Diario de Burgos
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Polideportivo

Tres tristes finales

@jorgealopez18 - martes, 17 de mayo de 2016
La decepción se dejaba ver en las caras de los jugadores del UBU Aparejadores a la conclusión del encuentro. - Foto: Patricia
Las sensacionales temporadas realizadas por el UBU Aparejadores, el San Pablo Inmobiliaria y el Caja Rural Burgos Promesas no merecían un cierre tan 'desagradable'


Harán falta unas semanas para valorar todo en su justa medida. Tendemos a ser cortoplacistas, y el domingo tres de los equipos que con mayor solvencia y suficiencia han cumplido con los objetivos de la temporada vivieron un triste adiós. Son el UBU Aparejadores de rugby, el San Pablo Inmobiliaria de baloncesto y el Caja Rural de fútbol. Tres campañas sobresalientes cerradas con una decepción que empaña en cierta manera los éxitos logrados.



En ningún momento la directiva del Aparejadores, sus jugadores o su cuadro técnico situó el ascenso a División de Honor como reto. Se habló, con buen criterio, de dar un paso adelante con respecto al anterior curso, lo que pasaba por clasificarse para la fase de ascenso, lo cual se logró. A partir de ahí, todo lo que llegara de más, sería buscar la matrícula de honor una vez que estaba asegurado el sobresaliente.



El problema es que, una vez que estás entre los mejores, a nadie le amarga un dulce y, encima, los acontecimietnos invitaban a pensar en algo grande. Se eliminó en primer lugar a Zarautz, que había sido la 'bestia negra' de los gualdinegros, y eso hizo aumentar de manera notable el ánimo. También contribuyó que, en semifinales, el rival fuera CAU Valencia, que aparecía en escena con la vitola de víctima tras haber pasado de ronda por la eliminación (alineación indebida) de La Vila. En teoría, un rival más asequible, más 'facilidades' para citarse en la gran final con Ciencias Sevilla. No fue así, porque los levantinos sorprendieron. En la ida obligaron a los burgaleses a una gran reacción (23-23) y en San Amaro, después de que el UBU rozara el ensayo en dos ocasiones, castigaron 20 minutos erráticos con un 0-24 que imposibilitó la remontada. Las lágrimas de varios de los jugadores de David Martín 'Morros' eran clara muestra de la sensación de que el sueño estuvo cerca, de que se había escapado como agua entre las manos. Pero este agrio sabor final no debe empañar una realdiad: el club sigue dando pasos firmes hacia la élite y, el año próximo, será un candidato a luchar otra vez hasta el final. esperemos que, esta vez, tengan fuera del rectángulo el apoyo que merecen.



Esta decepción en el deporte del balón ovalado había llegado por la mañana y por la noche se sufrió otra, procedente de Huesca. El San Pablo Inmobiliaria fue arrollado en las semifinales de la fase de ascenso a ACB por el Peñas, que en la fase regular fue séptimo pero llegó mejor preparado y en mejor forma física a la fase decisiva. El Miraflores, no lo olvidemos, era un club debutante, que cogió in extremis el testigo del Tizona y confeccionó su plantilla en pocas semanas, cuando la mayoría de equipos ya estaban formados. E incluso así, antes de comenzar tuvo que hacer un retoque al dar la espantada Moncasi. No fue el último contratiempo: Casadevall se marchó con la temporada iniciada y varios jugadores han sufrido lesiones largas y de consideración en diversos momentos, algunas veces incluso doblándose en una misma posición (Maresch y Rafa Huertas han jugado de base en diversas oportunidades.



Aún y con todo, el equipo concluyó tercero en la fase regular y dio la cara ante cualquier rival y en cualquier situación. La gasolina se acabó en la ronda de cuartos de final ante Ourense y el equipo llegó más que mercado a las semifinales, donde no pudo competir como hubiera sido deseable, sin Huertas y sin Poscic. Una amargura que no debe empañar el gran trabajo realizado, también y especialmente por Diego Epifanio, que se encontró con una responsabilidad que no esperaba, y que hacen albergar esperanzas de que el baloncesto seguirá vivo por muhos años en la capital.



Y, entre medias, el Caja Rural. Con el burgalés José Ángel de la Iglesia al frente, el primer equipo del Burgos Promesas ha completado los mejores años de su aún breve historia. Ascendió desde Regional por segunda vez y por vez primera, en mayo de 2015, logró la permanencia. Este año ha dado un paso adelante y ha estado lejos del descenso en todo momento. El rendimiento del equipo está muy por encima de las cualidades individuales de sus futbolistas, lo que da aún más mérito al trabajo de Pechu y sus ayudantes. Sin duda, analizando plantillas, muchos entrenadores eligirían antes a los jugadores del Becerril, pero los palentinos supieron que el próximo año estarán en Regional a falta de cuatro jornadas para concluir la competición y los naranjas se aseguraron los puntos para continuar en Tercera cuando aún faltaban seis partidos por disputarse.



Un éxito inimaginable, sobre todo por la antelación y la 'comodidad' con la que se consiguió a pesar de las dificultades encontradas en el camino (plantilla corta e infinidad de lesiones, sanciones y problemas laborales de los jugadores) y que quedó 'manchado' por el tramo final: un único punto de 18 posibles y derrota final en el minuto 94. Aunque en al menos tres de estos partidos se mereció más.



Pechu, que ha vivido en las últimas semanas un ambiente muy enrarecido dentro del club y también en torno a su equipo, parece más que claro que no continuará al frente del equipo una quinta campaña. Se podrá ir con la satisfacción del deber cumplido y habiendo llevado al club con el que se ha hecho un nombre en el fútbol regional a sus más altas cotas.



Bravo por todos ellos. Enhorabuena. Que la tristeza final no les haga perder la perspectiva de los notabilísimos éxitos alcanzados.


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