Nueve años lleva el PP tratando, o al menos prometiendo que lo haría, de poner en marcha un albergue juvenil en la capital y, de momento, nada. Primero fue el fiasco del Peña Amaya, que costó 4,5 millones en suelo y que además no sirve para tal fin. Tumbado aquel proyecto por los tribunales, la realidad devolvió al segundo equipo de Gobierno de Aparicio a la tierra y se emprendió el camino para construir la dotación en una parcela de propiedad municipal.
Se proyectó el albergue con capacidad para 100 personas, zonas verdes, espacios comunes e incluso elementos de ocio. El arquitecto Rodrigo Pardilla fue el autor (aún no ha entregado el proyecto de ejecución) del moderno edificio, que pueden ver recreado junto a estas líneas.
Pero para cuando se quiso lanzar la dotación la crisis ya azotaba fuerte y, antes incluso de concluir sus planos, el Ayuntamiento encargó al arquitecto reducir un 20% su coste, que así pasaba de 2,5 a 2 millones de euros. Para minorar el presupuesto se prescindió de elementos exteriores (un lago artificial y un parque de cuerdas) y así se le dio de paso en el primer presupuesto aprobado para 2012, el que ha quedado reducido a la categoría es inservible porque contemplaba un crédito que no se puede pedir (porque Burgos excede el nivel de endeudamiento requerido por el Gobierno para poder acceder a operaciones de crédito). Había 250.000 euros reservados para lanzarlo este año y la previsión era pagar el resto en las anualidades de 2013 y 2014.
Sin embargo, y a falta de confirmación oficial, el proyecto tiene casi todas las de caerse de las cuentas que ahora se diseñan desde el equipo de Gobierno. En el PP consideran que la ciudad necesita un albergue, pero que teniendo que reducir a mínimos históricos la inversión para poder afrontar una deuda de 56 millones de euros con sus proveedores, no es algo prioritario.
La propia concejala de Juventud, María José Abajo, reconoce estar «expectante» para saber si tendrá presupuesto o no para iniciar la construcción del albergue y no esconde que «con este nuevo ajuste tengo mis dudas».
Otras opciones
Lo que sí confirma Abajo es que «se han valorado otras posibilidades si la crisis nos impide hacer el albergue». ¿Y cuáles son? Pues la más firme es el hotel de la estación de autobuses (Conde de Miranda). El edificio es de propiedad municipal y tradicionalmente lo ha tenido como fuente de ingresos alquilándolo para su explotación. Sin embargo, la empresa que lo tenía adjudicado dejó de pagar y el Ayuntamiento, tras varios requerimientos, decidió resolver el contrato. Eso implica que el Consejo Consultivo dé su permiso (ya ocurrió en el caso de la Plaza de Santiago) y de momento eso no ha ocurrido. No obstante, en el Ayuntamiento confían en poder disponer de un activo que podrán vender, alquilar o convertir en el albergue juvenil de Burgos «con mucha menos inversión que en Bakimet».