Una desconocida intelectual medinesa

A.C. / Medina de Pomar
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María Luisa González, nacida en Medina en 1900, fue de las que abrieron el camino de la libertad • Durante su etapa universitaria entabló amistad con Dalí, Luis Buñuel o Lorca

De i. a d., Pepín Bello, José Moreno, Luis Buñuel, María Luisa González y Dalí. Sentado, Juan Vicens. - Foto: DB

Con una extraordinaria lucidez y cuando ya contaba con noventa años de edad, María Luisa González Rodríguez (Medina de Pomar 1900-Madrid 1998), decía en una entrevista reproducida por la revista Educación y Biblioteca en el año 2000 que «las dos causas más importantes de la libertad de la mujer en el siglo XX son los anticonceptivos y la independencia económica». Ella sabía de lo que hablaba, porque había estado entre las primera mujeres que pudieron acudir a las universidades y abrir el camino de la libertad, pero sigilosamente, casi sin que nadie se diera cuenta.

En ese camino, esta intelectual desconocida se topó con personajes de primera línea, como el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel, el poeta Federico García Lorca, el escritor Pepín Bello o la escritora María Teresa León. Todos ellos, lo mejor de la Generación del 27, junto con María Luisa González formaban parte de la Orden de Toledo, un importante foco cultural en los años veinte del pasado siglo. De ellos María Luisa recordaba su amistad y anécdotas como lo bien que Dalí les explicaba el Museo del Prado o las excursiones que hacían juntos los fines de semana con una libertad inusual en la época.

En diferentes imágenes, esta mujer adelantada a su tiempo aparece en las representaciones teatrales y en las reuniones con estos y otros intelectuales, a los que en algunos casos llegó a través de su futuro marido, Juan Vicens, quien entre otros motivos destacó como principal responsable de las bibliotecas de las Misiones Pedagógicas de la II República y como creador de la librería española de París, entre otras cuestiones.

María Luisa González Rodríguez apenas resulta conocida en Medina de Pomar, porque su paso por la ciudad fue un tanto fugaz. Su padre, el zaragozano Federico González Sanz, trabajaba a las órdenes del farmacéutico de Medina en la época, Calixto González, cuando María Luisa y otros hermanos nacieron en la ciudad. La madre de esta intelectual, Juana Rodríguez Pereda, era natural de Villarcayo, de padres aragoneses por la rama paterna y de Villarcayo y Valdivielso por la materna, según las indagaciones que ha realizado de su vida el maestro y responsable del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza (STES), Roberto Alonso. Pocos datos hay de María Luisa y sus años en la ciudad de los Condestables, donde muy posiblemente aprendió lo que antaño se llamaban las «primeras letras». La muerte prematura de sus padres la obligó a trasladarse pronto a Soria con su hermana mayor Felisa, que ocupaba una plaza de maestra en esta provincia.

María Luisa Rodríguez estudió Filología en la Universidad de Salamanca en los años 1919 y 1920 de la mano del maestro Unamuno, que la alojó en su casa. Eran tan pocas las mujeres que entonces se aventuraban a acudir a las universidades que los estudiantes la silbaban y Unamuno la protegía. De allí se trasladó a Madrid a estudiar Archivos y Bibliotecas. Vivió en la Residencia de Señoritas, uno de los focos culturales de la época junto a la Residencia de Estudiantes, donde en aquellos años se encontraban Dalí, Buñuel, García Lorca o Pablo Neruda.

María Luisa Rodríguez, que tras ser descubierta por Roberto Alonso aparece en el calendario de 2014 dedicado a las mujeres pensadoras confeccionado y editado por STES, pasó desapercibida para muchos que se la encontraron a través de su marido, Juan Vicens de la Llave.

Moscú y Pekín

Cuando estalló la Guerra Civil huyó a Francia. Tres años después la acompañó su marido Juan Vicens, quien se convirtió en delegado de propaganda del Gobierno de la República en la Embajada de España en Francia, desde donde reorganizó las bibliotecas populares españolas.

En 1939, María Luisa se encontraba en Moscú por el tratamiento médico de uno de sus hijos y no pudo regresar a Francia por la II Guerra Mundial. Juan Vicens tuvo que huir a Méjico y hasta 1954 no se reencontró con su mujer en Moscú. Allí la intelectual medinesa montó la Cátedra de Español en Moscú con el Ministerio de Relaciones Exteriores y poco después pasó a la cátedra de español de la Universidad Lomonosov. La profesora rusa Yana Zabiyaca se refería en un homenaje a María Luisa como «una profesora excepcional, una persona extrovertida, extravagante, divertida que convertía cada clase en una representación de teatro de una actriz», ese teatro que tanto gustó de representar con Dalí, Buñuel y otros.

En 1956, el matrimonio Vicens González se trasladó nada menos que hasta China para poner en funcionamiento las emisoras de Radio Pekín para España y América Latina. Allí también organizó la cátedra de literatura española en la Universidad de Pekín. En esta ciudad murió Vicens en 1959 y María Luisa permaneció allí hasta 1962 en que regresó a Moscú. A España volvió en 1977. No sabemos si visitó una vez más la tierra que la vio nacer. Murió en Madrid en 1998.