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Fútbol / Segunda División B

Prohibido perder en Cáceres

@jorgealopez18 - lunes, 18 de abril de 2016
Adri trta de chutar aportería de chilena en el partido ante el Guijuelo. - Foto: Julio Calvo
La Arandina, tras seis derrotas consecutivas, no puede permitirse más 'lujos' pese a que aún conserva un importante colchón de puntos


El fútbol es un deporte en el que todo puede dar un giro de 180 grados en muy poco tiempo. Quien aún lo dude, no tiene más que echar un vistazo a la clasificación de Primera División actual y compararla con la que había hace un mes. O, sin ir más lejos, mirando dónde estaba la Arandina el 7 de marzo y cómo se encuentra ahora. Seis semanas en las que los ribereños han pasado de ser un equipo virtualmente salvado a ser un manojo de nervios.



El 6 de marzo, la Arandina ganaba, en un encuentro extrañísimo, al filial del Sporting de Gijón por 3-1. El equipo se situaba, con 41 puntos, en la octava plaza, aspiraba a cotas más altas, como incluso, ¿por qué no?, luchar por disputar la próxima Copa del Rey, y el posible descenso parecía más que olvidado. Pau Franch seguía con su importante bagaje goleador, sumando su undécimo gol de la temporada. El equipo que había resultado víctima de la quinta victoria ribereña en seis jornadas se vislumbraba como un equipo de 'otra Liga'.



Imposible decir qué ha cambiado desde entonces, pero la situación actual dista mucho de la idílica que atravesaba la Arandina en los últimos días del invierno. Posiblemente sea más real este momento que aquel que llevó a los ribereños a ganar cuatro partidos consecutivos, pero las sensaciones son preocupantes. Seis derrotas consecutivas, solo 2 goles a favor (uno de ellos, autogol y otro con el partido de El Plantío sentenciado) y 10 en contra han llevado a los arandinos a la décimo quinta plaza, solo un puesto por encima de la eliminatoria por evitar el descenso a Tercera. Los 41 puntos actuales permiten mantener un colchón de 5 puntos sobre este hipotético play out y 6 sobre el descenso directo cuando solo quedan 12 en juego. Podrían, incluso, ser suficientes para permanecer en la categoría, pero la situación se ha complicado de manera sustncial y el equipo parece haber entrado en barrena.



En casa, no merece las derrotas, pero está negado ante el marco rival y, encima, sus errores los castigan con dureza los rivales. Fuera, los últimos cuatro duelos se han saldado con derrota y, salvo en Pontevedra, de total merecimiento. No ha podido contar con su segundo delantero durante más de dos meses, la defensa es casi intocable por ausencia de efectivos y en el centro del campo, nadie parece asentarse de forma definitiva. Hasta Gonzalo, titular siempre que no mediaba una sanción, probó banquillo ayer ante el Guijuelo.



Las cuatro jornadas que le quedan por delante a los arandinos pueden ser una fiesta o convertirse en un suplicio. Se empieza, este domingo, por una salida a Cáceres, ante un rival directo; se recibirá posteriormente al Tudelano, que lucha por la segunda posición del grupo; se viaja a Villaviciosa para jugar ante el Lealtad, posiblemente el único equipo sin objetivos, y se cerrará la temporada con un duelo en El Montecillo ante la Sociedad Deportiva Compostela. Los gallegos podrían llegar a este duelo descendidos o con el cuchillo entre los dientes, precisando la victoria para salvar la categoría.



Aunque hablar ahora del Compostela no resulta buena idea. Antes hay tres 'finales' en las que se puede romper la dinámica actual y, si así es, certificar la permanencia. No sería recomendable, desde luego, condenarse a una última jornada con todo por decidir, a un partido dramático.



La gran cuestión es, ¿dónde se puede acabar con la racha perdedora? El Cacereño está en descenso, con 6 puntos menos que la Arandina (ojo a las consecuencias clasificatorias que una derrota podrían tener), pero en su estadio, el Príncipe Felipe, ha sumado 25 de sus 35 puntos. No ganaron allí ni el Racing de Santander, ni el Logroñés, ni el Burgos, ni el Tudelano, por lo que no parece una salida 'sencilla' ante un equipo que, sin duda, querrá entrometer a un nuevo actor en la lucha por la permanencia.



El Tudelano viaja, el 1 de mayo, a Aranda de Duero, y lo hace en plena lucha por lo más alto de la clasificación. No pierden los navarros desde... ¡el 29 de noviembre!, y si algo hacen bien los de Tudela es sacar provecho de las concesiones rivales y de las acciones de balón parado para fortalecerse después en torno a Pagola.  



No estará posiblemente en ninguna guerra el siguiente rival de la Arandina, el Lealtad. Pero nunca es fácil sumar a domicilio, menos a final de temporada y si, Dios no lo quiera, se llegara al duelo tras 8 jornadas sin ganar y con Astorga, Sporting B y Cacereño 'crecidos'. Y las dificultades del cierre de temporada ante el Compostela, esperemos que ya con la Arandina tranquila, ya están comentadas anteriormente.



En resumen, que el encuentro de este domingo, a partir de las 18.00 horas, es vital. La Arandina ha demostrado durante la temporada (no en las últimas semanas), que es capaz de competir ante cualquier equipo. Tiene presión, sin duda, pero más tiene el Cacereño, que no puede permitirse más errores. Javier Bermúdez debe recuperar la confianza de su equipo, lograr que levante la cabeza y que se asegure ya, este domigno a partir de las 18.00 horas, el objetivo marcado en pretemporada.



Ganar en Cáceres certificaría la salvación. Empatar sería un paso adelante casi definitivo. Perder... ni se contempla.



 


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