por una cuestión de costumbre. Fue la primera que tuvo y se siente familiarizado con la misma. Quizá, para cuando una persona maneja las herramientas técnicas necesarias a la hora de elegir con más especificidad, ya se ha hecho a una marca y se vuelve fiel a la misma, al menos ese es su caso. Considera que realmente no importa mucho, Nikon o Canon son excelentes opciones en el mercado profesional actual, lo fundamental de las cámaras fotográficas es tenerlas siempre a mano.
Hablamos de muchas otras cosas, entre las que me confesó que sus influencias son variadas, sobre todo de amigos y colegas talentosos a los que respeta y admira. Que si bien ha tenido que trabajar duro para perfeccionar su técnica y sus conocimientos, su mayor preocupación hoy en día es poder dedicarse plenamente a esa profesión. Actualmente, fraguar un futuro en base al arte es una cuestión por demás complicada, independientemente de la rama en la que te muevas. La creatividad es un campo muy subjetivo y competitivo. Lo esencial es no desanimarse e ir a por todas; creer en la obra, he ahí la clave para avanzar. «Elegí esta profesión para poder trabajar con cámaras, desarrollando mi lado creativo, no me agradaría acabar haciendo retratos glamurosos a pre-adolescentes impertinentes, ¿entiendes?», concluye riendo a carcajadas.
Traspolando la profesión del fotógrafo a la mía propia (escritura), siempre he considerado que la fotografía reescribe de algún modo, en el lienzo de lo real. Difícil tarea reservada únicamente al talento, pese a que la tecnología dote a los demás mortales con increíbles posibilidades para intentarlo sin éxito.
Las imágenes impactantes, las dotadas con esencia y alma, valen más que mil palabras, dicen, aunque rasguñe un poco nuestro ego de escritores. Y estoy de acuerdo, las valen.

 

flickr.com/photos/lesperancephoto

 

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