De Gil de Siloé a Sorolla

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Entre muchas piezas anónimas pero de gran belleza y valor, en el catálogo de 'Eucharistia' destacan obras de nombres tan afamados como Gregorio Fernández, Antonio López, Gil de Siloé o el mismísimo Joaquín Sorolla

La primera comunión de Carmen Magariños, obra de Joaquín Sorolla Bastida (1896) , propiedad de la Colección Masaveu. / Marcos Morilla - Foto: Marcos Morilla

 
Muchas son las manos que han dado forma a Eucharistia, tanto en la actualidad como en los siglos anteriores. Artistas de la orfebrería, la escultura, la pintura o los tapices han sumado sus maestrías para, a través de sus obras, mostrar una visión completa de uno de los conceptos teológicos del catolicismo. Algunos de ellos, muchos, como suele suceder en el arte sacro, son anónimos, sus nombres se han perdido, pero otros perviven en la Historia y han llegado hasta Aranda de Duero para, junto, contarnos una historia.
Los visitantes a la muestra Eucharistia que se inaugura el día 6 de mayo y que se podrá visitar hasta el próximo mes de noviembre, tendrán la oportunidad de estar delante de obras de firmas tan afamadas como Joaquín Soroya, gracias a que la Fundación María Cristina Masaveu Peterson ha donado de su Colección Masaveu la obra La primera comunión de Carmen Magariños (1896). Un lienzo en el que no esperen encontrarse el movimiento y los colores del Mediterráneo que nos llevan a identificar a Soroya.
Otro gran nombre, que se suma a los Gregorio Fernández o a los Gil de Siloé, es de un autor contemporáneo y español, Antonio López, que ha donado el primer dibujo del natural que hizo, cuando contaba la tierna edad de 13 años, en el que inmortalizó una jarra y un pan. Una obra pequeña, que casi podría pasar desapercibida para el visitante, que se colocará en el primer capítulo de los cuatro con que cuenta la muestra, los tres iniciales en la iglesia de Santa María.
Otros dos nombres que pueden destacar en el catálogo de la exposición arandina son los de José Vela Zanetti y Carmelo de la Fuente, debido a su procedencia ribereña. Del primero se podrán admirar dos de sus obras, muy relacionadas con el pan y con el vino, y el segundo es uno de los pocos artistas presentes en la muestra que podrá ver personalmente cómo queda su ‘Partiendo el pan’ en el contexto del resto de las piezas seleccionadas.
 
el esqueleto. El guión de la exposición, que se encuentra organizado en cuatro capítulos por temáticas, se basa en un recorrido por la historia de la Eucaristía, a modo de catecismo artístico que alude a los sentimientos de quien lo contempla. El primer capítulo abarcará el trasfondo humano previo sustentado sobre realidades comunes a los seres humanos, se desarrollarán los elementos básicos de la Eucaristía como el pan, el vino y el banquete, pues no hay que olvidar que la Eucaristía surge en una cena festiva, una cena pascual. En el segundo, se ilustra la Eucaristía desde la perspectiva del Antiguo Testamento, basándose en los relatos acontecidos a destacadas figuras como Abraham y su hospitalidad, Isaac y su sacrificio, y pasajes tan recurrentes como el maná en el desierto o la alianza del Sinaí, entre otros.
El tercer capítulo trata el tema de la institución de la Eucaristía en el Nuevo Testamento, a través de tres etapas: los orígenes en Jesús, institución de la misma y la primera Iglesia; para, en el cuarto y último capítulo, que es el que acoge la iglesia de San Juan, presentar las dimensiones esenciales de este sacramento, como el banquete, el sacrificio, la presencia real del cuerpo de Cristo, la celebración, el compromiso de caridad y concluir con una propuesta de dimensión cósmica de la Eucaristía.