Diario de Burgos
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Música

El Último Vals se baila en Frías

Á.M. / Burgos - domingo, 17 de abril de 2016
Un joven Bob Dylan echándole un cante a la ciudad burgalesa. / - Foto: Héctor López Gamero con foto de Elliot Landy
La fortaleza fredense acogerá el primer fin de semana de julio un concierto homenaje a los 40 años del mítico concierto de The Band que Scorsese inmortalizó y a los 75 de Bob Dylan

El día en el que Bob Dylan decidió ‘enchufarse’ y cruzar la línea que separa el folk de cantautor del rock de base -eterno, en su caso- pasaron muchas cosas, pero dos han sido largamente discutidas. La primera, que parte de la tribu que adoraba al semidiós de Minnesota se revolvió contra lo que, entendieron, fue un ultraje, como si cupiera la posibilidad de profanar tu propia casa. La segunda, que necesitaba una banda de acompañamiento.
Para la gira trasatlántica echó mano de un puñado de dotados instrumentistas acostumbrados a apuntalar a las celebridades de la época (ojo, que por entonces se construían los cimientos del género) y que habían tenido identidad propia bajo media docena de nombres. Al final pasó lo que tenía que pasar: que da igual cómo te hagas llamar, cuando acompañas a Dylan todo dios te llamará ‘La Banda’ (The Band). Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Robbie Robertson eran aquellos cinco tipos que asumieron que la cuestión no es cómo te llamen, sino lo que seas capaz de ofrecer.
Las tensiones propias (y el miedo) de vivir en la carretera, la necesidad inherente a la genialidad de caminar en distintas direcciones y las constantes colaboraciones y proyectos de unos y otros minaron el proyecto común y, el día de Acción de Gracias de 1976 (25 de noviembre), ofrecieron un último concierto en el Winterland Ballroom de San Francisco al que invitaron a unos cuantos amigos (poca cosa: Bob Dylan, Neil Young -y sus fosas nasales-, Van Morrison, Ron Wood, Eric Clapton, Ringo Starr y otras gentes de bajo perfil) para hacer un poco de lo nuestro, un poco de lo vuestro y otro poco de lo que salga. 
Fue bautizado como El Último Vals y hoy es un concierto inmortal gracias, en buena medida, a que Martin Scorsese lo documentó y estrenó en formato película dos años después, no sin hacer unas cuantas trampas con el montaje final. El anecdotario de aquella fecha es insondable, pero lo importante es la música, lo que allí se escuchó y lo que allí se grabó.
Coincidiendo con el 40 aniversario de El Último Vals y con el 75 del nacimiento de Dylan (los cumple el 24 de mayo), la Asociación Amigos de Frías, bajo la dirección del abogado, melómano y bloguero Joserra Rodrigo, rendirá tributo a las efemérides en cuestión y lo hará en un marco incomparable que, en cierto modo, evoca aquellos días en los que en las colinas de  Woodstock (antes del festival) se acuñaron las tablas de la ley del folk y rock americano contemporáneo.
«Cuando The Band se fueron a Woodstock a grabar con Dylan las Basement Tapes abandonaron la ciudad para apartarse del mundanal ruido, para volver a las raíces de la música tradicional americana y para progresar musicalmente. Al final, las Merindades son un poco como Woodstock; un lugar poco conocido que es un paraíso. Por eso creo que Frías es un lugar perfecto para establecer, aunque sin una periodicidad concreta, un festival que rinda tributo al rock clásico y al country acústico», explica Rodrigo, que hace tres años ya movilizó la cuarta edición del tributo a Neil Young (Rust Fest) en el escenario de la fortaleza fredense.
El progenitor de la idea evoca aquella «maravillosa experiencia» y la pasión con la que los apenas 260 habitantes de la ciudad se volcaron en cuanto fue posible para apuntalar su idea, pero reconoce una indisimulada pasión por The Last Waltz. «Vi la película en un cine de arte y ensayo de Bilbao (ciudad en la que reside, aunque tiene lazos familiares con Frías) cuando tenía unos 14 años. La verdad es que desde que era un niño he amado la música de The Band y de Bob Dylan», cuenta. El evento se celebrará los días 1,2 y 3 de julio y tendrá en el patio de armas del castillo el escenario de los conciertos, si bien es un fin de semana temático más que de una mera suma de actuaciones.
 
