Es más que evidente que la imagen de la ciudad en general y del centro en particular ha cambiado en el último lustro. Pero no solo por la transformación urbanística que ha sufrido y la apertura de nuevas dotaciones, que también, sino por la evolución del comercio. El desembarco de grandes cadenas ha modificado el aspecto de las calles, al igual que el cierre de aquellos locales que tras acumular décadas de vida acaban formando parte del paisaje urbano.
Una veintena de comercios de la ciudad con más de 40 años de actividad a sus espaldas han echado el cierre en los últimos cinco años, según los datos proporcionados por la Federación de Comercio de Burgos (FEC) a partir del Sistema de Información Geográfica Giscom. La mayoría estaban localizados en el centro, aunque también hay constancia de al menos tres en la zona sur, y otro más en el barrio de Gamonal.
En cuanto a los sectores, la variedad es amplia y se encuentran desde tiendas de menaje y hogar, ropa y calzado, alimentación, y ópticas hasta una librería, entre otros. Y respecto a los motivos, la jubilación está detrás de muchos casos, si bien hay algunas excepciones que obedecen a motivos personales o al hecho de haber recibido una buena oferta económica. La crisis, que llegó en 2008, también ha afectado a la actividad comercial. De hecho, uno de los últimos en bajar la persiana es el emblemático comercio de Cylsa (antes Almacenes Campo), en la céntrica calle Entremercados, que lo hará en las próximas fechas.
La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico Burgos lamenta el cierre de estos históricos y el hecho de que la falta de relevo generacional haya impedido continuar con la actividad. En este punto, su gerente, Belén Marticorena explica que este tipo de casos se da principalmente en aquellos sectores más especializados, como las ópticas o las joyerías, y sacrificados, como son las confiterías o tiendas de alimentación, cuyos horarios y jornadas de descanso (sobre todo en el primer ejemplo) dificultan que el negocio pase a otras manos familiares.
Una vuelta de tuerca
Y es que hasta cuatro pastelerías figuran en este listado. Un tipo de actividad a la que algunos empresarios han dado una vuelta de tuerca, asegura Marticorena en referencia a Juarreño. «Es un ejemplo claro de cómo cambiando el concepto empresarial, la imagen y el producto consigues innovar y enganchar al público», comenta la gerente, quien a su vez remarca que el comercio es un sector «que no puede parar y debe renovarse continuamente».
Una de las tiendas más antiguas que forma parte de esta lista es la de bolsos y maletas Nieto, fundada en 1904 y ubicada en la calle Santander. Cerró en 2007 y ahora ocupa el local la tienda de una cadena del mismo sector. De 1916 data la Confitería Ibáñez, que bajó la persiana a finales de 2008 y cuyas instalaciones dan cabida ahora a una cafetería-chocolatería que da vida a un apagado paseo del Espolón.
Pero también hay locales que siguen cerrados o a la espera de ser alquilados. Son los casos de Pastelería Arribas, en la calle San Juan, un negocio que abrió sus puertas en 1905. En el mismo caso, aunque después de haber sido ocupado por una tienda de ropa de niños, se encuentra Óptica Internacional, en el Espolón, cuyos orígenes se remontan a 1921, o Plásticos Battaner, en la calle Almirante Bonifaz, de la que muchas generaciones recuerdan su particular y cercano olor. Tampoco ha reabierto el local de Joyerías Vélez, en Laín Calvo, que comenzó su actividad en 1966, ni el de Óptica-Joyería Unsain en el Espolón.
A pesar de estos ceses de actividad, Marticorena cree que Burgos se salva de la sangría de cierres que se ha producido en el ámbito nacional. Y de cara al futuro más inmediato, se muestra optimista, aunque también cauta. En este sentido, apunta que el año pasado se produjo un elevado número de aperturas en septiembre y octubre, con vista a las navidades y al periodo de rebajas. «Por el momento no se han producido cierres e incluso hay carteles con anuncios de reforma, lo cual me llama muy positivamente la atención», asevera.
En Gamonal parece que se ha mantenido el relevo generacional en los comercios históricos, según confirma la Asociación Zona G, cuya gerente, Cristina Gaona, considera una «fantástica noticia» para el sector. El único cese comercial contabilizado en esta zona tiene que ver con Galerias Nati, en la calle Vitoria, que puso fin a su actividad en el año 2009.