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Cultura / Música

Arte hasta en las costuras

S. Rioseras / Aranda - domingo, 13 de marzo de 2016
La malagueña María Peláe, en un momento de su actuación. - Foto: S.R.
María Peláe ganó el XXI Certamen Internacional de Jóvenes Cantautores celebrado ayer en Fresnillo de las Dueñas

Una cita amena. Con mucha música -y muy buena- y sin florituras. Dinámica, sin presentadores que se remontan a la primera comunión de cada artista y cantantes que se limitaron a cantar. El público del XXI Certamen Internacional de Jóvenes Cantautores, organizado por la Diputación Provincial de Burgos, lo agradeció con sus aplausos en el Centro Cívico de Fresnillo de las Dueñas, en el que no cabía ni una sola persona más.
Aforo completo para arropar a los seis finalistas del encuentro: tres mujeres y tres hombres. «Es la primera vez que hay paridad total», comentó el presentador, quien dejó bien claro fue pura casualidad. Tres voces femeninas y tres masculinas que, con estilos totalmente diferentes, lograron cautivar al público interpretando, además de la canción elegida para el certamen, un tema libre.
Rompió el hielo Sheila Patricia, que arrancó con su vozarrón y su guitarra para lucirse con  ‘Pequeño vals vienés’. Le siguió José Blaya que comenzó insultándose con ‘Un idiota más’ -dijo que se la compuso para sí mismo- y terminó desgañitándose cantando ‘En la barra de algún bar’ en el centro del auditorio y sin micrófono. Más discreto llegó Kiko Bullón, pero no sus críticas letras.
Ana García le cantó a las mujeres. Concretamente a la que se refleja en el espejo, con un ukelele; y a los ‘Jóvenes’, con un banyo. Tomó el relevo María Peláe, así sin ‘z’ porque -dice, con mucha gracia- que si no la pronuncian para qué la va a escribir. En cuanto tocó la primera cuerda de la guitarra para interpretar su reivindicativa ‘Costurera’ el público se sobrecogió. Cuando se arrancó a cantar, la combinación no pudo ser mejor. Su voz, su movimiento -a pesar de estar sentada- y su garra arrancó los más fuertes aplausos. El colofón final, a cargo del único burgalés: Daniel Guantes, que ni corto ni perezoso colocó la guitarra en horizontal sobre sus piernas para llenar la sala de ‘Color sinusoidal’ con un timbre cálido y potente.
Dura prueba para el jurado, que debatió largo y tendido mientras Lichis llenaba el escenario. Hicieron caso al público: Galardón merecido para Peláe.

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