El cartel.
El viernes 1 abren el festival Copernicus Dreams (20.00), combo de Castro Urdiales que en 2013 fue proclamado mejor banda cántabra en el Villa de Laredo. Continúan los donostiarras Frank (21.00), y la actuación estelar de Danny and the Champions (22.30). El grupo londinense de folk rock y soul, que acumula premios de la prensa especializada desde su génesis en 2007, es el ingrediente internacional del encuentro, y sin duda uno de los principales alicientes del Último Vals de Frías. La banda cierra en la ciudad burgalesa su microgira de siete fechas por España. La primera noche termina con la actuación de los bilbaínos Still River (24.00), que no hacen nada por ocultar su clara influencia ‘dylaniana’.
Abren el sábado los también bilbaínos Walnut & Co. (20.00), quizás la aportación más rockera de la noche, seguidos de La Gran Esperanza Blanca (21.00). La veterana banda valenciana se sube al patio de armas con su impecable repertorio, esa colección de canciones en las que no es difícil identificar a Neil Young, Springsteen, el propio Dylan o pioneros como Hank Williams y Woody Guthrie. La responsabilidad de interpretar los himnos que conformaron The Last Waltz la asumirá Fakeband (22.30), para lo que es casi obligado que haya no pocos invitados del resto del cartel haciendo las veces en aquellas indelebles interpretaciones. Fakeband han sido definidos como ‘los Eagles de Getxo’ por la influencia de la costa pacífica americana que supura su pulcro sonido.
La noche del sábado continúa con Bantastic Fand (24.00), otros veteranos de guerra salidos de esa particular escena rockera mediterránea (en este caso de Cartagena) que no por tributar al rock americano deja de tener un sonido que constituye casi todo un subgénero propio con denominación de origen. El cierre es para los locales Zimmerband (01.00). Será también el grupo de Las Merindades el que ejercerá el más amplio tributo a Dylan, cuyo verdadero apellido acomodaron a su propio nombre y del que están grabando -si no está grabado ya- un trabajo de versiones en español que promete infinito. Como patrón, todos los grupos ofrecerán repertorio propio pero también harán guiños a los homenajeados.
 
El ecosistema.
El Último Vals de Frías se comercializará únicamente a través de un bono de 25 euros que da derecho a la asistencia a todos los eventos del programa. La venta comenzará, según afirma Rodrigo, «a finales de este mes» y se centralizará íntegramente a través de la Oficina de Turismo de Frías (947 35 80 11). Quienes paguen su abono podrán recogerlo en esas dependencias, donde además se les colocará una pulsera para controlar los accesos al castillo, ya que el aforo está restringido a 700 personas, y ni una más. Sirva eso como aviso para que no se repita el enfado de quienes se quedaron el verano pasado con las ganas de escuchar y presenciar la interpretación de Carmina Burana en las tripas de la fortaleza.
Los bares de la ciudad se ambientarán para la ocasión durante todo el fin de semana, prestando una especial atención a la selección musical, y un simple vistazo a las reservas para ese fin de semana (el lunes 4 es festivo en Vizcaya) sirve para comprobar que la llegada que ha tenido el evento en las redes ya ha llenado hasta la bandera el alojamiento de casi toda la comarca. Habrá también una conferencia sobre el evento original y sus derivadas a cargo de Mikel Muñoz, autor del primer libro en castellano sobre The Band; Miguel López, autor de un libro sobre El Último Vals y sus anécdotas, Luis Lapuente (Radio 3) y el propio Joserra Rodrigo. Así que ya saben, si gustan del rock americano, que ustedes lo bailen bien... Y que sea el penúltimo. 

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