Artur Mas impulsa el cava ribereño

H.J. / Burgos
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La resistencia a consumir espumosos catalanes incrementa la demanda de este tipo de vinos de otras zonas de España, entre ellos el que la bodega Peñalba-López elabora en Aranda

El cava arandino, en un supermercado de la localidad ribereña. - Foto: DB

El principio de acción-reacción también es aplicable a la política. A más independentismo en Cataluña, mayor rechazo a lo catalán en el resto de España. La radicalidad de unos se contesta con la de los otros, quienes responden a las reclamaciones separatistas con un cambio en sus hábitos de consumo para penalizar, o al menos no beneficiar económicamente, a quienes pretenden separarse del resto del país.

Artur Mas y su arriesgada apuesta por la autodeterminación no solo han fracasado en las elecciones catalanas sino que han tenido también un efecto perjudicial para uno de los productos catalanes más reconocidos y apreciados en todo el mundo:el cava. Con el precedente del ‘incendio’ que generó hace unos años Carod-Rovira cuando se negó, estas navidades se ha vuelto a notar un gran incremento de la demanda de espumosos del resto de España.

En Aragón, La Rioja, Extremadura, Navarra o Valencia se hacen cavas. Galicia, Madrid, Canarias, Andalucía o Castilla-La Mancha también lanzan al mercado espumosos. Y por supuesto Castilla y León (Bierzo, Ribera o Toro), y dentro de ella la provincia de Burgos.

Aunque son las bodegas de Rueda las que más tradición y fama tienen con sus burbujas procedentes de la uva verdejo, hay una bodega de Ribera del Duero, a las afueras de Aranda, que trabaja este sector del vino desde hace 33 años.

En 1979 Pablo Peñalba-López empezó a elaborar un cava rosado que cuatro años después, en 1983, les permitió entrar en el Consejo Regulador, organismo que tiene entre sus filas a muy pocas bodegas de fuera de Cataluña. Con este prestigio y con las viñas de la finca Torremilanos, actualmente cuentan con una producción cercana a las 100.000 botellas anuales, según explica Pilar Pérez de Albéniz. No pueden incrementarla por las limitaciones que impone el Consejo, pero el tirón de la demanda nacional se nota en el reparto de las ventas.

«Nuestra parte principal del mercado está en el exterior desde hace muchos años. Exportamos a Estados Unidos, México, el norte de Europa y China», relata Pérez de Albéniz, «pero este año hemos notado un incremento de la demanda y venderemos un mayor porcentaje nacional, en torno al 15%».

Una pequeña partida de alrededor de 500 botellas ha tenido como destino un supermercado de Aranda de Duero tras un par de años de paréntesis en los que no se vendía a nivel local. Allí el Peñalba López se anuncia orgulloso como «El cava de Aranda. Primer cava de Castilla yLeón» y ha tenido una buena acogida entre los clientes según explican los responsables del establecimiento.

Con el tirón de este año Peñalba-López espera consolidar el recuerdo de la marca en el mercado interno, pues durante muchos años «la gente no se ha preocupado de conocernos por mucho que llevemos trabajando desde los años 70».

Fórmula ‘champenoise’

El cava de Torremilanos se elabora con el método ‘Champenoise’ sujeto a las normas de producción y embotellado que marca el Consejo Regulador del Cava. La diferencia con el cava catalán, dice la propietaria de la bodega, «es nuestro terreno y nuestra forma de producción ecológica». Un sello de calidad al que Artur Mas ha puesto la guinda para su mayor difusión.