Ha sido un mes de mucho ajetreo en Revillarruz, con idas y venidas de la Policía Judicial de la Guardia Civil y del Equipo de Investigación de Incendios de la Rioja, después de que el 26 de diciembre pasado el fuego terminara con la vida de Isidoro Palacios Ibáñez, de 88 años, en su propia casa, en el número 10 de la calle Real. A medida que avanzaban las indagaciones del Instituto Armado, menos fuerza cobraba la teoría del accidente, que ya ha quedado descartada. El incendio fue intencionado, puesto que tuvo su inicio en varios focos, según ha podido saber este periódico.
El viernes pasado la investigación adquiría una nueva dimensión con la detención de dos personas. Por una parte, el hijo que vivía con él, de iniciales M.P.R. Y por otra, una de sus nueras -casada con uno de los hermanos del anterior- M.V.S.P. Pero salieron posteriormente en libertad con cargos a la espera de determinar su implicación en el suceso. De hecho, el domingo y ayer hicieron vida normal en la localidad, según explicaron vecinos consultados por este periódico.
Los esfuerzos de la Benemérita se centran en descubrir y probar quién pudo provocar el fuego y por qué. Por eso en las últimas semanas numerosos habitantes de la población -situada a unos 20 kilómetros de la capital- han prestado declaración ante los agentes. El Juzgado de Instrucción número 4 de Burgos ha decretado el secreto de sumario.
Más de un vecino alude a la posibilidad de que hubiera sido el propio fallecido, de 88 años, el causante. Tres personas, sin relación alguna entre sí, explicaron que en alguna ocasión había amenazado con prender fuego a su propia casa.
Aquella mañana del 26 de diciembre el anciano se encontraba en el piso superior de la vivienda, donde se declaró el fuego. Un vecino, sobre las 8 de la mañana, llamó a la puerta de la vivienda y alertó al hijo que vivía con él de que salía mucho humo del tejado. Fue demasiado tarde para salvar la vida de su padre.
Los bomberos de Burgos apuntaron a un posible ‘recalentamiento’ de la chimenea que pudo afectar a alguna viga de madera. Pero tampoco descartaron otras causas, como un cortocircuito. Finalmente ha quedado acreditado que se inició en varios focos, lo que revela que fue intencionado.
Si el viernes se producían esos dos arrestos -con posterior puesta en libertad- ayer por la mañana la Guardia Civil tomaba de nuevo el municipio para llevar a cabo, según algunos vecinos, «lo que parecía una reconstrucción de los hechos». A los habitantes les ha llamado la atención que la Benemérita retirara pocos días después del incendio el precinto de la puerta y ahora vuelva a estar colocado, lo que demuestra que la investigación sigue abierta.
El mismo hijo que vivía con la víctima comentó ese día a este periódico que había oído levantarse media hora antes a su padre y subir la planta superior. «No sé muy bien lo que estaba haciendo allí arriba», indicó. Tras recibir el aviso, subió hasta arriba. Al llegar a la entrada de esta dependencia se topó con una espesa humareda y las llamas, que le impidieron acceder. Descendió a la calle y fue a buscar a un hermano suyo para sofocar el fuego entre los dos. Llenaron algún caldero pero se percataron enseguida de que el incendio les superaba. Llamaron rápidamente al teléfono de emergencias 112 de Castilla y León.
Las llamas se elevaban varios metros sobre el tejado de la vivienda, provocando una humareda perceptible a varios kilómetros de distancia del pueblo. Como consecuencia del fuego, las vigas de madera que sujetaban la cubierta cedieron y se vino abajo todo techo, que cayó sobre la primera planta. Ya no había nada que hacer por Isidoro. Las labores se centraron en sofocar el incendio y desescombrar el desván. Los Bomberos, en dos turnos, estuvieron más de seis horas en la vivienda aquella mañana.