El octogenario que fue torturado en Palazuelos de Villadiego por una banda de ladrones permanece hospitalizado, 2 meses y medio después del brutal robo. Francisco M. sufrió quemaduras en un 17% de su cuerpo y varias fracturas de huesos, fundamentalmente en el rostro, después de ser rociado con un líquido por sus asaltantes, que fueron enviados a prisión tras ser arrestados por la Guardia Civil en Vizcaya.
La víctima ingresó en la Unidad de Quemados del Hospital Río Hortega de Valladolid en estado de extrema gravedad. Los facultativos, con la ayuda del departamento de Cirugía Maxilofacial, lograron una cierta mejoría que ha permitido su traslado al Hospital General Yagüe de Burgos, donde prosigue su lenta recuperación.
El Juzgado de Instrucción número 2 de Burgos se encarga de las investigaciones del suceso, por el que están encarcelados desde el 2 de diciembre 5 ciudadanos rumanos, R.A. de 25 años, L.I. de 27, C.L. de 28, I.X. de 30 años y E.I. de 46. Se les imputan los delitos de robo con violencia e intimidación, lesiones, detención ilegal y robo con fuerza. Uno de ellos había trabajado para la víctima como miembro de una cuadrilla de obreros y residido en una casa de su propiedad.
Su defensa presentó un recurso ante la Audiencia Provincial en el que solicitó que se levantase la prisión provisional, alegando que de los 5 solo 3 accedieron al interior de la vivienda, desconociendo el resto la actuación de sus compañeros, por lo que no se les puede hacer coautores de los delitos de detención ilegal y lesiones.
La Audiencia denegó a finales de diciembre su petición y confirmó la prisión provisional, al entender que será en el juicio oral cuando deba dilucidarse la responsabilidad criminal de cada uno de los sospechosos, tanto de los que entraron en la casa de la víctima como de los que permanecieron fuera, «realizando tareas de vigilancia y espera» del resto.
El magistrado Roger Redondo considera que existen indicios suficientes sobre la participación en el violento robo de los 5 incriminados, «sin olvidar los objetos encontrados en los registros domiciliarios» practicados por la Benemérita en dos localidades de Vizcaya, donde residían. Además, añade el auto, se trata de un hombre de 80 años el que fue «maltratado y atado de pies y manos», hechos que «revisten la gravedad necesaria» para mantener la medida cautelar de prisión.
El asalto se produjo la noche del 14 al 15 de noviembre. Los delincuentes usaron una escalera de la propia víctima para acceder por una ventana de la parte trasera y sorprenderle mientras dormía. Se ensañaron con él, hasta el punto de quemarle los genitales y patearle la cara, para obtener el dinero y las claves de sus tarjetas de crédito, que luego emplearon.
Precisamente fueron esos movimientos bancarios lo que hicieron sospechar a la empleada de la entidad bancaria con la que trabaja Francisco M. Al ver que no respondía en su casa, dio aviso a una vecina de la cercana localidad de Valparaíso que, a su vez, envió a un hijo a la casa de Palazuelos. Este encontró al octogenario, tirado en el suelo cerca de la entrada. Aún estaba en pijama, atado de pies y manos y amordazado. «No se le veían ni los ojos de los golpes», recordaba otro vecino.
Los delincuentes robaron también en otra casa del pueblo y entraron a revolver la iglesia -Francisco tiene la llave como sacristán- sin que la Diócesis haya echado nada en falta.