Burgos C.F.: 2 C.F. Palencia: 1
Burgos C.F.: Jonathan, Gonzalo (Castells, M-28), Colina, José Rodríguez, Urbano, Yahvé, Chietino,
Troiteiro (Rufino, M-82), Iray, Arkaitz, Cabello (Cosín, M-69).
C.F. Palencia: Mario, Serrano, Castán, Héctor (C. Yuste, M-75), J. Carril, Durántez (Jandro, M-58), Pelayo, Molino, Canario (Dani, M-80), Rubén, Rubén Reyes.
Árbitro: Manuel Vidal Araújo, del colegio gallego. Tarjetas amarillas a Jonathan, Urbano, Chietino, Cabello, Cosín y Moisés Ichaso (segundo entrenador); Castan, Héctor, Pelayo, Molino y Canario.
Goles: 0-1, M-5; córner que saca Rubén Reyes y marca de cabeza Molino. 1-1, M-38; centro chut de José Rodríguez que empuja a la red Chietino. 2-1, M-47; excelente pase en profundidad de Cabello sobre Arkaitz y el delantero vasco, tras driblar a Mario, marca.
Público: Unas 3.000 personas en El Plantío, con un numeroso grupo de seguidores del Palencia. Muchos de ellos compartieron grada con el Frente Kolocón, peña burgalesa que durante estos días está celebrando su décimo aniversario.
La explosión de júbilo de la afición del Burgos al final de un partido que corresponde a la jornada 21 de la Liga explica a la perfección la importancia de los tres puntos que sumó ayer el conjunto burgalés. Es el primer triunfo en Liga en El Plantío de toda la temporada pero sobre todo es el apoyo que necesita el equipo y sus fieles para seguir creyendo en la salvación. Queda mucho, 17 jornadas, el Burgos tiene muy pocos puntos (14), y su única oportunidad pasa por ir sumando jornada a jornada.
Ayer se pudo ver el nuevo equipo que propone Álvarez Tomé, o al menos gran parte. El técnico dio entrada a los cinco nuevos fichajes y se notó sobre el césped. Jonathan entró por Aurreko, Chietino jugó por el centro, Iray lo hizo en banda izquierda y Cabello y Arkaitz fueron los puntas. Pero quizás la clave de la alineación fue la posición de Troiteiro. Ausentes Sergio Torres, Elías y Maureta, el extremeño fue el encargado de organizar el juego. La orden era clara, había que tocar la pelota y evitar los pelotazos. Troiteiro, protegido siempre por Chietino, se asoció sobre todo con Yahvé, Arkaitz y Cabello y de ellos surgieron las mejores opciones.
Y lo hicieron pese a empezar el partido perdiendo. Un saque de esquina y otro gol en jugadas de estrategia. Era el minuto 5 y suponía un palo muy duro del que nadie sabía cómo iban a responder los jugadores. Y lo hicieron a la perfección, sin variar su apuesta inicial. Y así, con acciones combinativas, comenzaron a llegar las ocasiones y se pudo ver lo que pueden aportar futbolistas como Arkaitz, cuyo trabajo es impagable, o Cabello, un veterano que se mueve poco pero que lo hace con mucho sentido.
El primer aviso fue un disparo de Cabello, al que siguió otro de Troiteiro. Arriba el equipo ofrecía una cara radicalmente diferente a otras tardes, pero era atrás donde surgían los problemas, sobre todo después de que Gonzalo pidiese el cambio por molestias físicas y que tuviese que salir Castells, muy mermado después de su lesión.
Otro de los nuevos, Iray, tuvo el empate tras rematar un córner y un detalle de calidad de Cabello dio paso al primer gol. Una rabona suya al borde del área provocó una falta. Yahvé lanzó y un defensa sacó bajo palos. El balón le llegó a José Rodríguez y su centro chut lo remató Chietino a gol.
El gol hacía justicia pero este Burgos todavía se complica demasiado la vida y un absurdo penalti de Chietino, que le pudo costar la expulsión, dio la mejor ocasión al Palencia. Sin embargo, Jonathan en su debú también quería tener protagonismo y desvió el lanzamiento de Carril.
El partido estaba roto, con un Burgos volcado hacia el área rival, pero dejando muchos espacios por detrás. Un remate de Iray o una caída de Cabello en el área dieron paso al descanso.
Y sin apenas tiempo para que se colocasen los aficionados en sus asientos el Burgos trenzó una magnífica jugada, con un sensacional pase de Cabello sobre Arkaitz y una perfecta definición del delantero vasco.
El 2-1 devolvió el entusiasmo a la grada y al equipo, que siguió mandando. Sin embargo llegaron lo primeros síntomas de fatiga. David Cabello, en su primer partido, estaba sin gasolina y, lo más preocupante, a Troiteiro le quedaba poca. Tomé empezó a mover un banquillo con pocos efectivos, dando entrada a Cosín por Cabello. Pero el Palencia, después de unos minutos de desconcierto, comenzó a apretar y lo hizo sobre todo en jugadas de estrategia y balones largos, haciendo sufrir y mucho a Castells, ayer muy bien secundado por Urbano.
Los últimos minutos fueron una auténtica agonía, con varias acciones protestadas por los palentinos, una contra de Yahvé y una alegría desbordada cuando el colegiado pitó el final del partido.