Diario de Burgos
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Fuerza y honor 29

Lo aprendido

@LouMatilla - jueves, 7 de abril de 2016
"Yo me siento estupenda y más segura que nunca; estoy orgullosa de la persona que soy porque lo que soy no lo he conseguido por tener una larga melena ni dos pechos"


Si algo he aprendido durante estos meses ha sido a relativizar la importancia de algunas cosas; no todas, porque siempre ha habido cosas que eran importantes y que lo seguirán siendo, pero hay otras que parecían serlo y al final... no lo eran tanto.



Allá por el mes de septiembre, después de la primera sesión de quimioterapia, le dije adiós a mi melena y a mi pelo; un golpe duro al que le dediqué el post de 'El Espejo'; era doloroso enfrentarse a la nueva imagen que había llegado a mi vida; a mi nuevo yo. Ahora viendo dónde estoy y echando la vista atrás, puedo decir que esa pérdida es mucho menos importante de lo que en realidad nos creemos: el pelo, es lo de menos. Puede que le demos tanta trascendencia sólo por el significado que tiene; estamos enfermas y desde ese momento todos pueden verlo, pero hasta entonces, nuestra enfermedad podía pasar completamente desapercibida. Ahora, después de haber terminado con la quimioterapia y habiendo pasado dos veces por quirófano, puedo asegurar que el pelo es lo menos importante porque lo que más importa de todo esto, es saber que no estamos solas; que los verdaderos amigos están siempre, nos pase lo que nos pase; que hay gente dispuesta a echarnos una mano sea cuando sea y sobre todo, que quien nos quiere, lo va a seguir haciendo independientemente de nuestro aspecto físico.



Mi cabeza en estos momentos está cubierta por menos de un centímetro de pelo, sigo teniendo algunas marcas ocasionadas por la quimio y sólo tengo un pecho: ¿y qué? Ya no necesito los gorros oncológicos, no quiero llevarlos más; hace días que dejé de usarlos. Hay quien me mira y hay quien no lo hace; todo eso me da igual. Yo me siento estupenda y más segura que nunca; estoy orgullosa de la persona que soy porque lo que soy no lo he conseguido por tener una larga melena ni dos pechos; lo que somos se forja desde el interior; cuando entendamos eso, habremos entendido mucho de la vida.



Y a ti, pequeña guerrera de melena rizada casi pelirroja que acabas de empezar la guerra, quiero decirte que aquí está mi espada para que luches y mi armadura para que aguantes los golpes; yo por el momento, parece ser que ya no las voy a necesitar, así que guerrera mía...son todas tuyas; si yo he podido hacerlo, tú también. Porque lo mejor... está siempre por llegar. Fuerza y Honor.


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