Diario de Burgos
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Sílvia Forés: "No hay que mentir en el currículum, aun a riesgo de acabar en la papelera"

JAVIER M. FAYA (SPC) - martes, 27 de mayo de 2014
- Foto: Xavier Moreno
La directora de RRHH en Bové Montero y Asociados, que acaba de publicar, 'Solo puede quedar uno', desgrana las claves para pasar los temibles procesos de selección para encontrar trabajo

Sea sincera. ¿En cuántos procesos de selección la han tumbado? ¿Y cogido?

Mandar CV he mandado unos cuantos, he perdido la cuenta. Participar en procesos, es decir, que me hayan llamado para conocerme, máximo veinte. Llevo diecisiete años trabajando para la misma empresa y por tanto he cambiado pocas veces. De esas veinte selecciones, me han dicho que sí en cinco y sólo en dos acabé entrando a trabajar. Las otras tres empresas las acabé rechazando yo, por no estar del todo convencida, eran otros tiempos…Una vez metí la pata hasta al fondo, una empresa en la que estuve como finalista me llamó para decirme que habían cogido a otro candidato y les contesté: “Gracias por su llamada, pero se arrepentirán”. Error garrafal, obviamente nunca me volvieron a llamar y me cerré puertas con ellos para siempre. Era muy joven, inocente y arrogante, en aquel momento pensaba que me iba a comer el mundo…afortunadamente de los errores se aprende.

 

¿Es cierto de que es mejor borrar líneas de currículum porque así hay más posibilidades de ser contratado?

No, nunca recomiendo mentir, ni por exceso ni por defecto. Ahora es muy normal encontrarte con personas que intentan ocultar su formación y competencias para poder tener más posibilidades de optar a un puesto de menor cualificación, es el llamado cv “B”. Si el seleccionador o el futuro empleador descubre que esa persona ha mentido, se quiebra la sensación de confianza que debe reinar en toda relación contractual o en un proceso de selección. Si se escribe para un puesto de menor cualificación, mi consejo es indicarlo claramente en la carta que acompaña el CV, diciendo porqué te interesa ese puesto (puede ser por un buen horario, conciliación familiar, proximidad a tu domicilio, etc.), justificando los motivos que te llevan a solicitar un puesto para el que aparentemente puedes estar sobrecualificado.

Recomendaría, sin embargo, eliminar algunas líneas del CV cuándo se trata de alguien que en sus primeros años de andadura profesional ha sido bastante inestable en sus puestos de trabajo. Ver demasiados cambios ensombrecen un buen CV. Quizás se trata de experiencias poco relevantes, de hace muchos años, que se pueden obviar.

 

El fenómeno del overqualified está muy extendido, ¿no? Me decía un amigo empresario que las papeleras de su oficina son de oro.

Sí, en línea con la respuesta anterior, por desgracia, empieza a ser muy común. Los empresarios no desean tener personas excesivamente cualificadas para un puesto de poca cualificación, es normal que teman que el candidato se desmotive o en un corto espacio de tiempo pida un aumento salarial. Sin embargo, insisto, en mi opinión, es mejor no mentir, aún con el riesgo de acabar en una papelera.

 

¿Puede convertirse un candidato en una amenaza a medio plazo para el que selecciona? Conozco algún caso de gente a la que han rechazado y que le daba 20 vueltas al que le entrevistaba.

 Sí, desde luego existen personas que deben intervenir en la decisión de contratar a un candidato que vetan la entrada de buenos profesionales para que no les hagan sombra. Me ha pasado trabajar para clientes que mandan para una primera toma de contacto al jefe directo que tendrá el futuro empleado en un determinado puesto. Si ese jefe directo decide que ese candidato es un peligro como competencia para él, puede rechazarlo perfectamente y que nunca tenga la oportunidad de tener una entrevista final con el director de la empresa. Es muy delicado para mí como seleccionadora luchar contra este tipo de acciones en que la mediocridad de algunos impide la entrada en un puesto de trabajo a buenos profesionales.

 

¿Cuáles son las frases prohibidas?

 A veces no es tanto el qué como el cómo y cuándo se dice. Una persona puede preguntar por sus condiciones salariales, por ejemplo, pero no de buenas a primeras nada más empezar la entrevista. Comentar cuándo se hacen vacaciones, qué tipo de coche le pondrán tampoco parece lo más adecuado si antes no se ha preguntado por las expectativas de crecimiento que tiene la empresa, qué espera la compañía del candidato… Yo diría que en algunos procesos de selección se falla por imprudencia y por falta de sentido común.

