«La crítica de la RAE al lenguaje no sexista es superficial»

Angélica González / Burgos
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Isabel Menéndez • Vicedecana de Calidad e Igualdad de la Facultad de Humanidades

Isabel Menéndez, vicedecana de Calidad e Igualdad de la Facultad de Humanidades. - Foto: DB/Ángel Ayala

PERFIL

Doctora en Filosofía, licenciada en Ciencias de la Información y experta universitaria en Políticas Públicas e Igualdad, la línea de investigación de la asturiana Isabel Menéndez se ha dedicado a la comunicación con perspectiva de género, materia sobre la que ha publicado artículos científicos y libros. Es profesora de Publicidad en el área de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos. 

El informe Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, publicado el pasado domingo en El País y que ofrece formalmente la visión de la Real Academia de la Lengua (RAE) sobre algunas guías para un lenguaje no sexista ha provocado un interesante debate sobre el lenguaje inclusivo que Isabel Menéndez espera que sea «profundo y riguroso».

¿Le ha hecho algún daño este análisis a quienes trabajan por extender el lenguaje no sexista?

Como nos enseñaron las madres de la igualdad en los 70 lo que no se nombra no existe, por tanto, bienvenido el debate. La siguiente pregunta ya la hacía alguna experta estos días: ¿Dónde ha estado la RAE hasta ahora que no se ha enterado de este movimiento social numeroso y académico? ¿No ha tenido curiosidad o interés? El problema es que el debate se quede en lo superficial o que solo se dé voz a una de las grandes opiniones porque hay posiciones intermedias. Espero que no escuchemos solo a las autoridades canónicas; si es así poco cambiará.

Da la impresión, por la reacción de algún académico, que ha sido una especie de revancha...

Hay académicos que viven en una posición muy beligerante y que a veces llegan a la ofensa pero ésos ya se vienen manifestando hace tiempo. Lo que sí me pregunto es por la oportunidad de publicar el informe la semana antes del 8 de Marzo. Creo que hay muchos días en el año para discutir los avances en la igualdad y no precisamente los días previos a la jornada que nos recuerda que ésta no se ha conseguido aún.

El hecho de que haya mujeres  firmantes se ha querido ‘vender’ como una especie de bendición al texto. ¿Qué valor le da?

No más que el de una persona individual que firma en nombre propio. Que las mujeres lo hayan firmado no cambia nada porque es un documento corporativo y es la voz de la Academia. Si es así, no nos sorprende que haya formalizado lo que viene diciendo hace tiempo de manera informal: nos recuerda que la gramática es propiedad de la Academia y no de los hablantes. Y sobre la supuesta universalidad por el hecho de que haya mujeres nos tenemos que preguntar si ese tanto por ciento de académicas tiene que ver con el talento que hay fuera y explicar, por otro lado, que el ser mujer no es garantía de trabajar por la igualdad. Por la igualdad trabajan las personas que están concienciadas, hombres o mujeres.

¿Se ha intentado ridiculizar las guías?

Creo que no se ha sido muy generoso con el trabajo de otras personas. No todas las guías son iguales y hay muchísimas. Se mencionan muy pocas de las docenas y docenas que hay, deberíamos saber por qué esas y no otras: creo que no hay criterio temporal ni institucional ni de extensión. Me gustaría saber por qué todas las demás han quedado fuera. Como esto no se explica nos podemos hacer muchas preguntas sobre la metodología del informe. Aunque el efecto final sea ridiculizante creo que el tono quiere ser jerárquico: a la Academia le gusta dejar claro quién tiene el poder.

Una de las conclusiones a las que llega es que si se siguieran a rajatabla las normas del lenguaje inclusivo no se podría hablar...

Casi todas las guías que yo conozco, que son muchísimas, están pensadas para el texto escrito, la comunicación externa de las instituciones o la redacción de artículos. El uso del lenguaje no sexista ofrece multitud de estrategias que la inteligencia y el sentido común nos invitan a utilizar según el contexto. Es saber muy poco decir que la única opción es duplicar todos los términos...

Siempre se ha dicho ‘señoras y señores’ y ‘damas y caballeros’ y nadie jamás ha dicho nada...

Y leamos el poema del Mío Cid, y textos anteriores que nos indican que en determinados lugares se usaban las dos formas. En cualquier caso, esto no es una forma de duplicar el lenguaje porque cita realidades distintas pero, además, no es ni la única estrategia ni la recomendable en todos los contextos. Decir que todo tiene que ser doble y que por eso se hace imposible el lenguaje es superficial e indica que no hemos accedido a mucha información sobre el uso del lenguaje inclusivo.

Otra pega que le ponen a las guías es que en muchas de ellas no ha intervenido un filólogo.

 El problema del uso o no uso sexista del lenguaje no tiene que ver con resistencias lingüísticas sino con resistencias sociales. Quien está por la igualdad comprende para qué vale y se deja de eufemismos. Si a ti te molesta que yo hable en femenino plantéate por qué.

Molesta mucho...

Muchísimo. El lenguaje no sexista es la formación más dura de todas las referidas a la desigualdad, es un asunto que produce mucha irritación y mucha beligerancia, lo que nos hace plantearnos la importancia del lenguaje por mucho que nos intenten convencer que lo importante son otras formas de desigualdad. Esto no es una moda, es una herramienta para avanzar en la igualdad. Solo si lo entendemos así entenderemos por qué tenemos que usarlo.

¿Es partidaria del uso de la arroba para referirse a mujeres y hombres?

No. En el ámbito académico o administrativo no es correcta porque no es un signo lingüístico, no se puede leer y produce conflictos con los procesadores de textos. Hay que reservarla a espacios alternativos, de diseño gráfico, de movimientos juveniles... Las estrategias de uso del lenguaje inclusivo son múltiples y hay una para cada contexto. No es solo usar arrobas ni formas dobles, hay muchísimas más. Pero hay que aprenderlas.