Los pueblos del Canal claman contra una inseguridad mortal

H. Jiménez / Burgos
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Un millar de vecinos de localidades de Burgos y Palencia se manifiesta para exigir a la CHD, a las diputaciones y a Patrimonio que refuercen los puentes y la señalización de las carreteras que lo cruzan

La marcha, encabezada por los alcaldes convocantes, recorrió 9 kilómetros desde Naveros de Pisuerga hasta Ventosa, pasando por Olmos, Castrillo y Zarzosa. - Foto: DB/Patricia González

Durante dos horas y bajo un sol abrasador, alrededor de un millar de vecinos y veraneantes de  pueblos palentinos y burgaleses cercanos al Canal de Castilla se manifestaron ayer para reclamar más seguridad en las carreteras que discurren junto al cauce y en los peligrosos puentes que lo cruzan.

La protesta, sin precedentes, llegaba una semana después del terrible accidente que en la madrugada del día 11 se cobró la vida de seis personas al caer el coche en el que viajaban junto a la esclusa de Naveros de Pisuerga (Palencia). La tragedia ha colmado el vaso de la paciencia de los habitantes del entorno, que han visto muchas más vidas ahogadas bajo esa misma corriente a lo largo de las últimas décadas, y ahora reclaman a las administraciones implicadas actuaciones urgentes.

«Por la seguridad en el Canal ya. No más víctimas» fue el sencillo lema elegido para encabezar la protesta, que partió a las 18 horas del mismo punto donde murieron tres mujeres y tres menores, y que en 1973 también se cobró la vida de otras 6 personas. Los alcaldes de Naveros, Olmos y Ventosa de Pisuerga (Palencia) y Castrillo y Zarzosa de Riopisuerga (Burgos) portaban la pancarta principal y tras ellos caminaban, casi siempre en silencio y sin poder evitar algún sollozo, familiares directos de los últimos fallecidos. Todos ellos veraneaban en Zarzosa y regresaban de las fiestas de San Llorente de la Vega cuando les sorprendió la desgracia.

Minuto de silencio final por las numerosas víctimas que el Canal se ha cobrado a lo largo de varias décadas, junto a la esclusa de Ventosa. Minuto de silencio final por las numerosas víctimas que el Canal se ha cobrado a lo largo de varias décadas, junto a la esclusa de Ventosa. - Foto: DB/Patricia González También se sumaron a la marcha los alcaldes de los dos pueblos cabeceras de las comarcas afectadada, la burgalesa de Melgar de Fernamental y la palentina de Herrera de Pisuerga.

La reclamación de los vecinos  tenía un triple objetivo: las diputaciones provinciales, como titulares de las carreteras, la Confederación Hidrográfica del Duero como responsable de los puentes y Patrimonio como organismo que debe tutelar el Canal al estar declarado como Bien de Interés Cultural. Y precisamente esa dispersión de responsabilidades es la que temen los pueblos, que han comprobado durante décadas que las buenas palabras no se han convertido nunca en un mantenimiento adecuado de los puentes o en un refuerzo de la señalización, que cumple los parámetros legales pero que resulta insuficiente a la vista del rosario de muertes que se ha cobrado y se sigue cobrando la infraestructura hidráulica. La CHD ya ha anunciado que arreglará con carácter de urgencia tres de los pasos más peligrosos, y las diputaciones de Palencia y Burgos han hablado entre ellas para reunirse en septiembre y acordar soluciones. Pero los ciudadanos no se fían de nuevas promesas.

De hecho, los manifestantes habían salpicado los alrededores de la esclusa de pancartas reivindicativas dirigidas a las administraciones, algunas de ellas realmente duras. Muchos de los carteles los acompañaron después durante la caminata de 9 kilómetros. Y toda la protesta se desarrolló en un clima de tranquilidad y de indignación contenida.

Esa rabia, esa impotencia, era la que expresaba Segundo Miguel del Hierro, de 66 años, vecino de Melgar: «Toda  mi vida he sufrido el problema del Canal. Es una vergüenza, está uno harto de ver estas catástrofes y todo por culpa de los gobiernos, un hatajo de falsos que prometen mucho, no hacen nada y no hacen más que pasarse la pelota unos a otros».

Él era uno de los más veteranos manifestantes y a solo unos metros de él se mezclaban algunos de los más jóvenes, como Carlos y Daniel, de 15 años y de San Llorente, que presagiaban: «Algún día tendremos coches y queremos que las carreteras estén seguras, tendrán que arreglarlas».

Los padres de Laura, vecina de Burgos pero natural de Naveros, vivieron la madrugada del sábado en primera persona: «Ha sido algo terrorífico. Estoy consternada y muy dolida, llevamos muchísimas víctimas y dicen que la señalización es correcta, pero desde luego que algo tiene que fallar porque tantos casos es como para estar indignados. La señalización no es suficiente, sabemos que hay errores humanos, pero si estuviera bien no habría pasado lo que ha pasado. La peligrosidad del Canal no está suficientemente advertida», concluía.

Los propios alcaldes hacían esfuerzos por mantener su discurso en una línea de moderación y al mismo tiempo de firmeza. Al finalizar la marcha, junto al puente de Ventosa, fue el regidor de Naveros, Carlos Rey, el encargado de tomar la última palabra. Dio las gracias a los asistentes por lo que consideró «un éxito» de convocatoria y dirigiéndose a «los políticos» advirtió: «Nos manifestaremos lo que haga falta». Algunos, de hecho, abogan por emprender acciones judiciales si la vía ‘tranquila’ tampoco surte efecto esta vez.