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El tejido infinito de la expresión

I.L.H. / Burgos - miércoles, 8 de febrero de 2012
Se puede participar en el muro de tela de Calvo acercando al CAB piezas vaqueras, añadiendo textos e, incluso, ayudando a coser a la propia artista. - Foto: DB/Luis López Araico
Virginia Calvo inicia en el CAB la confección de una obra construida a base de fragmentos vaqueros con inscripciones • El 'Muro de las lamentaciones' está abierto a la participación

La obra de Virginia Calvo siempre ha estado vinculada a las telas y el hecho de tejer. Sus creaciones están elaboradas a base de intervenir en los tejidos, romperlos, despedazarlos y volverlos a reconstruir con puntadas de  hilo. Muchas de sus piezas, además, están hechas a base de tejidos vaqueros, un material duro y resistente que aporta una textura rígida y una fuerte caída.
Con el proyecto que acaba de iniciar en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), la artista burgalesa abre su obra a la participación de otros. El objetivo es crear un gran lienzo elaborado con retazos de tela vaquera en los que se puede dejar impreso una frase, una palabra o un mensaje. Las puntadas de la artista irán confeccionando una pieza que llevará cosidos fragmentos de la vida y el pensamiento de quienes quieran participar. «El Muro de las lamentaciones quiere ser una pieza colectiva que espero se convierta en un espacio de comunicación y expresión, en un lugar de encuentro entre todos los que quieran colaborar», apunta la creadora.
La pieza lleva el nombre del muro de las lamentaciones al que acuden los judíos de Jerusalén, aunque no tiene ninguna connotación religiosa. Es más bien el espacio en el que dejar mensajes (visibles en el tejido u ocultos en sus bolsillos), el mantel en el que reunirse para compartir una vida o la colcha que se construye con retazos de experiencias.
Para que la obra se convierta en colectiva es necesaria la participación, y ésta puede realizarse acercando al CAB pantalones, cazadoras o camisas vaqueras y escribiendo una impresión, reflexión, pensamiento o dibujo sobre la prenda. La inscripción puede ser el resultado de un estado de ánimo, de su percepción del mundo, de una petición o un deseo, una reivindicación o una protesta, un secreto o un grito de auxilio.
Otro modo de participar puede ser echando una mano a la artista a la hora de coser los fragmentos de tela. Para eso hay un día  y unos horarios concretos: los martes de 17:30 a 20 h.
La misión de la artista consistirá en dirigir la construcción del muro de tela con todo el material recibido, haciendo visible lo escrito por todas esas personas y por todas aquellas que deseen intervenir en él aunque no hayan aportado ropa. Entre todos los «autores» de la obra se sorteará un viaje a Berlín y varias obras seriadas. El plazo de participación finaliza el 27 de marzo y el viernes 30 se presentará la obra finalizada.

Una pieza viva

La dimensión del muro es impredecible y dependerá de la participación del público. La intención es que la tela tenga al menos 10 metros de alto para que vaya del techo al suelo del CAB. «Ojalá podamos forrar y llenar toda una sala. Creo que existe una necesidad por expresarnos y decir cosas y esta obra quiere ser un soporte para ello», comenta la artista, que ya ha recibido colaboraciones desde Alemania. «En realidad este muro debería estar vivo y, aunque se concluya el tejido, lo ideal es que la gente pudiera seguir añadiendo mensajes», añade.
Infinito y vital, el Muro de las lamentaciones de Calvo es como si juntáramos las colchas de Como agua para chocolate (la protagonista teje una sin fin para ahuyentar el frío de la soledad) y Donde reside el amor (las mujeres tejen sus experiencias sobre el amor).

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