Para resumirlo de alguna forma, queda terminantemente prohibido criticar a un antiguo empleador o quejarse de algo, en todas sus formas. Nadie quiere trabajar con una persona negativa, es como si fuera uno de los 10 mandamientos en un proceso de selección.

 

El otro día leí que no era bueno decir que entre los defectos se encontraba ser demasiado perfeccionista...

 Vaya respuesta trampa, decir esto es como no decir nada, pues ser perfeccionista en esencia es bueno, se prefiere a alguien perfeccionista aunque sea algo en exceso que a una persona descuidada, en mi opinión. Esta respuesta es típica de la pregunta sobre tus puntos débiles. Yo nunca la hago, ni pregunto por los puntos fuertes ni por los débiles. En la entrevista un seleccionador experimentado debería ser lo suficientemente hábil para detectar por lo menos algunos. Si te preguntan por los puntos débiles, quizás mejor ser un poco difuso: “tengo muchas cosas a mejorar, pero lo importante es que soy consciente de ello e intento superarme a mí mismo día tras día”. Con un poco de suerte, quizás no te pidan que especifiques más.

 

¿Hasta qué punto hay que ser sincero?

Siempre se debe ser sincero, va ligado a la base de un proceso de selección: la confianza con tu seleccionador. Se pilla antes a un cojo que a un mentiroso, es la experiencia que tengo. Es como si fuera tu abogado o tu médico, ¿a ellos les mentirías? Si deseas que el seleccionador te elija a ti para un empleo, no le mientas, intenta conseguir su complicidad. Ambos ganan si van de la mano: uno cierra un proceso y el otro se lleva el puesto. A nadie le gusta que le tomen el pelo.

 

¿Y la ropa?

Los procesos de selección están sujetos a unas reglas de vestimenta muy claras: hombres con traje y corbata y mujeres vestidas con sobriedad, con la única excepción de profesiones más creativas, en que el código de vestimenta puede ser un poco más laxo. Quien diga que por vestirse con traje y corbata en una entrevista pierde su personalidad y se niega a hacerlo, la personalidad no sé si la perderá, pero la oportunidad de trabajo probablemente sí.

 

Recuerdo que en cierta entrevista, el aspirante, al que solo le faltaba firmar, empezó a criticar lo que se hacía en la empresa –era un periódico- a fin de ganar puntos para posibles promociones... ¿fue un idiota? No solo no le cogieron sino que le llegaron a decir que ni se molestase en intentarlo en todo lo que fuera saliendo de ese grupo.

 Sí, es otra muestra de falta de sentido común. ¿Cómo se te ocurre criticar a la empresa que te está a punto de contratar? A veces hay candidatos que de buena fe intentan dar de entrada consejos a sus futuros empleadores, pensando que así se los van a ganar. Me he encontrado con candidatos que han dicho, por ejemplo, en la entrevista que ellos mejorarían la web. Estas cosas se pueden decir con mucho tacto una vez ya estás trabajando y te has ganado la confianza de una empresa, de entrada a nadie le gusta que le critiquen cómo se hacen las cosas en su casa. Volvemos al tema de la prudencia.

 

El otro día, una cajera del Carrefour, cuya familia está a más de mil kilómetros, me decía que no servía para nada haber hecho dos master de dirección de empresas, una carrera, dos becas gratis total en firmas importantes... ¿qué le diría?

Para poder valorarlo tendría que ver qué carrera ha estudiado, dónde ha trabajado, a qué puestos se ha presentado y cómo ha afrontado las entrevistas. Francamente, no entiendo cómo para trabajar de cajera tienes que irte a más de 1.000 Km. Es una lástima que una persona que haya realizado un esfuerzo formativo tan grande, tenga que acabar en un puesto en que no se valore esto. En cualquier caso, ahora mismo tener un trabajo es un tesoro, con lo que mejor tener un sustento económico por el momento con un puesto de trabajo digno, desde el que podrá seguir buscando una oferta más adecuada a sus cualificaciones, que estar sin empleo. Sé que no es consuelo, pero es realista. Con independencia de todo ello, sigo siendo una firme defensora de la frase “Si crees que la enseñanza es cara, prueba con la ignorancia”, pues formarse no es nunca una pérdida de tiempo.

 

¿Abandonamos el barco y aprendemos alemán para alguna entrevista?

