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17 de noviembre de 2018
Empresas

La Flor Burgalesa factura un 20% más e invierte un millón de euros más en maquinaria

B.G.R. / Burgos - jueves, 4 de julio de 2013
Imagen de la planta de Villalonquéjar. - Foto: Alberto Rodrigo
En septiembre empezará el montaje de los nuevos mecanismos que permitirán ampliar los formatos de empaquetado. En 5 años ha destinado 7,5 millones a aumentar su producción

La empresa galletera La Flor Burgalesa está soportando «bien» la crisis económica. Lo afirma su director general, José Manuel Balseiro, y lo atestiguan los datos. En este primer semestre del año la facturación ha crecido un 20% respecto al mismo periodo de 2012, que a su vez registró un aumento de las ventas del 40,5% en comparación con 2011 hasta cerrar el ejercicio en 9,9 millones de euros.
Estos números permiten a la compañía seguir realizando inversiones, después de que en el periodo comprendido entre 2008 y 2012 destinara 7,5 millones de euros a aumentar su capacidad de producción, además de estrenar instalaciones en el polígono de Villalonquéjar donde está ubicada. Así, a partir de septiembre comenzará la instalación de nueva maquinaria que ampliará las posibilidades de empaquetado de los formatos de galletas que comercializa y, por tanto, las ventas.
La renovación de las máquinas tiene un coste de un millón de euros, que la empresa asumirá con fondos propios, mientras que ya piensa en un nuevo proyecto para 2014 de la misma cantidad. «Queremos sustituir uno de los hornos, aunque aún no está aprobado», precisa su director general, que subraya que todos los beneficios obtenidos se reinvierten porque «no se puede parar». «Cada día hay más posibilidades y es necesario aumentar la producción. Ser más eficientes», manifiesta.
Balseiro reconoce que la crisis se ha notado, sobre todo, en un descenso de las ventas en las seis tiendas de la firma, pero no así en la actividad de fábrica. En este sentido, subraya que se han aprovechado las oportunidades del mercado y que la exportación «empieza a dar sus frutos». Respecto a lo primero, hace referencia a la fabricación de marcas blancas para ‘grandes’ de la alimentación como DIA, SPAR y Santiveri y la cooperativa andaluza Coviran con más de 2.000 socios. A ello se suman los 150 distribuidores de sus propios productos que llegan a toda la geografía española.
Pero la presencia de La Flor Burgalesa va más allá del territorio nacional. Cuenta con agentes propios en países como Portugal, Francia e Italia, además de que también trabaja con freelance en el mercado chino, marroquí, argelino y chileno. Todo ello gracias a un red de contactos que sigue creciendo, apoyada en una capacidad de producción de ocho millones de kilos de galletas al año a la que aún no se ha llegado (actualmente la fábrica está en unos seis millones). «Cada día van saliendo cosas nuevas porque cada día es mayor la cultura exportadora», señala el directivo.
La Flor Burgalesa fue fundada  por Afrodísio Pérez Ortega en 1948 teniendo como primera ubicación la calle Diego Laínez, a la que después siguió el horno y la tienda de San Pedro y San Felices. En 1983 se transformó en Sociedad Limitada y quince años después tuvo lugar el traslado a la calle López Bravo del polígono de Villalonquéjar, donde ocupa una finca de 8.000 metros cuadrados, más de 6.000 de ellos construidos. «Ya estamos en el tope y según la normativa no podemos ampliar más», precisa Balseiro, al tiempo que afirma que esta situación hace que se invierta más en maquinaria para aumentar la productividad al no poder crecer en espacio.
En todos estos años de trayectoria se han ido realizando ampliaciones de la fábrica para incrementar la superficie de almacén e implantar nueva maquinaria, dado que el proceso de fabricación de las galletas está altamente mecanizado. La planta industrial aporta el 88% de las ventas y el 90% del beneficio de esta empresa, mientras que el resto procede de las seis tiendas abiertas en la capital.  En la primera trabajan 40 personas, cuyo número va en ascenso porque aumentan las necesidades de producción, que se suman a las 15 que atienden los establecimientos.

Banco de Alimentos

Por otro lado, el grupo repostero burgalés apuesta por la implicación en la vida de la ciudad. Las pasadas navidades difundió la marca de Burgos en sus productos, la ‘B’, sumándose así a otras firmas locales que también han querido promocionar la capital del Arlanzón. Pero su aportación va más allá y desde el pasado mes de noviembre colabora con el Banco de Alimentos, al que suministra 500 kilos de galletas al mes con el objetivo de que lleguen a las familias burgalesas.

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