Siete ofertas. Eso es lo que tienen que estudiar los técnicos municipales para dirimir quién o quiénes se encargarán de construir el proyecto estrella del PP para la ciudad de Burgos: el Arena. El recinto multifuncional que sustituirá a la plaza de toros de El Plantío tiene un coste de licitación superior a los 21 millones de euros, de los que un 20% se paga en suelo para construir VPO y el resto se abona con cargo a los presupuestos de la ciudad.
Bajo esas condiciones económicas se convocó el concurso público cuyo plazo para presentar ofertas culminó ayer. A la llamada han respondido cuatro uniones temporales de empresas y tres firmas más. Hay dos UTE de capital burgalés (una está formada por Río Vena, Jopisa, Jovilma y RFS y la otra por Aragón Izquierdo, Arranz Acinas y Gonorsa), una más con capital burgalés (Copsa) junto a Sacyr, y otra de capital castellano y leonés (Arcebansa S. A. e Hidroestructuras S.L.). Además, se presenta oferta de la constructora vasca Altuna y Uría, del gigante catalán Acciona Infraestructuras y de Construcciones Merjoan S. A.
Ahora queda abierto un plazo (que expira esta misma semana) en el que los técnicos revisan la documentación para ver que los ofertantes cumplen las exigencias requeridas. A continuación se abrirá la oferta técnica, que llevará varias semanas analizar y puntuar y, por último, se abrirá la oferta económica. Será en el mes de marzo cuando se sumen las puntuaciones y se decida quién o quiénes van a asumir el reto de construir el Arena en once meses (de julio de 2012 a junio de 2013), que es el plazo exigido por el pliego.
el dinero. Hasta la fecha, el proyecto ha seguido a rajatabla el calendario diseñado por el actual alcalde, Javier Lacalle, cuando era concejal de Fomento. El proceso se inició en verano de 2010 y el objetivo es el de abrir puertas en los Sampedros del próximo año. Pero en diciembre se produjo un hecho ya conocido que alteró toda la planificación municipal: se prohibió desde el Gobierno de la nación acudir a operaciones de crédito a los ayuntamientos cuyo endeudamiento supere el 75%, que es el caso de Burgos.
Después de dedicar meses a la infructuosa búsqueda de inversores privados, el equipo de Gobierno decidió continuar con el proyecto y afrontar su coste con fondos municipales. Para disponer de esos fondos, según el presupuesto aprobado inicialmente y que ahora deberá se rediseñado, se contempló una operación de crédito de casi 18 millones que ya no podrá firmarse. Además, otra parte del Arena se financiaba con la previsión de venta del patrimonio municipal, pero eso todavía no ha sucedido. Aún así, será en marzo cuando el equipo de Gobierno maneje unas nuevas cuentas y diga cómo se van a pagar los más de seis millones en dinero que hay que ‘aflojar’ este año.