La Arandina puede felicitarse. Pedro García no descarta seguir presidiendo la Junta directiva del club. Tampoco confirma que vaya a ser así pero ya es un paso porque, hasta hace muy poco tiempo, la decisión estaba decantada en la dirección de salir.
Es año de elecciones. El deseo unánime de los actuales gestores del club es que nada cambie. Es decir, que Pedro García se mantenga en su cargo y que la Arandina se consolide en Segunda B. Lo segundo depende de los jugadores. Lo primero es una decisión que Pedro García deja deslizar pero que no garantiza: «Queda tiempo para pensarlo».
El presidente de la Arandina no niega que su decisión inicial era marcharse «porque me apetece liberarme para dedicarle más tiempo a mi familia, especialmente a mi mujer, que se lo merece. Si la Arandina me necesita, siempre me tendrá ahí. Está por definir de qué manera».
Honorífico
Pedro García es lo suficientemente humilde como para no reconocer que sus directivos quieren convencerlo para que continúe: «Yo no sé lo que piensan. Me animan para seguir pero, hasta finales de abril o mayo no diré nada. El club va a funcionar de la misma manera, con Javier Illera coordinando la parcela deportiva, Campillo con su gran gestión económica y un grupo de directivos que hace una labor extraordinaria».
Que la postura de Pedro García ha evolucionado en los últimos meses es una evidencia. El respaldo de su familia resulta indispensable, tanto de su mujer como de sus dos hijos, muy comprometidos con la Arandina: «Ellos respetarían mi decisión de seguir si es la que adopto. Es más, mi mujer me ha dicho recientemente que por qué no sigo. Si la directiva me pide seguir un tiempo más, pues, ahí estaré».
Una de las figuras que se contempla para Pedro García es la de nombrarle presidente honorífico. Mantendría un estrecho grado de vinculación pero estaría algo más liberado: «Podría ser pero, vamos a dejar que las cosas sucedan».
Pedro García reconoce disfrutar tanto como sufre en Segunda B y espera la recompensa de la permanencia: «Se pasa mal en el palco. Fíjate el Burgos, mi amigo Barriocanal, con tanta dedicación y esfuerzo al club y sin fortuna en los resultados. Es muy duro».