Aprender idiomas es esencial y nunca me cansaré de repetirlo, es uno de los males de España, el bajo nivel de idiomas de la gente. En un mundo cada vez más globalizado es un pecado no hablar idiomas. Por lo que se refiere al alemán, yo lo estudiaría, pero no para irme a Alemania a trabajar (con chapurrear el alemán no es suficiente, muchas personas no se han sabido adaptar y han tenido que volver, no es oro todo lo que reluce), sino para tener un punto diferencial en el CV que te permita destacarte. El alemán es un idioma muy buscado también en España.

Yo diría que si se abandona el barco para irse a otro país, que sea con la convicción de volver algún día, con una experiencia internacional en el bolsillo. No podemos permitirnos el lujo de perder a buenos profesionales.

 

Supongo que habrá mucha leyenda urbana, ¿verdad? Me hablaron de una televisión que hacía esperar en una sala vacía al candidato, que estaba sentado en una silla con ruedas. al pasar los minutos, éste se ponía a hacer un poco el chorra y aparecía un señor que le había estado observando desde un falso espejo, como la Policía, y le decía que fuera, que era demasiado inmaduro. ¿Se lo cree?

Puede ser, es cierto que en ocasiones la realidad supera la ficción. En el caso que se plantea, ambas partes demostraron el mismo grado de inmadurez. Candidatos malos y seleccionadores malos los hay como en todas las profesiones. Se han oído noticias últimamente de empresas que realizan procesos de selección con métodos abusivos y también he vivido historias de candidatos que se ganan a pulso quedar descartados en un proceso de selección. Por suerte, pienso que estamos hablando de una minoría.

 

Cuando te hacen la pregunta maldita “¿Cuánto dinero quieres ganar?”... Uno se queda con cara de póker.

 No nos engañemos, el dinero importa. Si te preguntan cuánto quieres ganar, puedes decir que estás abierto a la oferta salarial que haga la empresa y escuchar o bien proponer una franja salarial razonable, diciendo que estás abierto dentro de esos baremos. Es importante ser flexible en estos momentos, dentro de unos límites razonables.

 

Un amigo de RRHH me contaba que, si se pasaban del tope que a él le daban, los despachaba, y si se quedaban muy cortos, pues mejor que mejor.

 El empresario siempre mirará de ahorrarse dinero, está claro, pero es una equivocación elegir al candidato más barato, porque a la larga un error en selección puede costar mucho dinero. Se debe elegir al mejor candidato para el puesto y si ése tiene unas pretensiones económicas más altas, analizar qué plus aporta respecto a otros candidatos, que justifiquen esa decisión.

 

¿Se valora mucho que uno ya tenga trabajo?

 Sinceramente, a mí me da exactamente igual que la persona esté o no trabajando. Hay candidatos buenísimos que se encuentran en búsqueda de empleo y para mí es una gran alegría poder dar un trabajo a alguien que está en esta situación. Lamentablemente me he encontrado con algunos clientes, pocos, que consideran que mejor elegir a un candidato que está trabajando, porque es buena señal, porque los peores están en la calle. Debo decir que siempre he rebatido estos argumentos, soy totalmente contraria a esta opinión y por suerte la he oído muy pocas veces.

 

¿No hay que criticar a la última empresa en la que trabajas o trabajaste?

Nunca caer en la crítica, aunque queramos parecer constructivos. Si un futuro empleador oye en una entrevista que un candidato critica a su antigua empresa, podría interpretar que éste haría lo mismo en su nuevo puesto de trabajo. Es totalmente contraproducente y diría más, el mundo es muy pequeño, y a veces se puede criticar a alguien conocido sin ser consciente de ello. 

 

Hay una recepcionista que habla cuatro idiomas y ha hecho de relaciones públicas, comercial y metre también y cobra una miseria, mil euros, en un hotel de cuatro estrellas. Ha echado cv en hostales.... ¿Cree que no la llaman porque quizás piensan que lo que le van a ofrecer no le va a interesar? ¿Debería ir entonces con una nómina en la boca diciendo “tranquilos, que la mierda que me pagaríais es todavía menor que la que cobro”?

Primero, creo que algunos empresarios han aprovechado la coyuntura para bajar en exceso los salarios de los trabajadores y considero que esto se les tirará en contra en un cierto plazo de tiempo, porque en cuanto remonte la economía, sufrirán una fuga de empleados con experiencia, pero de momento esta visión cortoplacista ya les va bien. Le diría a esta chica que es injusto, pero que lamentablemente a veces es la realidad. Es posible que no la llamen porque piensen que pide más dinero y busca un puesto de trabajo mejor que el del hostal. Una solución es indicar sus pretensiones salariales en la carta de presentación y ser muy clara en sus motivaciones por ese puesto de trabajo.

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