El fuego que anoche prendió en La Flora quemó mucho más que una sardina. Las llamas redujeron a cenizas -al menos simbólicamente- la insoportable crisis. El pez de dieciséis metros creado por la Asociación de Artistas Plásticos de Gamonal con la colaboración del Instituto Municipal de Cultura se quedó este año en la raspa. Y quemando su esqueleto se quiso arrancar también esa espina insidiosa que no nos deja respirar.
Aunque el sentido del Carnaval dice que con la sardina se entierran los vicios de estas fiestas carnestolendas para empezar limpios la Cuaresma, a las plañideras y los afligidos de negro se les vio llorar por otras penas. El velatorio compungido y el posterior fuego consiguió llevarse por un rato los agobios de los malos tiempos y traer un poco de convivencia y diversión al calor de la hoguera y de las antorchas -más numerosas que en otras ediciones-. Las agonías y escaseces fueron también desechados con la sardinada popular, que repartió raciones de «pescaíto» para 3.000 personas.
Y como sostiene el dicho de que «el que canta su mal espanta», en este Carnaval de crisis tampoco faltó la música. En este caso el guateque del veterano grupo Los Cráneos propuso mover las caderas para ahuyentar las calamidades que aún nos quedan por soportar.
Centro y cía
La fiesta de la sardina (desde la sardinada al entierro pasando por el guateque y el pasacalles) lo organiza la Asociación de Hosteleros y Comerciantes Burgos Centro y Cía en colaboración con el IMC. Este año suman 41 socios -casi el doble de otras ediciones- y por eso decidieron cambiar el itinerario del recorrido para que la sardina paseara por las zonas de los establecimientos asociados.
El pez gigante abandonó por tanto el Espolón y la Catedral para adentrarse por calles estrechas y empedradas como la de San Lorenzo, Sombrerería, los arcos de la Plaza Mayor y la propia Llana. «Queremos darle un nuevo auge al Carnaval, sobre todo a lo relacionado con nuestra sardina. Lo hacemos porque queremos recuperar la zona e invitar a la gente a participar», comenta Marta Llorente, presidenta de la asociación.
Los comerciantes no se quedan ahí y para el año que viene preparan nuevas acciones con las que incentivar las jornadas dedicadas a las máscaras. «Este año hemos hecho un recorrido espontáneo por la mañana para ver cómo quedaba el trazado. Para 2012 queremos instaurar ese pasacalles matinal acompañado por una charanga y para por la noche que la mecha de la sardina la prenda alguien conocido», añade Marta Llorente.
Por si fuera poco, quieren preparar la documentación necesaria para solicitar a la Junta que el homenaje a la sardina sea declarado Fiesta de Interés Regional.