Los ministros de Economía de la Eurozona aprobaron ayer, tras 13 horas de negociaciones, un segundo rescate de 130.000 millones de euros para Grecia con el fin de evitar así la quiebra del país y su salida de la moneda única.
El compromiso fue posible después de que la banca cediera a las presiones de la UE y aceptara asumir más pérdidas sobre los bonos helenos en su balance, de hasta el 53,5% del valor nominal en lugar del 50% que se había pactado inicialmente. Ello significa que el sector privado perdonará a Grecia alrededor de 106.000 millones.
La quita real pasa así del 70 al 75%, según los cálculos de los analistas. Los acreedores privados claudicaron tras las amenazas de Alemania y Países Bajos de una quiebra total de Grecia.
Atenas lanzará «en los próximos días» la oferta de canje de bonos para materializar esta quita y el Eurogrupo espera «una tasa de participación muy alta». Los nuevos bonos tendrán un interés del 2% hasta 2014, 3% entre 2015 y 2020, y 4,3% después.
El aumento de la contribución del sector privado al segundo rescate permitirá cubrir la brecha de financiación que faltaba para lograr el objetivo de reducir la deuda helena del 160% actual al 120,5% en 2020, tal y como habían pedido los líderes europeos.
Además, el Eurogrupo rebajará los tipos de interés que cobra a Grecia por el primer rescate de 110.000 millones de euros aprobado, hasta dejarlos en un margen de 1,5 puntos, frente a los 2 actuales.
El Banco Central Europeo (BCE) colabora, asimismo, renunciando a los beneficios de los alrededor de 50.000 millones en deuda griega en su balance.
Para poder beneficiarse del nuevo plan de ayuda, Grecia acepta ceder soberanía a la UE en materia presupuestaria. Así, el dinero concedido se ingresará en una cuenta bloqueada para garantizar que se destine de forma prioritaria al pago de la deuda. Por su parte, Atenas se comprometió a inscribir en la Constitución el principio de dar prioridad al servicio del déficit, como hizo España, según destacó Juncker.
Además, habrá una presencia «permanente» de la UE y del FMI en el país heleno para supervisar que se apliquen las reformas. Igualmente, el Gobierno griego deberá poner en práctica una serie de «medidas previas» previstas en su plan de ajuste antes de que acabe el mes de febrero.
CONTRIBUCIÓN NACIONAL. Por su parte, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, explicó que España aportará alrededor del 12% del segundo rescate para Atenas, porque es el peso nacional, al quedar fuera a países en plan de ayuda, es decir la propia Grecia, Portugal e Irlanda.
Mientras tanto, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, adelantó que la contribución del Fondo Monetario Internacional (FMI) ascenderá probablemente a 13.000 millones de euros, muy por debajo del 30% habitual hasta ahora, cifra a la que hay que sumar otros 10.000 millones que no fueron utilizados del primer rescate.
Por otro lado, los ministros de Economía de los Veintisiete aprobaron dar nuevos poderes a la Comisión Europea para que pueda someter a «vigilancia reforzada» a los naciones en crisis que amenacen la estabilidad financiera de la eurozona.
El Ejecutivo comunitario tendrá un margen de maniobra total para decidir en qué momento un Estado miembro está experimentado «dificultades graves» que puedan tener «efectos de contagio adversos en otros países miembros».
La norma permitirá obligar a las naciones en crisis a pedir asistencia financiera a la Unión Europea. El objetivo de esta medida es evitar un agravamiento de la situación y un aumento de los costes de posibles rescates.