Apostaron por esta zona de la ciudad para abrir sus negocios pensando en que se produciría un efecto ‘tipo Guggenheim’ con el Museo de la Evolución Humana (MEH), pero sus expectativas no se han cumplido tras año y medio abierto. Ahora cuentan los días pensando en que las cosas cambiarán con la apertura del Palacio de Congresos, bautizado con el nombre de Fórum Burgos Evolución, prevista para este verano.
La calles aledañas a las traseras del gran complejo vinculado a la evolución humana como Burgense, Doctor Fleming, Santa Clara o Santa Cruz se fueron poblando de nuevos negocios durante su construcción y también se reformaron locales de comercios de toda la vida que quisieron adaptarse a los nuevos tiempos. Lo cierto es que la céntrica zona ha ido cobrando mucho movimiento comercial, que también se ha extendido a las calles San Pablo, Progreso o Miranda.
La mayoría de los comercios o establecimientos de nueva apertura están vinculados a la gastronomía, bien tradicional o delicatessen, y también se reformaron algunos restaurantes. Todos ellos negocios potencialmente atractivos para los visitantes que buscan comer más o menos rápido o más o menos bien. Sin embargo, no han tenido más clientes tras la apertura del MEH.
Gerardo, del Centro Gallego, asegura que durante los meses de verano, especialmente de viernes a domingo, se ha notado más movimiento de familias que se acercan a comer a su restaurante después de la visita, pero en invierno no hay gran movimiento. «Visitan el museo jubilados o estudiantes que vienen en autobús y se van. En verano sí hemos notado más clientes, pero ahora no. Decían que el museo iba a ser la panacea, pero no ha sido así», apuntó.
De la misma opinión es Primitivo Usión, del bar Usión, ubicado en la calle Miranda confluencia con Santa Clara. El negocio se vio favorecido durante la construcción del complejo, pero ahora terminada la última pieza la situación es como antes. Su clientela está formada únicamente por vecinos del entorno. «Los obreros que trabajaban en el complejo de edificios venían al bar. Por ejemplo, de vender 30 tortillas a la semana he pasado a 4. Los turistas vienen a Burgos, dan una vuelta rápida por la Catedral, la Cartuja, las Huelgas y el Museo de la Evolución y se van. El que deja dinero es el del buzo».
En 2008 abrió sus puertas en la calle Burgense Assemblage, una tienda especializada en vinos, que tampoco ha notado el efecto MEH. «Los turistas vienen en autobús, ven el museo y se van. Nuestros clientes son de Burgos, la gente de fuera solo entra si está más tiempo por la zona o por casualidad», indicó Arancha Sarrais.
Estos comerciantes confiaban en que los visitantes particulares dieran vueltas por el entorno del Museo de la Evolución, precisamente porque la entrada al aparcamiento público está situada en esta calle, pero no está siendo así. Además, los turistas que llegan en autobús en viaje organizado lo hacen a la plaza de Santa Teresa y entran directamente al museo.
En opinión de Philippe, de la tienda de delicatessen Mis Caprichos, en la calle Santa Clara, los turistas se van más hacia el centro que hacia la parte trasera. «No hay bancos para sentarse o para descansar. Quizás las cosas cambien cuando abra el Palacio de Congresos. Los asistentes a los congresos que se organicen estarán en la ciudad más días y tendrán tiempo de ver los alrededores».
Lo cierto es que el comercio tradicional se ha consolidado en esta zona, pero ha sido más debido a la población residente que a la visita de turistas.