Diario de Burgos
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Un jabalí se ensaña con una joven de Huerta de Rey cuando cogía setas

Belen Antón / Huerta de Rey - martes, 20 de diciembre de 2011
Se trata de heridas profundas pero limpias, que no han afectado a tendones ni a otras partes importantes del cuerpo, aunque una de ellas se quedó muy cerca de la femoral. - Foto: diariodeburgos.es
El animal le atacó en las piernas, donde tiene 6 lesiones. Logró subirse a un árbol de un monte de Mamolar y después huir en su coche. Está ingresada en el hospital de Aranda

Como otros muchos días Silvia Guerrero, una joven de Huerta de Rey, salió al campo a dar un paseo y a intentar encontrar algunas de las setas que esta temporada escasean. Iba acompañada de su perra, y lo que había comenzado como una apacible mañana de día festivo terminó como una pesadilla y en el hospital después de que un jabalí la atacara produciéndola seis heridas en las piernas.
Sobre las 14 horas del domingo, cuando Silvia se encontraba en la zona conocida como La Nava, término de la localidad de Mamolar y una zona próxima a su pueblo, vio como se la acercaba un jabalí, algo que no la extrañó porque está acostumbrada a andar por el monte y a ver a animales de todo tipo. «Me coloqué detrás de un árbol, porque siempre había oído que los jabalís no atacan a las personas, pero que es mejor dejarles el paso libre, así que pensé que iba a seguir andando», relataba ayer Silvia Guerrero, desde su cama en el hospital de Aranda, donde se encuentra ingresada.
Pero para su asombro, el animal, que según recuerda era grande, no siguió su camino, se percató de su presencia y fue a por ella. «Me tiró al suelo y se ensañó conmigo, haciéndome heridas en las piernas con los colmillos. No sé en qué momento conseguí ponerme de pie y subirme al árbol», cuenta la joven, que se llevó un tremendo susto. «Estuve subida en el árbol un rato, viendo como el jabalí permanecía abajo esperándome y mientras, mi perra, no paraba de ladrar», explica.
Cuando el jabalí desapareció, Silvia, herida, fue corriendo hacia su vehículo, que según recuerda estaba a unos 300 metros del árbol que le había permitido librarse del animal. «Cuando entré en el coche me asusté al verme la herida y me medio maree, pero lo puse en marcha y conduje hacia mi pueblo», cuenta. Pero antes de llegar a Huerta de Rey se encontró con una pareja de su localidad que se encontraba de paseo. Les contó lo sucedido, se hicieron cargo del coche y la llevaron hasta el centro médico de Huerta, donde la curaron las heridas y la mandaron al hospital de Aranda.
«Cuando llegué me metieron al quirófano, me anestesiaron de cintura para abajo y me curaron las heridas. En ellas tengo drenajes, porque al ser hechas por un animal salvaje no me pueden dar puntos en ellas», relata Silvia, que afirma que los médicos la han dicho que ha tenido mucha suerte.
«En primer lugar porque se ensañó con las piernas y no con otras partes del cuerpo, porque si lo hubiera hecho con la zona de la tripa o del cuello hubiera sido peor, y en segundo lugar porque a pesar de que las heridas son profundas e incluso algunas llegan al hueso, son limpias y no me han afectado a tendones ni a nada importante, de hecho, una de ellas está muy cerca de la femoral, y que la hubiera afectado sí que hubiera sido grave. Así que ahora a esperar a que se curen las heridas, y quizá tenga que pasar de nuevo por el quirófano para coserlas».

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