Que El cartero siempre llama dos veces ya se sabía gracias a la novela de James M. Cain y a las posteriores versiones cinematográficas, pero que la lotería nacional comprada en San Leonardo de Yagüe dejara tres premios en un municipio burgalés de 750 vecinos en menos de 15 años es un hecho que puso su colofón el día de Reyes con el sorteo del Niño.
La primera vez que la Diosa Fortuna visitó Huerta de Rey fue un sábado 4 de abril de 1998 en el Restaurante La Botería con el número 33.810. «Entonces no compraba tanto la gente. Fuimos agraciados cuatro del pueblo. Tatoño, Heli, mi hermano Paquito... Se venderían unos 10 décimos», recuerda Filogonio Rica Herrero con agrado «porque esa primera vez me hizo mucha más ilusión que ahora. Entonces estaba ahogado y me vinieron de perlas esos 25 kilos (150.253 euros) para pagar una gran inversión inmobiliaria que hice. Pero seguí trabajando en el bar».
Como si de un parto se tratara, justo a los nueve meses, volvió a tocar la lotería en el municipio piraniego. Fue el sábado 9 de enero de 1999. El número agraciado, el 81.362, los beneficiarios, unas 30 personas. « Aquellas Navidades tuve suerte porque primero tocó la pedrea, luego el Niño reportó dos pesetas a la peseta y la gente lo cambió, pero muy pocos, porque por fechas apenas hubo tiempo. Fue una lástima porque si hubiese tocado en Reyes que jugaba todo el pueblo se habría armado parda», relata Carmelo Rica Moreno, popularmente conocido como Meloco. «Lo celebramos pero me dejó un sabor agridulce porque fue minoritario. Aún eso, repartí 576.000.000 millones de las antiguas pesetas (3.461.830 euros)», recuerda Rica.
El sort castellano
Este momento si que fue el pistoletazo de salida de una carrera por la afición para obtener décimos de lotería. Los premios de los juegos de azar ya no eran una película, sino que era verdad que tocaban, y a gente conocida, por lo que la fiebre se disparó. «Desde ese año y hasta la fecha vendo el número entero todas las semanas, siempre acabado en 2. Estamos hablando de 100 décimos. Antes tenía reservados unos 50 y ahora tengo más de 60 fijos. Esto es una locura que está dando efecto» confiesa Rica.
Filogonio, jubilado, anda negociando con aspirantes que quieren poner en marcha el restaurante La Botería, sito en la plaza. Carmelo abre su pub Warta de la calle Arias de Miranda los fines de semana y festivos. Ambos coinciden que una cantidad venida así del cielo como la lotería viene muy bien, pero conviene sentarse, hacer cálculos, invertir y asesorarse bien y «no tirarse a la bartola, es mejor estar ocupado. Lo importante es que repercuta en el pueblo y que se hagan cosas, como por ejemplo una residencia de ancianos, que se necesita. Y si esto nos trae más turismo, pues bienvenido sea», afirman.
La tercera vez que la fortuna volvió a llamar a los huertaños, y nadie espera que sea la última, que para evitarlo compran muchas papeletas, fue no hace un mes en el Bar El Frontón, regentado por Iván Izquierdo que repartió 78 millones de euros. A día de hoy asegura que sigue recibiendo felicitaciones. «Ha sido un agobio de medios, bancos... solo me falta salir en la serie Aida. Por ahora, solo cierro los domingos. Lo que sí tengo claro es que de este lugar no me voy. Intentaré hacerme con él y lo reformaré. Ahora estoy moviendo la celebración de una concentración de charangas» concluye feliz.
Mientras, algunos jugadores hoy sábado ya están pensando cambiar su décimo porque igual ha tocado el reintegro en 2, 4, 6, 7 u 8, y los llevan, claro.