Alarma en Fresno de Río Tirón por desprendimientos en la iglesia

J.A.H. / Fresno de Río Tirón
-

Abandonada para el culto hace siete años, su deterioro estructural no se detiene a la espera de que la Archidiócesis y el Ayuntamiento lleguen a un acuerdo sobre su restauración y uso

Las cornisas y la cubierta, así como el campanario, presentan un lamentable estado de conservación. - Foto: J.A.H.

Sus aleros se caen, sus paredes, día a día, abren más sus grietas y palomas y cigüeñas parecen ser las dueñas del lugar. Si la iglesia se derrumba por fuera con el consiguiente peligro para quienes transitan por la Plaza Mayor, por dentro continúa recibiendo aguas pluviales que destruyen sus muros y debilitan sus cimientos, sus cristaleras rotas permiten el acceso de multitud de palomas; paredes y altares a punto de caerse, y la tarima abombada por efecto de humedad, dan lugar a una desolada visión del templo que, bajo la advocación de San Andrés, ha dicho hasta aquí he llegado.

En los últimos días se han registrado nuevos desprendimiento de una de las cornisas del templo lo que ha provocado la alarma entre los vecinos, que se preguntan dónde están las actuaciones urgentes que la Archidiócesis y el Ayuntamiento acordaron estudiar y acometer el pasado enero.

Andrés Picón, vicario general de la Archidiócesis de Burgos, y el administrador, Vicente Rebollo, junto a Víctor Ochotorena, aparejador, visitaron en enero la iglesia parroquial de San Andrés para evaluar su actual estado y mantener conversaciones con el Ayuntamiento de la localidad encaminadas a evitar el más que probable derrumbamiento del edificio.

Sergio María, alcalde de Fresno de Río Tirón, planteó a las autoridades eclesiásticas sus pretensiones y ello puede ser el inicio para llegar a un acuerdo y resolver el  grave problema que plantea, en la Plaza Mayor, la enorme y deteriorada nave religiosa, que lleva abandonada para el culto hace siete años mientras su deterioro estructural no se detiene.

Planteamiento municipal

La propuesta del Ayuntamiento, según expone su alcalde, es demoler el ábside y el crucero, renovando la cubierta de la nave central y reforzando sus paredes, bajando la altura del edificio hasta los ventanales existentes, y así, presentar una nave más sencilla con dependencias individualizadas para su utilización, en caso necesario, para el culto y, en ocasiones puntuales, para poder celebrar reuniones, pases de películas y otros actos reclamados por los vecinos.

También es intención municipal, a ser posible, conservar la fachada principal del templo que, sin lugar a duda, ha sido y pretenden que siga siendo referente visual de la localidad. El vicario general de la Diócesis, Andrés Picón, manifestó, en su visita el pasado enero, que se requiere un estudio sobre qué se puede hacer. «Hay que revisar las normas que regulan este tipo de actuaciones, comprobar que con el derribo de una parte no se nos caiga todo el edificio, analizar los gastos y estructurar un plan para recuperar todos los elementos posibles, mirando siempre las necesidades futuras».

Esta iglesia de estilo neoclásico hay quienes la datan en el siglo XVIII y, otros, consultando archivos, dicen que su construcción no está lejos de 1830. Su retablo principal, barroco, muy deteriorado, junto con un buen número de libros, tallas religiosas, las cajoneras de la sacristía y otros elementos para el culto, bien merecerían su reserva, en lugar apropiado, para evitar su total destrucción.